Archive for 27 noviembre 2009

Pretendemos 40 o 50 por ciento del mercado para la industria nacional

noviembre 27, 2009

Periodista: ¿En qué situación se encuentra hoy el sector del juguete?

Miguel Faraoni: Este año pintaba complicado mundialmente. Pensamos que iba a ser difícil. Pero, por suerte, el Gobierno tomó medidas que, para nosotros, fueron frenar las importaciones. Tuvimos una reunión con el secretario de Industria, allá por enero, cuando se preveía que iba a haber una caída en casi todos los sectores y para paliarla y que no afectara los puestos de trabajo, se pensaba en achicar las importaciones alrededor de un 30 por ciento. Esto se habló con la Cámara de Importadores. La mayoría entendió el mensaje y apoyó las medidas del Gobierno.

P.: ¿Fueron efectivas?

M.F.: Sí, hicieron que la industria nacional no perdiera capacidad de trabajo y, si bien hubo una merma de ventas en los primeros momentos, la industria nacional no la sintió. Es más, a raíz de esa baja de importaciones, muchas empresas incrementamos el trabajo con más personal y horas extras.

P.: Fue un invierno atípico para el rubro.

M.F.: Sí, apareció el problema de la gripe A, que al margen de sus consecuencias negativas, favoreció al juguete porque para tener a un chico encerrado en la casa en pleno julio, con algo había que entretenerlo, no sólo con televisión. Los juegos de mesa, educativos, de entretenimientos, se vendieron en ese mes, anticipando el Día del Niño. En ese sentido, el sector salió favorecido.

P.: Les toca enfrentar las campañas publicitarias de las multinacionales que son verdaderos tanques de guerra. ¿Es una competencia dura?

M.F.: Sí, es dura. La publicidad en televisión no es barata y si la industria nacional puede hacer algo de propaganda, las multinacionales hacen diez veces más. Por más buena voluntad y esfuerzos que pongamos, siempre la pelea es desigual.

P.: ¿Cómo logran hacer pie en ese escenario?

M.F.: Con productos diferenciados de los importados. La década del 90 fue tremenda para nuestro sector. Se perdieron más de 220 empresas sobre un total de 280. Apenas quedaron 60 en pie hacia 1998. Y de éstas, 30 se dedicaban más a la importación que a la fabricación. Después 2001, de la devaluación, comenzamos a fortalecernos y hoy tenemos más de cien empresas asociadas a la Cámara.

P.: ¿Qué enseñanza les dejó la crisis a las empresas que quedaron en pie?

M.F.: Entendimos que había que fabricar productos distintos a los de China. La mayoría de las empresas tiene hoy diseñadores en su planta. Si bien hacemos un juguete parecido al de ese país, no es igual. Y si no hay presupuesto suficiente para publicidad en televisión, de alguna manera tratamos de comunicarlo: revistas específicas de juguetes, catálogos, acciones directas en las jugueterías o en los supermercados para exhibir nuestros productos. Por suerte, se está vendiendo bien.

P.: ¿La recuperación fue, entonces, a fuerza de ingenio?

M.F.: Sí, ingenio, mucho esfuerzo, mucho sacrificio y, también, plata.

P.: ¿Hay estadísticas nacionales sobre el nivel de actividad del sector?

M.F.: Se estima que el mercado del juguete consume alrededor de 500-600 millones de pesos por año, entre nacional e importado. Es complicado poder determinar cuántos juguetes se compran por chico por año, porque la importación se mide en kilos y en dólares. Los kilos son la referencia más confiable.

Comparación con otros países

P.: ¿Cuánta presencia tiene la industria nacional del juguete en la Argentina en comparación con lo que ocurre en otros países?

M.F.: En Chile, por ejemplo, no quedó una sola industria del juguete. La importación destruyó todo. Lo mismo ocurrió en Uruguay, donde antes había fábricas importantes y hoy apenas quedó algún artesano. En Brasil, en cambio, hay una política de protección de la industria nacional superior a la de la Argentina, con planes a largo plazo. Esto hace que las industrias brasileñas sean fuertes. Y en contrapartida de lo que pasa acá, allá la mayoría de los importadores también son fabricantes.

