A la vanguardia del proteccionismo global

Un reciente informe del prestigioso grupo de análisis internacional Global Trade Alert (GTA) permite poner en perspectiva la respuesta de la Argentina ante la crisis global. Emerge que nuestro país se ha ubicado a la vanguardia de los que más medidas restrictivas han aplicado en el planeta. Evidencia reciente pone en duda su eficacia y sugiere que sus costos pueden ser mucho mayores que sus beneficios.

Desde noviembre de 2008, GTA identifica 280 iniciativas gubernamentales en todo el mundo, de las cuales 192 pueden ser clasificadas como “discriminatorias”. Sin embargo, es claro que no asistimos a una ola de proteccionismo generalizado al estilo de la década del treinta.

La Argentina se encuentra en el “top 10” de los países que impusieron más medidas restrictivas. Por ejemplo, es el octavo país que aplicó mayores trabas contra los productos chinos. Además, se encuentra en el décimo lugar de las naciones que instrumentaron más medidas “dañinas” contra el comercio internacional.

De acuerdo con GTA, los países más perjudicados por las políticas argentinas han sido los Estados Unidos, Rusia y Francia. Desde noviembre de 2008, la Argentina instrumentó más de 20 medidas de restricción, que afectan a unos 70 productos y a 53 países.

Las principales medidas aplicadas por los funcionarios argentinos han sido las siguientes: una intensificación en el número de acciones de antidumping; un aumento en la cobertura de las licencias no automáticas de importación; distintas medidas compensatorias, y finalmente, el impulso a distintos acuerdos voluntarios de restricción de exportaciones.

Si bien están permitidas por la Organización Mundial del Comercio (OMC), las licencias no automáticas de importación (LNA) tienen un fuerte efecto disuasivo sobre las importaciones, al encarecer los costos de la operatoria y aumentar la incertidumbre sobre la concreción de la operación. Un estudio en curso de Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) también sugiere que pueden ser un incentivo para fuertes incrementos de los precios de importación, en particular en sectores concentrados en los países de origen.

Las LNA han perjudicado sobre todo a dos de los principales socios comerciales de la Argentina, China y Brasil (explican 30% y 36%, respectivamente, de las importaciones afectadas por las licencias).

Dudosa eficacia

Muchas veces defendidas como instrumentos para la preservación del empleo y la producción domésticas frente al desplome de la demanda mundial y a la sobreabundancia de oferta internacional en el actual contexto recesivo internacional, evidencia reciente pone en duda la eficacia de estas medidas para el logro de esos objetivos de política.

Un informe de la Universidad de San Martín (Unsam) puntualiza que las LNA sólo explican el 3,5% de la caída del 35% de las importaciones observada entre el primer trimestre de 2008 y el mismo período de 2009. La contribución a la conservación de los niveles de actividad ha sido también insignificante: 0,03% del PIB (Producto Interno Bruto). El impacto sobre el empleo habría sido también reducido, conservando menos del 0,2% de empleo asalariado registrado nacional.

Por su parte, el recurso a medidas antidumping ha sido mucho más acotado, afectando sólo 0,4% de las importaciones totales entre noviembre de 2007 y septiembre de 2008. Nuevamente, China fue el país más afectado. Se aplicaron además 16 medidas compensatorias, mayormente también dirigidas a las importaciones provenientes de Brasil y China. Finalmente, se acordaron mecanismos de cupos o cuotas voluntarias de exportación con Brasil en lácteos, calzados, muebles de madera, papel, baterías para autos y frenos.

La evidencia internacional sugiere que estas medidas de restricción cuantitativa suelen favorecer no sólo a los productores locales sino también a los exportadores extranjeros, a través de precios y márgenes mayores de venta en el mercado local. Además, el empleo que se intenta proteger con estas medidas puede incluso caer, dada la posible reducción de la producción inducida por este tipo de cuotas, al menos en sectores oligopólicos.

Resulta paradójico que las medidas argentinas se focalicen precisamente en dos de los países que están encabezando la recuperación de la economía mundial, y donde el futuro de la Argentina como país exportador está depositado: Brasil y China.

A los socios no se les cierra la puerta y después se les pide que nos sigan brindando una oportunidad. Es preciso abandonar el corto plazo y mirar hacia adelante a un futuro de gran potencial para la Argentina.

Por Lucio Castro
Para LA NACION

El autor es director del Programa de Inserción Internacional del CIPPEC

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