Archive for 24 agosto 2009

Trabas a las importaciones

agosto 24, 2009

Hace cuatro meses, Emporio Armani se despidió del mercado argentino. La marca de indumentaria de lujo anunció el cierre de su único local en Buenos Aires y explicó su salida del país por las trabas burocráticas que dificultaban la comercialización de prendas importadas. Hoy, esas trabas burocráticas, bajo la forma de licencias no automáticas a la importación, hacen pensar a muchas empresas en seguir el mismo camino que la firma italiana o en achicar su estructura.

En rubros como los de indumentaria, alimentos, calzados, electrodomésticos y juguetes, entre otros, las empresas están desesperadas, porque no pueden cubrir la demanda de sus clientes o pierden colecciones enteras de artículos que llegarán fuera de temporada. Algunas, unas 200, ya presentaron exitosos amparos ante la Justicia. Otras, la mayor parte, están expectantes o intentan negociar la obtención de los certificados de importación en el menor tiempo posible.

Desde la Subsecretaría de Política y Gestión Comercial, por otra parte, se aduce que la medida está justificada porque la crisis internacional hace que en ciertos mercados haya excedente de mercadería que intenta colocarse en otras plazas a un valor inferior al costo de producción, lo que se convierte en una práctica desleal que afecta a la industria de los países receptores, como la Argentina.

Sin embargo, a nadie escapa que, pese a que desde el Gobierno se hable de un simple monitoreo estadístico preventivo, las licencias apuntan a disminuir el drenaje de divisas para mantener el equilibrio de una cada vez más golpeada balanza comercial. Según un estudio de Centro de Economía Regional y Experimental (CERX), sólo en el primer semestre de 2009 se fugaron US$ 11.195 millones.

La frase disparada a un grupo de empresarios por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el 5 de junio último, refuerza esta teoría: “Por cada dólar que demanden para adquirir bienes en el extranjero, tendrán que generar otro en el país. Si no les conviene, tráiganme las llaves de la empresa que yo me hago cargo de la gente. En la papelera Massuh, me va bárbaro”.

Las quejas de los empresarios que ven afectado su negocio se multiplican. Raúl Costa, gerente de la importadora de indumentaria Patagonia, explicó que el gran problema para su firma era la demora en el otorgamiento del permiso. “El riesgo es recibir mercadería con la temporada ya vencida, que después no podríamos vender. Ahora, tratamos de hacer un esfuerzo importante para no irnos del país, lo que no podemos es desarrollarnos, porque la imprevisibilidad hace que uno no pueda abrir otro local”, comentó Costa.

El presidente de la Cámara de Producción y Comercio Internacional de Calzado y Afines (Capcica), Juan Dumas, explicó que había complicaciones para quienes importaban partes de calzado para armar en el país. “Puede haber consecuencias en el empleo porque las demoras en las importaciones de las piezas afectan la capacidad de producción de pequeños y grandes fabricantes”, señaló.

Los importadores de tornillos están en la lista de los más perjudicados, según afirmó Mariano Casermeiro, gerente de la empresa rosarina Casermeiro SRL. “El problema principal es que no podemos cubrir la demanda de los clientes y los tornillos son para procesos productivos que se utilizan en productos que a su vez se exportan, como la línea blanca, muebles y construcción. Además, las fábricas nacionales no alcanzan a cubrir la demanda y no fabrican todos los tipos de tornillos“, dijo el empresario, que añadió que en idéntica situación están todas las firmas del sector.

Por el lado de los juguetes, según fuentes del sector, las más afectadas son las firmas que no producen nada en el país, como el caso de Mattel, el fabricante mundial de Barbie. Norberto Loizeau, uno de los creadores de Barbie Store, que comercializa los productos de Mattel, dijo: “Hay un faltante significativo de juguetes y electrónicos de marca Barbie“. Y calculó que disponen de un 70% menos de productos que hace un año.

Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), precisó que la importación de productos alcanzados por licencias, que representan el 12% del total, cayó un 20% en los primeros siete meses del año, respecto de igual período de 2008. Por otra parte, el resto de las importaciones cayó un 50 por ciento. “Los que más caen son máquinas, bienes de capital, herramientas, bienes intermedios, que no se fabrican acá y que van a la industria y al campo. Eso significa que cayó el consumo, la producción y la inversión”, según indicó.

Si bien algunas empresas presentaron amparos ante la Justicia y obtuvieron medidas cautelares que les permitieron ingresar la mercadería parada en los contenedores del puerto, la mayoría optó por tramitar las licencias no automáticas, por dos razones: porque muchas son pequeñas firmas que no pueden solventar los honorarios de los abogados o porque temen futuras represalias de Moreno.

Trámites demorados

Lo cierto es que, según confiaron desde un estudio jurídico que asesora a importadores, en la Subsecretaría de Política y Gestión Comercial hay más de 4000 expedientes. “Entrar en el sexto piso del Ministerio de Producción, donde se tramitan los certificados de importación, es como entrar en la cancha de Boca”, ejemplificó uno de los letrados, para dar una idea de la cantidad de reclamantes que pasan por esa repartición.

Consultado por LA NACION, el subsecretario de Política y Gestión Comercial, Eduardo Bianchi, defendió la medida: “Lo hicimos porque es un año de crisis internacional de gran magnitud que hizo que la baja de la demanda en muchos mercados dejara excedentes de producción que deben colocarse en terceras plazas a un valor inferior al costo de producción, lo que sería una competencia desleal”.

Según dijo, esa circunstancia hace necesario un monitoreo estadístico de las cantidades que se importan.

Desde el sector importador, se sostiene que, por el contrario, lo que se hace es trabar los procesos productivos de aquellas industrias que dependen de insumos importados. Esta postura es apoyada por el economista Dante Sica, de la consultora Abeceb, quien opinó que, si bien se protege a algunos sectores, muchas veces se perjudica a ciertas líneas de producción. “Esto ocurre en el caso de las automotrices, que trabajan con plazos muy cortos para importar sus insumos”, indicó.

“El Gobierno está desbordado y puede llegar a parar su proceso de producción industrial, ya que algunas empresas tienen muchos problemas por este tema”, opinó el letrado de un estudio especializado en estas cuestiones, que pidió no ser mencionado.

La demora en el trámite de los certificados es una cuestión central. Si bien estas licencias están avaladas por la Organización Mundial del Comercio (OMC), aquí muchas veces los plazos no se cumplen y, en algunos casos, superan los 120 días, lo que genera incertidumbre a la hora de planear un programa de producción.

Pérez Santisteban dijo que ésa era su principal preocupación, porque al haber más productos alcanzados por licencias no automáticas, se produce una sobrecarga en el sector del Ministerio de la Producción que atiende estos trámites. “Esto produce un retraso que hace que no se puedan cumplir los plazos de 30 o 60 días, y se empieza a generar incertidumbre entre los importadores.”

Esa demora se traduce en cientos de contenedores trabados en el puerto, según comentó un despachante de aduana, que pidió reserva de su nombre. “Lo que está pasando con calzados y textiles es terrible, porque una vez que les den el permiso para ingresarlos ya van a estar fuera de temporada”, contó el hombre.

Las consecuencias de esta política pueden ser desastrosas. Raúl Sanguinetti, socio del estudio contable Baker Tilly Cysas, advirtió: “Esto puede terminar en una crisis de empleo. Muchos se van a ir y muchos ya se fueron. Se van a hacer recortes y se va a apelar a los despidos”.

Mientras que desde CIRA se espera que la situación sea transitoria, el subsecretario Bianchi confió a este diario que el sistema de licencias no automáticas seguirá, como mínimo, todo este año. “Después, veremos si es necesario seguir monitoreando ciertos sectores, de acuerdo con el contexto internacional”, adelantó el funcionario.

Consultado sobre los problemas que provoca el retraso en el otorgamiento de los certificados, Bianchi respondió: “Tratamos de que salgan antes de los 60 días, lo que sucede es que hay algunos importadores que no se aguantan ese tiempo”.