P.: Un perfil diferente al argentino.

M.F.: Acá, hay muchos comerciantes que importan. Allá son los mismos fabricantes que traen distintas líneas y eso les permite equilibrar la situación de acuerdo al momento. Y, además, ellos mismos se preocupan para que la importación no crezca alocadamente, se autorregulan. Tienen leyes muy severas, la Aduana es muy rígida. Tan es así que nosotros tenemos hoy en día un problema con Brasil porque, si bien la diferencia cambiaria nos favorece mucho, no hay prácticamente exportaciones.

P.: ¿Por qué?

M.F.: En primer lugar, porque el brasileño es mucho más nacionalista, defiende más lo suyo. En segundo lugar, las reglamentaciones y las disposiciones de la Aduana les quitan las ganas al importador de ingresar productos de la Argentina. Por ejemplo, bajan las muestras para testearlas si cumplen con normas, le dejan el camión parado en la Aduana días, meses. Son muy hábiles, aunque después se quejen de que nosotros somos los que ponemos trabas. Son maestros en ese sentido.

P.: ¿En qué franja del mercado la industria nacional hace pie mejor?

M.F.: En la de los juegos didácticos, la de los juegos de mesa. Por la idiosincrasia, por el idioma, por las características de qué es lo que le gusta al público argentino, la importación prácticamente no tiene peso ahí.

P.: ¿Y dónde es más difícil combatir en condiciones aceptables?

M.F.: En los productos plásticos. Si un producto plástico tiene que tener mucha mano de obra en decorado o armado, por ejemplo, ahí el chino nos saca mucha ventaja porque la mano de obra es muy barata. Tratamos de ir buscando, cada uno en su rubro, productos que puedan competir con el chino de otra forma: un diseño distinto, menos pintura pero más piezas, buscándole la diferencia para que el producto sea atractivo sin irnos de precio.

P.: ¿Cómo le va al sector en cuanto al acceso al crédito?

M.F.: El crédito no existe, es una pesadilla para las pymes. Hay que llenar tantos formularios y papeles que prácticamente a uno se le agota la paciencia. Salvo los bancos estatales, que son los únicos que algo apoyan. No dan mucho pero dan algo. Y siempre tenemos que hablar de tasas accesibles, porque si uno quiere hoy tomar un crédito a una tasa de mercado, no lo puede pagar, el juguete no lo absorbe.

P.: ¿De dónde sale el financiamiento, entonces?

M.F.: Todo a pulmón. Es una gran diferencia que tenemos con Brasil, donde hay un Banco de Desarrollo que financia a las pymes y las ayuda a crecer mucho más rápido. Como le digo a los gerentes de banco: «Te estoy pidiendo un crédito que no es para mí sino para financiar a los hipermercados. Es que yo tengo que financiarles a 120 días cuando mi proveedor me da 30. La plata no es para mí, es para ellos». Si hubiese mayor posibilidad de créditos para las pymes, hoy las industrias podrían tener un crecimiento mucho más rápido.

P.: ¿Es complicado el vínculo con los hipermercados, con las grandes superficies?

M.F.: Desde la Cámara, hace un par de meses que venimos trabajando para tener un acercamiento directo y hacerles entender que la Cámara no quiere cerrar la importación sino regular el mercado. Hablando con la Secretaría de Industria lo entendieron muy bien y nos apoyan. La Argentina es un país que desgraciadamente transita por los extremos. O cerramos la importación y favorecemos la industria, pero perjudicamos al consumidor o abrimos la importación favoreciendo al consumidor pero perjudicando a la industria, como ya nos pasó en los 90, con la consiguiente destrucción de puestos de trabajo.

P.: ¿Cuál sería el punto de equilibrio?

