Presión del G-8 por reanimar Ronda de Doha

Ginebra – Una nueva fecha límite para lograr un acuerdo de libre comercio mundial podría dar el impulso que las principales economías del mundo necesitan para concretar la Ronda de Doha, que fue iniciada hace casi ocho años.

Los países más ricos del mundo del G-8, más China, India, Brasil, Sudáfrica y México acordaron en el documento final de la cumbre de L’Aquila pronunciarse a favor de cerrar el pacto el próximo año. Sus ministros de Comercio se reunirán a fines de setiembre para proseguir las conversaciones.

Para algunos diplomáticos esta pronunciación podría ser «sólo más retórica» sobre el acuerdo, que liberaría el comercio agrícola, industrial y el mercado de servicios. Otros dijeron que el hecho de que los líderes se hubieran dado una fecha límite clara podría hacer la diferencia para concretar un acuerdo cuyos lineamientos generales ya están establecidos. El director de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy, ha señalado que la Ronda de Doha tiene un avance del 80% alcanzado en las conversaciones entre diplomáticos y ministros desde su inicio en la capital de Qatar en noviembre de 2001. En julio de 2008, un intento por alcanzar un consenso sobre cómo reducir los aranceles y subsidios colapsó cuando Estados Unidos e India se enfrentaron sobre la medida en que se debería permitir que los agricultores de los países pobres sean protegidos de la competencia.

Cambios

Pero un cambio de Gobierno tanto en Washington como en Nueva Delhi incrementó las esperanzas de que las diferencias del pasado puedan ser superadas. La recesión mundial también ha aumentado el entusiasmo por el acuerdo, que Lamy estima daría un impulso anual de u$s 130.000 millones a la economía mundial.

Para que la Ronda de Doha sea firmada en 2010, los funcionarios de comercio sostienen que se necesitarán más avances este año en las áreas de productos agrícolas e industriales, y que las conversaciones sobre las normas de comercio y servicios deberán acelerarse. Esto podría demandar una serie de pequeñas reuniones ministeriales, quizás con la participación de representantes de los 153 países miembros de la OMC, así como intensificar las sesiones en Ginebra donde los negociadores deberán estar dispuestos a ser flexibles en los asuntos sensibles.

Estados Unidos estará bajo particular presión para que la posición de su negociador sea plana, dados los cuestionamientos sobre si el Gobierno de Barack Obama cambiará la postura adoptada por la gestión anterior en la Casa Blanca. Al igual que en acuerdos anteriores de la OMC como la Ronda de Uruguay, las conversaciones de Doha requieren un consenso general entre todos los socios y en todas las áreas que abarque el acuerdo.

Los países en desarrollo tendrían ciertas ventajas por el acuerdo para proteger sus mercados más sensibles y también han recibido la oferta de «ayuda por comercio» con fondos del Banco Mundial y otros prestamistas internacionales para financiar sus exportaciones a los mercados internacionales.

Agencia Reuters

Ambito Financiero

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