Sin embargo, los importadores consultados denuncian otros tiempos. “Pasaron más de 120 días desde que presentamos la solicitud y aún no hemos tenido respuesta de la firma de las licencias”, se quejó Costa.

Pero, más allá de la demora: ¿es acertada esta estrategia? Para Sanguinetti, se trata de una manta corta, porque se acomoda un poco el tema cambiario, que es sensible, pero se pierde un monto de recaudación por derecho de importación grandísimo, más todos los impuestos que se dejan de cobrar por la venta. “Por un tiempo, puede dar resultado, pero después se vuelve en contra”, afirmó.

Según Sica, estas licencias son instrumentos coyunturales, que deben usarse al efecto de superar algún impacto colateral. “Pero da la sensación de que el Gobierno lo utiliza como algo permanente y eso lo torna bastante distorsivo. Además, al ser decidido en forma unilateral, nos puede traer problemas con los socios del Mercosur y con la OMC”, destacó.

Marcela Cristini, economista de FIEL, sostuvo que si no se enfrenta el problema de largo plazo y se usan de vez en cuando barreras proteccionistas, lo que sucede es que la inversión se mueve a sectores protegidos y los consumidores terminan pagando más caro lo que consumen. “Está bien pensar que sin empleo no hay consumidores y, por lo tanto, hay que defender el empleo; pero hay que buscar los medios más eficientes para solucionar el problema del largo plazo”, concluyó.

20%
Caída

 La importación de productos alcanzados por licencias no automáticas cayó un 20% en los primeros siete meses del año, respecto de 2008

350
productos

 Son los alcanzados por las licencias no automáticas impuestas por el Gobierno, lo que representa un 12% del total de lo que se importa.

 11.195
millones de dólares

 Fue la fuga de divisas que se produjo en el primer semestre de este año, lo que llevó al Gobierno a trabar las importaciones.

 120
días

  Es lo que, según los importadores, se demora el trámite para obtener las licencias de importación que les permiten ingresar la mercadería.

 Incoherencias de una medida perjudicial

Hay casos de supermercados que lanzaron ofertas y que no pueden cumplirlas porque tienen trabado el ingreso de la mercadería y se exponen a multas de defensa al consumidor. Lo curioso del caso es que el que impone la multa y el que impide la entrada de los productos es el mismo Ministerio de la Producción. Otras empresas que sufren daños extras son aquellas que, en medio de su apuro, presentan certificados mal expedidos por el Gobierno. Para estos casos, el Código Aduanero prevé la figura de infracción de declaración inexacta, que fija una multa de entre uno a cinco veces el valor de la mercadería que se intentó ingresar.

 Fuente: La Nación

Una dura pelea gremial paraliza cerca del 60% del comercio exterior

agosto 24, 2009

El Sindicato Unidos Portuarios (SUPA) inició el sábado un paro por tiempo indeterminado en las cinco terminales del Puerto de Buenos Aires, en rechazo a un encuadre gremial dispuesto por el Ministerio de Trabajo.

El conflicto genera preocupación ya que más del 60% del comercio exterior argentino se realiza por barco.

En efecto, según datos de la consultora Abeceb.com, de los cerca de u$s44.000 M en exportaciones e importaciones a lo largo del primer semestre, u$s28.163 utilizaron esta modalidad.

Si bien no todo este flujo se canaliza a través del puerto de Buenos Aires, el grueso sí se mueve por estas terminales.

Como consecuencia, en los últimos días fueron 17 los buques con dificultades operativas (que en costos conlleva un promedio de u$s40 mil por día por barco). Varios tuvieron que culminar el descargue en el puerto de Montevideo y las pérdidas son millonarias para el comercio exterior.

Según el titular del SUPA, Juan Corvalán, el gremio se opone a una dictamen de la cartera laboral por la cual los estibadores que se desempeñan en los pórticos de las terminales, operando con los container, pertenecen al sindicato de los guincheros.