M.F.: Pretendemos que la industria nacional tenga un 40 o un 50 por ciento del mercado. Con ese porcentaje, la industria nacional puede trabajar bien, puede crecer, puede generar nuevos productos. Y el consumidor sale favorecido de ese equilibrio, con productos nacionales buenos, a buen precio, y productos importados surtidos. Y también sale favorecido el comerciante, que necesita variedad para atraer a su público. Hoy estamos en el 35 por ciento de presencia nacional. Ésta es la idea sobre la que la Cámara viene trabajando desde hace unos años. Queremos convencer más a los supermercados, que entiendan esta posición en la que ellos también salen favorecidos, porque nuestras familias y nuestros operarios van a comprar a sus supermercados.

P.: ¿Cómo se conforma el sector en cuanto a porcentaje de presencia de las pymes?

M.F.: El sector del juguete tuvo alguna vez empresas grandes, con 400 operarios e incluso algo más, como Jocsa, por ejemplo, que hasta tenía su propio estudio de grabación para las publicidades. Pero todo eso se destruyó, cayeron en los 90. Hoy quedaron pymes en su mayoría. La más grande puede tener ahora 100 o 120 operarios.

P.: Lograron sostener las dos exposiciones anuales del sector incluso en los peores momentos. ¿Fue muy duro?

M.F.: En las peores circunstancias, fines de los 90, la industria nacional tenía apenas el 10 por ciento del mercado. Y aún entonces la Cámara no perdió el poder de concentración del sector. Seguimos haciendo las exposiciones en la sede de la Cámara. En ese momento, la solución fue abrir la exposición a la sección del polirrubro, en plena época del «todo por 2 pesos», sección que ya quedó incorporada para siempre porque le es muy útil sobre todo al comerciante del interior.

P.: ¿Qué le está faltando a la industria juguetera argentina para salir a ganar mercado en el exterior?

M.F.: Hay una buena industria juguetera, con muchos productos superiores a los brasileños, por ejemplo. Necesitamos que se mantenga lo que está haciendo este Gobierno en cuanto a sostener la industria nacional con medidas que eviten su destrucción como consecuencia de la importación. Sería interesante que estas políticas industriales persistan en el tiempo.

P.: ¿La clave pasa entonces por políticas de Estado al margen de los vaivenes políticos?

M.F.: En mis comienzos, cuarenta años atrás, yo hacía matrices y productos para terceros, entre los que había una empresa que mandaba mercadería a Brasil. Eran cosas muy simples, tanto que yo le preguntaba al dueño por qué no las hacían los brasileños. «Los brasileños no pueden hacer nada, industrialmente son de terror», me contestaba. ¿Qué pasó desde entonces? Brasil entendió que necesitaba una industria fuerte y proyectó y programó un país industrial, diagramó una política que no cambió con el paso de los gobiernos. La política industrial siempre se mantuvo y hoy es lo que es.

P.: Brasil debería servir de ejemplo.

M.F.: Insisto: el industrial necesita un horizonte de diez, quince años sin cambios en la política industrial. La inversión en la industria es muy grande, se necesitan maquinarias, estructuras edilicias acordes. Sin un horizonte claro, no es posible. Cuando la industria del juguete desarrolla un nuevo producto, hasta que aparece en el mercado pasan entre seis meses y un año. Y en un año, es usual que la política industrial cambie tremendamente en la Argentina. Sólo pedimos que ésta quede al margen de los políticos que estén de turno en el Gobierno. Eso hizo Brasil, ni más ni menos. Sólo así vamos a poder ser competitivos en el mundo entero.

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Rebajan un 30% el precio de casi 600 medicamentos

noviembre 26, 2009

Oliver Galak
LA NACION

Con el fin de poder “dar acceso [a los medicamentos] a los sectores más vulnerables de la población”, el Gobierno anunció ayer un acuerdo con los laboratorios que operan en el país para rebajar un 30% el precio de venta al público de 578 productos, entre ellos el Viagra, usado para tratar la disfunción eréctil.

El acuerdo será controlado por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y regirá hasta el 1° de julio de 2010. Entre los laboratorios estimaban anoche que su puesta en práctica no será inmediata y que requerirá “un par de días”.

La lista, publicada en el sitio web de una de las cámaras de laboratorios firmantes del acuerdo, incluye además del Viagra (en sus dos presentaciones, de 1 y 2 comprimidos), medicamentos como Cafiaspirina, Prozac, Paratropina, Reliverán, Hepatalgina, Ibupirac, Lexotanil, Amoxidal y Total Magnesiano. El descuento del 30% podrá sumarse, en caso de que exista, a la bonificación que realice la obra social del comprador.

