La reactivación de Brasil permitió limar asperezas

La Nación

SAN PABLO.- La reactivación de la economía brasileña y algunos acuerdos sectoriales entre empresarios de ese país y la Argentina les permitieron ayer a los socios mayores del Mercosur mostrarse lejos de la dinámica de fricciones y quejas cruzadas que caracterizó la primera mitad del año.

La ministra de Producción, Débora Giorgi, y su par brasileño de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Miguel Jorge, mantuvieron ayer aquí un encuentro en el que acordaron reforzar la integración productiva y repasaron la lista de reclamos pendientes por las trabas al comercio bilateral.

“Hubo una reducción bastante grande de los reclamos de empresarios brasileños porque la situación económica mejoró”, dijo Jorge, en una conferencia de prensa conjunta. Reconoció que “hubo tensión en cierto punto, porque la reducción del comercio fue bastante grande” en los primeros meses de 2009, y señaló que cuando una economía está mal “todo el mundo grita y reclama cosas”.

La reunión de cerca de dos horas en el World Trade Center de esta ciudad tuvo su germen en la conversación que mantuvieron los presidentes Cristina Kirchner y Luiz Inacio Lula da Silva hace dos meses, durante la última cumbre del Mercosur, en Paraguay.

El intercambio comercial del primer semestre había cerrado con un pequeño déficit para Brasil (US$ 48 millones), luego de un 2008 en el que había tenido un superávit de más de 4000 millones sobre la Argentina.

En Asunción, el mandatario brasileño expresó su preocupación por el efecto que estaban teniendo en el comercio bilateral las licencias no automáticas (LNA) de importación que fijó la Argentina, y se acordó que los ministros Giorgi y Jorge se encontrarían para repasar la situación sector por sector.

Luego, sobre todo al calor de la recuperación de la economía brasileña (hace unos días se confirmó que salió oficialmente de la recesión en el segundo trimestre) y de la agilización de los trámites de importación, los reclamos fueron menguando. También ayudaron los acuerdos de “autorrestricción” logrados por las cámaras empresariales de ambos países en siete sectores (papel, baterías, muebles, frenos, embragues, calzado y lácteos) y el hecho de que la balanza comercial volvió a favorecer a Brasil.

Sin embargo, quedan aún cuestiones pendientes, que fueron planteadas por los negociadores que se sentaron ayer cara a cara. Por el lado argentino, se pidió que Brasil agilizara las LNA para productos lácteos nacionales, ya que en los últimos meses han permitido el ingreso de una cantidad de mercadería muy inferior a la acordada (3000 toneladas mensuales de leche en polvo) y se pidió una renegociación porque ya se excedió todo el cupo anual previsto para el ingreso de baterías brasileñas a nuestro país.

Entre los brasileños, hay inquietud porque las licencias están afectando a sectores textiles, de ropa blanca, electrodomésticos y calzado. “Mejoró la situación a partir de junio, pero aún está debajo de lo que debería ser. Hay trabas en nuestras exportaciones”, dijo Milton Cardoso, presidente de la Asociación Brasileña de la Industria de Calzados (Abicalzados), en declaraciones reproducidas ayer por el diario Valor Económico .

Además de los ministros, participaron del encuentro bilateral el secretario de Industria, Fernando Fraguío; el subsecretario de Política y Gestión Comercial, Eduardo Bianchi; el secretario de Asuntos Latinoamericanos de la Cancillería, Eduardo Sigal, y el embajador argentino Juan Pablo Lohlé. En representación del gobierno de Lula, estuvieron también el viceministro de Desarrollo, Ivan Ramalho, y el secretario de Comercio Exterior, Welber Barral.

Mientras en una sala los funcionarios bosquejaban el discurso con el que mostrarían una relación cordial, afuera, los voceros de Jorge repartían cuadros en los que se mostraba cómo las LNA argentinas habían afectado más a los productos brasileños (cayeron 58%) que a los chinos (-35%) durante el primer semestre. Bianchi explicó luego que si se toman los ocho primeros meses del año esa tendencia se revierte. “Hicimos un estudio y nos dio que casi no había desvío de comercio a favor de China en ninguno de los dos países. Lo que parecía un problema en el primer semestre, se revirtió”, dijo.

Jorge también dijo que no había desvío, “salvo en uno u otro caso puntual”, y sostuvo que “los dos países tienen preocupaciones por la invasión de productos, no sólo chinos sino de cualquier país”. Además, sostuvo que “Brasil no discute el derecho de la Argentina a aplicar las licencias”. “Lo que discutimos es específicamente algunos atrasos. La Argentina no tiene un sistema automatizado, y por eso puede haber una demora mayor”, añadió.

LA NACION le preguntó si el gobierno brasileño descartaba la posibilidad de denunciar a la Argentina ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por las trabas a sus exportaciones, como habían reclamado los industriales paulistas. “Por ahora no hay ninguna intención -respondió-. No creo que haya razones.”

Giorgi dijo que las LNA alcanzan apenas al 7% del comercio bilateral y señaló que “son sectores que tradicionalmente han tenido problemas desde el origen mismo del Mercosur”.

Para impedir que esos problemas vuelvan a crear tensión entre los dos gobiernos, los ministros acordaron mantener reuniones cada dos meses y diseñaron un esquema de fast track para interconsultas a nivel de secretarios y subsecretarios por cualquier inconveniente puntual que surja en el interín.

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