El gremialista instó al ministro de Trabajo, Carlos Tomada, a que “revea la actitud deleznable y repudiable que tomó”.

A la medida de fuerza, que también se encuadra en la lucha del gremio por el reconocimiento de su convenio colectivo de trabajo, podrían sumarse manifestaciones y movilizaciones en torno a las terminales portuarias.

“Somos molestos al poder, ya que luchamos por mejorar los salarios y tanto los empresarios como otras representaciones sindicales nos quieren borrar del mapa”, alegó. Corvalán señaló que esa masa de trabajadores representan más de la mitad de los afiliados de su gremio.

“El rechazo se sostiene en un escrito impugnado, que ahora Ministerio da como v lido, desencadenando el conflicto gremial”, explicó según la agencia NA.

“Somos un gremio que defiende a la gente y el Ministerio de Trabajo acaba de cometer el mayor de los atropellos demostrando que trabaja para destruir a nuestra representación, una de las más antiguas del país”, justificó el sindicalista.

Mientras desde el Ministerio de Trabajo se justificó la medida en actas por las cuales gremialistas del SUPA no reconocieron a los trabajadores de pórticos como propios, Corvalán ubicó la cuestión en una disputa que mantiene el gremio con la Federación Marítima Portuaria (FEMPINRA) entidad de la que se desafilió.

El titular de SUPA también llamó la atención sobre la falta de un “rol activo” para mediar en el conflicto del secretario general de la CGT, Hugo Moyano.

FUENTE: Infobae Profesional

El Mercosur y la UE retomarán la negociación comercial en noviembre

agosto 21, 2009

El Mercosur y la Unión Europea (UE) reanudarán en noviembre próximo sus negociaciones para un acuerdo de libre comercio, que estaban supeditadas al resultado de la Ronda de Doha, dijeron hoy en Brasilia funcionarios brasileños y españoles.

La reunión, a nivel técnico, se celebrará en Lisboa durante la primera semana de noviembre, explicó hoy la coordinadora de asuntos internacionales del Ministerio de Comercio brasileño, Eliane Fontes, en una reunión con empresarios españoles realizada en el marco de la visita del
ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos.
Según Fontes, ese primer contacto tras el fracaso de la Ronda de  Doha “será importante, porque ni el Mercosur ni la UE quieren transmitir una imagen de frustración” respecto a las negociaciones entre ambos bloques, que se arrastran sin éxito desde hace más de seis años.
La funcionaria brasileña reiteró que las mayores dificultades para un acuerdo con la UE radican en las exigencias que el bloque comunitario ha planteado en las áreas de servicios e industrial. Asimismo, insistió en que la UE “debería ser más flexible” en el sector agrícola, que ha sido uno de los mayores obstáculos tanto en las discusiones entre estos dos bloques como en la Ronda de Doha, que el año pasado se dio por concluida sin acuerdos.
El secretario general de Comercio Exterior del Ministerio de Industria y Comercio español, Alfredo Bonet, explicó que “España es el mayor inversor (europeo en los países del Mercosur) y por eso mismo es el primer interesado” en un acuerdo que promueva “un entorno más predecible, más fiable y más seguro”.
También indicó que España, que ejercerá la presidencia de la UE durante el primer semestre del 2010, se propone trabajar para crear el ámbito apropiado para esas negociaciones con el Mercosur, que los dos bloques habían acordado dejar pendientes del resultado de la Ronda de Doha.
Aunque tanto España como Brasil apuestan por  las negociaciones entre la UE y el Mercosur, también expresaron su convicción de que es posible retomar las negociaciones en la Organización Mundial de Comercio (OMC), a fin de proseguir en la búsqueda de un acuerdo multilateral.
“Los acuerdos multilaterales son mucho más  importantes que los acuerdos bilaterales”, sostuvo Fontes, quien incluso apuntó que Brasil “hubiera preferido concluir la Ronda de Doha con un mal acuerdo antes de hacerlo sin nada”. Bonet coincidió con la funcionaria brasileña y afirmó que “la Ronda de Doha está congelada, pero está viva”, por lo que garantizó el apoyo de España a una posible retomada, que según sus previsiones podría concretarse durante el año próximo. (Agencia EFE S.A., 30/07/09)