Al presentar el acuerdo, la presidenta Cristina Kirchner destacó que la medida implica también un ahorro para el Estado. “El Estado es un importante comprador de medicamentos, tal vez el más importante a través del PAMI, y por lo tanto esto importa una economía importante para el sector público que puede aplicar esos fondos dentro de la salud para otras funciones y misiones”, dijo la Presidenta. Y aprovechó para anunciar que el 29 de diciembre se abrirá la licitación para la fabricación en la Argentina de 8 millones de dosis de la vacuna contra la gripe A antes del próximo invierno.

El acuerdo fue firmado por las cuatro cámaras que agrupan a los laboratorios Caeme (laboratorios extranjeros), Cilfa (laboratorios nacionales), Cooperala (cooperativas) y Capgen (productores de genéricos). A cambio de su participación, el Gobierno les prometió instrumentar un Programa de Desarrollo Estratégico para la industria.

El presidente de Cilfa, Rubén Abete, se esperanzó en que la declaración de industria estratégica, como ocurre en Brasil, les permita “tener facilidades para conseguir financiación, para la adquisición de bienes y para profundizar la incursión en otros mercados”.

El empresario, del laboratorio Dallas, explicó que la lista de medicamentos rebajados “cubre entre el 75 y el 80% del Programa Médico Obligatorio (PMO)”. Son 170 drogas que cubren las 14 clases terapéuticas más importantes para las patologías de mayor prevalencia. Hay antibióticos, analgésicos, ansiolíticos, vitaminas y medicamentos de uso dermatológico, oftalmológico y antiparasitarios, entre otros.

Respecto de la inclusión del Viagra en un listado pensado en función del PMO, Abete señaló que “tiene otras aplicaciones que no son la disfunción eréctil, como por ejemplo para la hipertensión arterial”.

Fuente: la nación

Reclamo a Brasil

noviembre 26, 2009

Los gobernadores de Mendoza y San Juan, Celso Jaque y José Luis Gioja, se reunieron para analizar la coyuntura vitivinícola y la situación del comercio con Brasil.


Si bien destacaron el acuerdo alcanzado la semana pasada entre Cristina de Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva, coincidieron en reclamar un mecanismo de publicidad y transparencia para tales licencias no automáticas, con suficiente antelación, que eviten la interrupción de los flujos comerciales.

En ese sentido, acordaron que los respectivos Ministerios de Producción de Mendoza y San Juan recepcionarán los reclamos de empresas que presenten dificultades en la expedición de las licencias, que serán elevados a la Cancillería argentina y al Ministerio de Industria, a fin de agilizar los flujos comerciales.

“Para los brasileños, la Argentina es un ancla que frena su crecimiento”

noviembre 25, 2009

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La relación entre la Argentina y Brasil culmina 2009 con un panorama sombrío de cara al año próximo, considerando los fuertes choques por la política comercial que llevaron a una reciente cumbre de presidentes de alto voltaje, en la cual, más allá de algunas promesas, no se logró solucionar la causa real de la crisis.

En este contexto, la realidad es muy diferente para ambos países: Brasil ya dejó la crisis atrás y se postula para catapultarse como la quinta economía del planeta en el mediano plazo, de la mano del agro, la industria petrolera y el consumo interno.

La Argentina, en tanto, muy de a poco logra ver la luz al final del túnel: para este año se proyecta una caída de la actividad del 3% (según la Unión Industrial Argentina) y las consultoras prevén un incremento tenue del 2,5% para 2010, de la mano del boom sojero, que dependerá del buen clima.

En este contexto, este medio entrevistó a Gustavo Segré, CEO de la consultora Center Group y experto en relaciones político-comerciales entre la Argentina y Brasil.

El especialista argentino –que vive en San Pablo desde hace más de 25 años- vino al país en el marco de la conferencia “Argentina y Brasil: perspectivas de negocios 2010”, donde analizó la actualidad de la relación y las perspectivas tras la fuerte crisis comercial que complicó a empresarios de ambos países.

Durante la cumbre con su par Luis Inácio Lula da Silva, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se comprometió a agilizar la aprobación de las licencias no automáticas, pero los industriales brasileños desconfían. ¿Qué se puede esperar para los próximos meses?
La Argentina va a flexibilizar las licencias para mostrar buena voluntad porque Brasil está mirando atentamente qué está haciendo el gobierno de Cristina. Y si la Argentina flexibiliza, Brasil también va a flexibilizar. Pero no es la administración de Lula la que va a tomar la iniciativa. Si Brasil restringiera esta presión que colocó y fuera más flexible sin esperar algo a cambio, perdería el poder de negociación. Entonces, la presión hoy está del lado argentino. Y por la época del año en que estamos, si comienza a sacar licencias dentro de los plazos normales, debería volver todo a la normalidad. Sobre todo porque desde el punto de vista estratégico la relación funciona: los acuerdos energéticos fueron muy buenos y la venta de los aviones de Embraer le generan a los brasileños un negocio de u$s700 millones. De este modo, si la Argentina cumple, todo volvería a su curso.

-Sin embargo, la ministra de Industria, Débora Giorgi, salió a decir que van a seguir aplicando licencias para defender a la industria. ¿Esto es un desafío o un discurso puertas adentro?
-Palabras como las de Giorgi son más un discurso hacia adentro que hacia la política con Brasil. El tema central es que el país vecino no pide detener las licencias, simplemente se queja por no tener reglas claras. Y las represalias no fueron producto del lobby brasileño, simplemente el gobierno de Lula le dijo a la Argentina: ´No me molestes más de lo que ya me estás molestando´. Y lo que están mostrando es que, si colocan licencias pero respetan los 60 días, no van a aplicar ninguna represalia. Además, a Brasil no le conviene poner más trabas porque los productos que le compra a la Argentina son muy sensibles a la economía vecina porque en su mayoría son alimentos.

-En el marco de la conferencia que brindó, hizo especial hincapié sobre el potencial riesgo de que el Mercosur retroceda y deje de ser una unión aduanera…
-Exacto. Cuando analizamos cómo nos ven desde afuera a ambos países, trazando un paralelismo con el fútbol, podríamos decir que una economía está para las grandes ligas, que es Brasil. Y la otra, la Argentina, está peleando el descenso. Así nos ve el mundo. En este contexto, como estamos en bloque y negociamos en bloque, para los industriales brasileños, la Argentina está siendo un ancla. Ellos ven que podrían crecer mucho más y salir a tejer acuerdos, pero como están dentro del globo Mercosur no pueden cortarse solos. Entonces, le piden a su gobierno un retroceso en el bloque para que, en vez de ser una unión aduanera, en la cual todos los países tienen que negociar en conjunto y establecer alícuotas de importación extrazona en conjunto, se retrotraiga a una zona de libre comercio.

-¿Qué efectos tendría esto entre las empresas y la economía argentina?
Si cualquier país del bloque quiere negociar,  actualmente tiene que poner una mesa con el cartelito Mercosur y se arma una fila única. Todo el mundo que quiera negociar con algún miembro, siendo la joya de oro Brasil, tiene que acordar con todo el resto. En cambio, si dividimos la mesa, la fila va a estar de lado brasileño. La Argentina podrá tener interesados, pero la mayoría hoy quiere estar cerca de su socio comercial, esta es la realidad. En definitiva, la Argentina va a perder y Brasil va a ganar, sobre todo por lo que está viniendo: Copa del Mundo 2014, Olimpiadas 2016 y explosión del negocio petrolero. Todo esto genera que el país vecino tenga más captación de inversiones.

Además, hoy el producto argentino no paga para entrar a Brasil y viceversa. Si se retrotrae el Mercosur, esto va a seguir igual, pero la administración brasileña va a poder fijar su propia alícuota de importación y la Argentina ya no va a tener las ventajas que tiene actualmente.