Emergentes y G8 proponen un G14 y critican proteccionismo

agosto 21, 2009

Las potencias emergentes (G5) y las industriales (G8) prometieron ayer no recurrir al sálvese  quien pueda del proteccionismo para luchar contra la crisis y avanzaron hacia la formación de  un foro común capaz de influir en los grandes temas mundiales, un papel hasta ahora  reservado a los países ricos. La cumbre de L’Aquila (centro de Italia) arrojó por otro lado un resultado matizado en la lucha contra el cambio climático, dado que hubo acuerdo sobre el objetivo de limitar el calentamiento global a 2º centígrados pero sin fijar las metas de reducción que permitirían alcanzarlo. Esa discusión debe resolverse antes de la reunión de la ONU a fin de año en Copenhague, destinada a  reemplazar puntos del acuerdo de Kioto que
llegan a expiración. 

Los presidentes de Francia, Nicolás Sarkozy, y de Brasil, Luis Inácio “Lula” da Silva, fueron los portavoces de los pedidos de  institucionalización del nuevo formato de diálogo Norte-Sur, reveló el mandatario francés.  En la cumbre de L’Aquila participaron los mandatarios de 14 países: los del G8 (EEUU, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, Canadá y Rusia), del
G5 (China, India, Brasil, México y Sudáfrica) y de Egipto. Según Sarkozy, resulta “ilógico” que los grandes países emergentes no estén asociados de manera más estrecha a la búsqueda de soluciones para los grandes problemas mundiales. (La Nación, 10/07/09)

Empresarios no ven el rumbo y Cristina lo marca: ya firmó 85 acuerdos con Chávez

agosto 21, 2009

En los últimos dos años, la relación entre la administración kirchnerista y el gobierno de Hugo Chávez pareció ingresar en un camino sin retorno.

Tiempo atrás, la venta de bonos a Venezuela había instalado con fuerza el malhumor entre inversores locales y del exterior ya que, con esa jugada polémica, el Gobierno quedó obligado a pagar una tasa exorbitante del 15 por ciento para que el mandatario bolivariano aceptara comprar deuda local.

A ese controvertido acuerdo económico luego se sumó el mediático escándalo de la valija, recordado por los 800.000 dólares que el empresario venezolano Antonini Wilson, intentó ingresar de manera irregular al país.

Por último, tras la decisión de renacionalizar Sidor a principios de 2008 –movida que tuvo un alto costo político para los Kirchner en plena campaña electoral-, Chávez anunció que haría lo mismo con las empresas TAVSA, Matesi y Consigua, pertenecientes al Grupo Techint, de capitales argentinos.

Esto terminó de encender las luces de alarma entre los empresarios locales, que veían cómo, a pesar del estrecho vínculo a nivel oficial, el gobierno venezolano avanzaba sin contemplaciones sobre las inversiones extranjeras y que llevaron a entidades como la Unión Industrial Argentina (UIA) y a la Cámara de Exportadores (CERA) a pedir que la Argentina rechace su inminente ingreso al Mercosur.

Pocos días atrás, el caudillo caribeño echó más leña al fuego al asegurar que por estas últimas tres empresas pagará “mucho menos” que por Sidor. Hasta llegó a asegurarle al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que no expropiaría empresas de su país, como sí lo hizo con las argentinas.

A pesar de todos estos desencuentros, que podrían suponer un natural enfriamiento del eje “Buenos Aires-Caracas”, sucedió todo lo contrario: el acercamiento con Venezuela continuó fortaleciéndose a niveles inéditos, a tal punto que los especialistas ya hablan de las nuevas “relaciones carnales”.