-¿Hay posibilidades ciertas de que ocurra esto?
-El problema más serio está en las elecciones del 2010. No creo que ocurra nada antes de los comicios. Pero si el candidato opositor, José Serra gana, esto se va a traducir en que Brasil le va a dar las espaldas a la Argentina. El Mercosur corre un serio riesgo y la Argentina puede tener un problema muy grande si Serra gana las elecciones de 2010, según el discurso que tiene hasta el día de hoy.

-¿Qué proyecciones tiene sobre el tipo de cambio para el año que viene?
-Para fines de 2009 vemos un tipo de cambio que, como mucho, llegará a 1,75 reales por dólar. Cuando vemos inversiones directas por u$s25.000 millones, inversiones especulativas por u$s21.000 millones y un superávit comercial de u$s23.000 millones, esto implica casi u$s70.000 millones en la economía y el único que compra es el Banco Central, que está tratando de colocar palos en la rueda para que el dólar no baje. Pero no hay compradores y, por la ley de oferta y demanda, el dólar no debería subir. Si a eso le agregamos el nivel de tasa de interés, el tipo de cambio el año que viene estaría entre 1,75 y 1,85 reales por dólar. Es una tasa de cambio absolutamente favorable para que los productos argentinos entren en Brasil. Está mejor hoy la relación nominal del tipo de cambio que en la precrisis. La cuenta es simple: el año pasado 60 reales eran 100 pesos, hoy 50 reales son 100 pesos. Por eso, para los brasileños comprar un producto argentino le es más barato. Las ventajas comparativas son fantásticas. El problema es que el Gobierno argentino está muy pendiente en pelearse con Brasil cuando en realidad tendríamos que estar amigándonos.

-Hace pocos días, la minera Vale do Rio Doce anunció la mayor inversión de una empresa brasileña en la Argentina. Con este nivel de tipo de cambio, ¿las firmas de ese país seguirán de shopping?
-Con el valor del real, importar es caro en Brasil, pero es barato salir a comprar empresas, no solamente en la Argentina, como ha ocurrido en los últimos años, también en Europa o Estados Unidos. Ahora bien, considero como muy probable que volvamos a lo que empezó a vivirse hace cinco años atrás, cuando muchas empresas brasileñas compraron empresas de primera línea en el país y comenzaron a manejar algunos sectores de la economía. No se puede ir en contra de esto porque es inversión, sería ilógico quejarse de que eso ocurra, porque genera empleo. Pero es importante considerar que la falta de estrategia a largo plazo de la Argentina va a generar que cada vez haya más empresas argentinas que pasen a manos brasileñas.

Juan Diego Wasilevsky
(c) iProfesional.com

Sudamérica, cada vez más lejos del radar de Obama

noviembre 24, 2009
Por: Ricard González
Hillary Clinton
 
 

WashingtonEn un año de mandato, Barack Obama ha puesto el pie en África, Europa y Asia. En su apretada agenda internacional, el presidente ha tenido tiempo de hacer diez viajes, pero no de visitar Sudamérica. Ni él ni la jefa de su diplomacia, Hillary Clinton, han acudido aún a ese subcontinente. Y no está previsto que lo hagan próximamente. Así pues, no es de extrañar que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, se quejara hace poco en una entrevista a The Economist de que EE.UU. «no tiene una política para América Latina».

Lula no es el único que tiene esta percepción. La mayoría de expertos en la región coincide con su análisis. Una de las razones de tal déficit de atención es que Washington está librando dos guerras: en Irak y Afganistán. Basta con decir que de 60 asesores en temas exteriores de la Casa Blanca, sólo cuatro se dedican a América Latina.

No obstante, éste no es el único motivo. «Esta Administración aún está diseñando su política hacia Sudamérica; sólo hace dos semanas que el Senado confirmó al subsecretario para América Latina», explica Peter Hakim, presidente del «think tank» Interamerican Dialogue, en Washington. Sin embargo, Hakim considera que los verdaderos factores que impiden que Estados Unidos tenga una política exterior coherente para la región son más bien estructurales. «La polarización entre republicanos y demócratas es tan intensa que es muy difícil pactar una política exterior bipartidista para América Latina. Y encima, la dinámica de la región, con conflictos como el que enfrenta a Colombia y Venezuela, tampoco ayuda», sostiene Hakim.

Si bien no existe aún una estrategia clara, sí es posible vislumbrar un cambio de estilo respecto de la anterior Administración. Tanto para solucionar los problemas de América Latina como para abordar los del conjunto del mundo, Obama confía en las instituciones internacionales, mientras que el equipo de George W. Bush se inclinaba por soluciones bilaterales, o incluso unilaterales.

El mejor ejemplo de este nuevo enfoque lo proporciona la crisis hondureña, en la que desde el principio Washington ha otorgado un papel protagónico a la Organización de Estados Americanos, una institución con un rol tradicionalmente secundario. Por ejemplo, EE.UU. aceptó una resolución de consenso en la OEA sobre Cuba aunque ésta no recogía su posición.

Único éxito

Precisamente, para Hakim, el inicio del deshielo en las relaciones con Cuba es el único éxito notable de Obama en América Latina. «Lo está haciendo bien, porque por el momento ha sorteado el peligro de que se desataran las iras de los conservadores». Esta voluntad de cooperar con otros países se tradujo en la búsqueda de una nueva asociación con algunas de las potencias de la región, sobre todo con Brasil. No obstante, más allá de la buena química personal entre Obama y Lula, la relación entre ambos países está marcada por la cooperación tanto como por la competición y la tensión.

«A EE.UU. le gustaría que Brasil asumiera mayor responsabilidad internacional, pero bajo sus reglas. Sin embargo, este país, que se siente cada vez más una potencia, no quiere renunciar a su tradicional independencia en política exterior, de acuerdo con sus intereses», sostiene Aurea Moltó, subdirectora de la revista Política Exterior.

Por ejemplo, Washington considera que no corresponde a una potencia responsable mantener posturas demasiado conciliadoras con países como Venezuela o Cuba, o negarse a condenar el programa nuclear iraní (ver págs. 14 y 15). Así las cosas, no será fácil para el nuevo subsecretario para América Latina, Arturo Valenzuela, dotar a EE.UU. de una política exterior efectiva para la región. De momento, aún está trabajando en ello.

Se complica guerra comercial con Brasil: Moreno frena importaciones de juguetes

noviembre 24, 2009

Los gestos de buena voluntad manifestados la semana pasada entre la Argentina y Brasil para generar un comercio más fluido duraron apenas unos días. A una semana de la cumbre mantenida con el mandatario brasileño Lula da Silva, y a un mes de las fiestas, el gobierno de Cristina Fernández priorizó la defensa de la industria nacional de juguetes y suspendió dos medidas que facilitaban el ingreso de productos del vecino país.

 

A través de la resolución 894 publicada ayer en el Boletín Oficial, la secretaría de Comercio Interior, que dirige Guillermo Moreno, fundamentó la necesidad de eliminar “asimetrías” en el comercio con Brasil, a raíz de la adopción de “medidas unilaterales” por parte de ese país. Es por ello que quedaron suspendidas las disposiciones 300 y 506 del 2000, mediante las cuales se reconocía los certificados de seguridad otorgados por el Instituto Nacional de Metrología, Normalización y Calidad Industrial (Inmetro) y, de esa manera, los juguetes brasileños ingresaban al país con total normalidad.

 

A partir de 2007, y de que estallara la polémica de la productora de juguetes norteamericana Mattel, que comercializó juguetes tóxicos, el gobierno brasileño dejó de aceptar los certificados de seguridad realizados en otros países –no reconocía el estudio hecho en la Argentina– y comenzó a realizar los estudios en el país. Ello generó importantes demoras en la Aduana y, consecuentemente, altos costos para los importadores, quienes redujeron sensiblemente sus compras, aseguró a El Cronista el presidente de la Cámara de la Industria del Juguete (Caij), Miguel Faraoni.

 

El empresario apoyó la norma conocida ayer, al sostener que “después de dos años de intentar hacerles entender –a los funcionarios brasileños– que estaban violando un acuerdo Mercosur y no obtener respuesta, el Gobierno no tuvo más remedio que imponer la misma restricción”. “Brasil se hace la víctima, pero los víctimas somos nosotros. A partir de ahora, los juguetes brasileños tendrán que hacer el estudio en el país”, aclaró Faraoni.