En efecto, según un informe del Centro de Estudios Nueva Mayoría, adelantado en exclusiva a iProfesional.com, en lo que va del gobierno de Cristina, la Argentina suscribió 85 tratados, lo que supone un promedio de cuatro acuerdos por mes.

De este modo, Venezuela se constituyó en el país con el cual la Argentina celebró más convenios bilaterales, representando casi el 31% de los 278 firmados por el gobierno de Cristina Kirchner con el resto del mundo.

En este contexto, López Belsué explicó que, teniendo en cuenta el vínculo diplomático histórico que une a la Argentina con el país caribeño a través de los diferentes gobiernos, desde 1911 hasta hoy, se celebraron un total de 229 tratados.

Lo destacable, según la analista, es que “el 64% de ellos fue firmados durante la administración de Néstor y la actual gestión”.

FUENTE: Infobae Profesional

Trabas a las importaciones – Alertan que el plan del Gobierno de frenar el ingreso de productos ya tiene efectos en negativos en la economía. La situación que enfrentan miles de firmas es compleja.

agosto 7, 2009

Entre los empresarios argentinos circula un comentario que sirve para ilustrar cómo el slogan “vivir con lo nuestro” se transformó en un lema inquebrantable para el actual Gobierno y que ejecuta con puño de hierro la Secretaría de Comercio Interior.

Días atrás, el asesor de una cadena de indumentaria de primera línea, formuló, en tono irónico, una pregunta hacia el resto de los empresarios con los que compartía un café: “¿Cómo quiere hacer Moreno para que, en el mercado interno, los productos argentinos sean tan competitivos como los de China o Brasil?”

Como ninguno podía dar con la respuesta, el directivo dijo: “Muy fácil, no firma ningún permiso para importar y borra la competencia”.

Lejos del clima distendido, disparó munición gruesa contra el polémico funcionario: “Ya no les importa si lo que prohíben ingresar al país no se fabrica internamente o si compite o no con la industria local. Lo que hacen es cerrar las fronteras de manera sistemática y abusiva”.

En efecto, esta política de “importaciones cero” llegó a generar una fuerte tensión comercial con todos los países miembro del Mercosur, que ven en las barreras impuestas por la Argentina una amenaza para sus industrias.

Más de 3.000 empresas fuera de carrera
La situación de los importadores se convirtió en la “crónica de una muerte anunciada”.

Tal como informó este medio a mediados de mayo, cada vez son más las compañías que dejan de operar en el país por las mayores trabas que impuso el Gobierno desde fines de 2008.

Y anuncios como el de C&A, de bajarle las persianas a sus 20 locales; o el de Emporio Armani, de abandonar la Argentina por no poder traer sus exclusivas prendas, son apenas la punta de un iceberg.

En efecto, según datos oficiales a los que accedió en exclusiva iProfesional.com, más de 3.000 empresas argentinas que en el primer semestre de 2008 estaban activas, en lo que va del año no realizaron ninguna operación de importación.

Así es como de las cerca de 21.000 compañías activas, se pasó a poco más de 17.400 durante entre enero y junio de 2009, lo que implicó un dramático descenso de casi 20 por ciento.

En tanto, la cantidad de operaciones de importación se redujo en más de 75.000, tal como se puede observar en el siguiente gráfico:

En diálogo con este medio, José María Novas Regueira, un referentes entre los despachantes de Aduana, confirmó: “Tengo clientes que directamente han dejado de operar este año porque pidieron licencias en el 2008 y nunca les salieron”.

En tanto, fuentes de la Federación de Cámaras de Comercio Exterior de la República Argentina (Fecacera), que pidieron absoluta reserva, también se quejaron de tener “numerosas empresas que han dejado de realizar operaciones porque los permisos les tardan más de seis meses”.

“Están en problemas desde compañías vinculadas con el retail, que tienen varios locales, hasta industrias, que necesitan insumos o incluso bienes finales para completar sus líneas de productos”, aseguraron desde la entidad.

Las cifras son más que elocuentes: durante el primer semestre las importaciones registraron un derrumbe del 38%, con picos mensuales que arañaron el techo del 50 por ciento.

Empleos en la mira
Más allá de la polémica por los plazos y los problemas derivados de la crisis, los empresarios del sector se quejan del negativo efecto que esto tiene a nivel empleo, en momentos en los que el Gobierno se empeña en mantener los puestos de trabajo.

Para el vicepresidente de la Cámara de Importadores (CIRA), Diego Pérez Santisteban, este férreo control impuesto por Moreno “a muchas empresarios les genera problemas insalvables”.

Según el directivo, a aquellas firmas que hace meses no les sale ninguna licencia o que, de repente, “se ven obligadas a exportar cuando en realidad no pueden, se ven cada vez más cerca de desaparecer del mapa y de quebrar en muy corto plazo”.

“En la medida en que el Gobierno mantenga estas medidas vamos a ver a muchas compañías que no van a tener más remedio que cerrar sus puertas definitivamente”, se quejó.

En la misma línea, Novas Regueira confirmó que “el 99% de nuestros clientes que importan tienen una estructura armada, con oficinas, empleados y hasta algunos con depósitos”, es decir, gastos fijos difíciles de cubrir mientras no se pueda seguir operando.

Desde la CIRA aseguran que en el país, en forma directa e indirecta, hay más de 1,8 millones de empleos ligados con la importación y que el 95% de las actividades agropecuarias, el 80% de la gran industria y el 65% de las Pyme utilizan al menos un insumo importado.

“La actividad comercial, que depende fuertemente de los productos del exterior, es la principal fuente de trabajo en la Argentina, mucho más que la industria y el campo. Entonces, si este tipo de restricciones no se moderan, va a empezar a verse, por un lado, faltante de productos, como está ocurriendo con algunos sectores, y, por otro, la pérdida de puestos de trabajo”, disparó Santisteban.

A modo de ejemplo, aseguró que “si no hay más juguetes de China, Brasil o Europa para vender, lo menos grave es que a los chicos argentinos les va a faltar oferta. Lo más grave es lo que va a suceder con los miles de empleados que dependen de esa importación”.

Al respecto, José Clavería, miembro del consejo directivo de la Cámara Argentina de Comercio (CAC) y presidente de la Asociación de Amigos de la Avenida Santa Fe, destacó que con las trabas “los comerciantes son los más perjudicados porque nos baja la rentabilidad al mínimo, en un momento donde el consumo está muy golpeado”.

Clavería aseguró que el contexto en el cual el Gobierno restringe el ingreso de productos “es muy malo” y que el empleo en este sector ya comenzó a sentir el efecto, ya que con el “operativo cerrojo” hay menos oferta, los márgenes se achican y los productos con sello made in Argentina tienden a subir de precio, algo que desalienta el consumo.

“Hoy son muy pocos los que toman empleados. El comerciante en general está con una fuerte incertidumbre y no sabe cómo va a mantener sus puertas abiertas y las marquesinas encendidas”, disparó.

Efectos derrame
Las trabas, lejos de causar efectos aislados tienen un efecto derrame en diversos sectores. Uno de ellos es la logística y el transporte.

En diálogo con iProfesional.com, Carlos Musante, vicepresidente de la Asociación Argentina de Logística Empresaria (ARLOG), sostuvo que el cerrojo “está influyendo mucho entre los operadores” ya que “más del 70% de los importadores de bienes finales, los más afectados por las licencias no automáticas, terceriza sus operaciones de logística y almacenaje.

De este modo, aseguró que “cada vez más empresas tienen que parar parte de su flota de camiones y se ven más depósitos vacíos” y esto, según el experto, es sinónimo de menos demanda de mano de obra.

La industria, a favor de la medida
Desde la vereda de enfrente, los industriales defienden las restricciones.
Norberto García, presidente de la Cámara de la Industria del Juguete, aseguró que, de ahora en más “van a poder verse cierres sucesivos de locales que dependen de la importación porque “este tipo de negocios funciona cuando el comercio es abierto”.

“Como muchas cadenas de retail importan y comercializan de manera directa, los márgenes se les multiplican por diez. Así es como podían pagar el costo del alquiler de fabulosos locales en los shoppings y campañas publicitarias”.

Sin embargo, aseguró que este modelo “no va más” y no anduvo con eufemismos: “En una guerra, si hay que matar, a la patrulla la matás, pero salvás al regimiento”.

A la hora de explicar su llamativa frase, García aseguró que “si cierran locales es porque el negocio no les resulta viable, pero a esto hay que quitarle la carga dramática porque gracias a esto estamos beneficiando a miles de Pyme”.

“Llegó el momento de ver qué preferimos: si 15 comercios cerrados o 5.000 puestos industriales menos”, disparó.

El “operativo cerrojo”
¿Cómo hace el Gobierno para tener atados de pies y manos a gran parte de los importadores? Utilizan las licencias no automáticas, un instrumento muy difundido y que ya despertó las críticas de empresarios, las cancillerías de países del Mercosur y la propia Organización Mundial del Comercio (OMC).

Son una suerte de “grifos” que regulan el ingreso de un amplio abanico de bienes, en su mayoría sensibles, como textiles, calzado, artículos para el hogar, neumáticos, motos, marroquinería y maquinaria agrícola, entre otros.

El problema es que la OMC permite un plazo de aprobación no mayor a los 30 días y, además, establece que sólo sean utilizadas para administrar cupos de comercio. Sin embargo, los empresarios se quejan de su uso indiscriminado y de períodos que pueden llegar a superar los 300 días para obtener la luz verde, algo atípico para el grueso de la economía mundial.

Moreno entra en juego porque para ingresar al país algunos artículos los importadores tienen que realizar un trámite extra en Lealtad comercial, que depende de la Secretaría de Comercio. Allí se analizan las normas de seguridad y temas vinculados con el fraude marcario.

Así, a la larga demora que enfrentan con las licencias, los empresarios tienen un problema extra: el cada vez más resistido funcionario comenzó a obligarlos -a aquellos que tienen que pasar por esta área- a tener que compensar sus operaciones ingresando divisas al país.

La “ley” conocida como “prohibido importar si no se exporta”, que no está escrita ni tiene el respaldo de ninguna normativa dejó a varias empresas fuera de carrera, ya que pocas tienen la estructura para generar negocios en el exterior (cuando su core business siempre fue la importación) y hasta llevó a algunas a tener que exportar a pérdida, tal como reveló este medio semanas atrás.

Más allá de esto, todos los empresarios afectados coinciden en que las trabas para importar no tienen como objetivo favorecer la industrialización de la Argentina, sino que se sienten perjudicados por una medida que busca cuidar los dólares ante una fuga que amenaza con llegar a los u$s20.000 millones en 2009.

“¿Por qué tenemos que pagar el pato nosotros de una salida de capitales cuando es el propio Gobierno el que lo debe resolver y por sus propios medios?”, disparó el directivo de una importadora de calzados.

La crisis también mete la cola
A este “operativo cerrojo” también se suma la crisis internacional y la recesión que sufre la economía argentina.

En diálogo con este medio, Santisteban aseguró que, además de las licencias no automáticas, “la crisis pega y mucho, ya que con la caída del consumo y la desaparición del financiamiento internacional, son cada vez menos los empresarios que se arriesgan a invertir parte de su capital para traer productos del exterior”.

A nivel industrial también destacó que “se están importando menos materias primas y bienes de capital. Todo esto provoca un achicamiento de muchas empresas”.

Ante este panorama poco alentador, Santisteban consideró un error la estrategia del Gobierno: “Desde el punto de vista del impacto económico, recaudación y empleo –en un contexto donde tenemos 40% de caída de las importaciones y un tipo de cambio que no está atrasado-, las trabas son un error, porque si hiciéramos la cuenta fiscal global, es una realidad que el país está teniendo muchísimas más pérdidas que beneficios”. deNeXos – 30/07/09 – MT Fuente: IProfesional
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