 

Desde la embajada de Brasil en la Argentina, en tanto, manifestaron que “la norma ya fue transmitida a Brasilia”, pero que todavía no se realizó una evaluación al respecto.

 

“Se ha perdido el equilibrio de los intereses de las partes, quebrándose el principio de reciprocidad que debe regir en este tipo de acuerdos”, argumentó la dirección de Lealtad Comercial, en la resolución. La medida regirá “hasta tanto se restablezca el equilibrio”.

 

Brasil exporta tres veces más de juguetes a la Argentina que lo que importa del mercado nacional. Según datos de la Caif, en 2008 la Argentina le vendió mercadería por u$s 1 millón, en tanto que el mayor socio del Mercosur colocó en el vecino país productos por u$s 3 millones. Hasta septiembre de este año, la brecha fue incluso más amplia: Brasil exportó juguetes por u$s 1,9 millón y la Argentina apenas vendió por u$s 400.000.

 

Luego de conocida la decisión del gobierno argentino, los representantes de la industria juguetera nacional se reunieron ayer con sus pares de la Cámara de Juguetes de Brasil, quienes se comprometieron a intentar gestionar con el gobierno de Lula que se destrabe esta medida paraarancelaria.

Fuente: el cronista comercial

Argentina pone ahora más trabas a productos chinos

noviembre 24, 2009

Desentendiéndose de los reclamos de China por las restricciones comerciales a sus exportaciones, el Ministerio de Industria impuso ayer medidas antidumping para la importación de equipos de bombeo de pozos de petróleo provenientes de aquel país y Rumania. La disposición se basó en un informe elaborado por la Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE) que, a partir de una denuncia de la filial local de la fabricante de aparatos de bombeo Lufkin, determinó que las importaciones de estos productos a los valores a que se venían realizando «constituyen una amenaza de daño importante a la rama de la producción nacional».

La resolución publicada ayer en el Boletín Oficial se aplica específicamente al conjunto de transmisión sobre base estructural compuesto por reductor, bielas, viga balancín, contrapeso y torre, aptos para equipo de bombeo de pozos petrolíferos, con torque igual o inferior a 207 kilos newton por metro y tendrá una vigencia de cinco años.

La exportadora rumana Vulcan presentó un ofrecimiento voluntario de compromiso de precios, que fue aceptado por el Ministerio. En cambio, sobre la importación de los mismos productos provenientes de China, al no haberse presentado objeciones, se establecieron derechos antidumping ad-valorem sobre los valores FOB de exportación, de entre el 28% y el 64% para los diferentes artículos.

Diferencias

Oscar Martínez, gerente de Lufkin Argentina, detalló que la empresa detectó diferenciales de precios de entre el 40% y el 60% en los equipos importados hace más de 4 años y que la investigación preliminar de la CNCE comenzó en marzo de 2007. «En algunas líneas estábamos perdiendo desde un 60% hasta un 80% del mercado», relató el directivo, que se manifestó conforme con la resolución y el compromiso prestado por Vulcan.

Quejas chinas

Las quejas del Gobierno chino, probablemente alentadas a partir del desenlace del reciente conflicto comercial con Brasil, comenzaron a ganar intensidad luego de que la semana pasada se anunciaran restricciones al ingreso de ruedas de acero para ómnibus, camiones y remolques procedentes de ese país.

Desde la Cámara de Importadores de la República Argentina, Diego Pérez Santisteban observó que en este caso las principales perjudicadas por los fuertes aranceles son las empresas petroleras, que importan directamente estos equipos. «Habitualmente, estas medidas antidumping se aplican a bienes de consumo, donde hay mucha producción local, mientras que esta disposición afectará a la importación de bienes de capital», agregó.

Asimismo, subrayó que no debe desatenderse el reclamo de los diplomáticos chinos: «La actitud que tomó Brasil fue un mensaje muy fuerte para otros países que venden a la Argentina. Ahora China o cualquier país cuyos exportadores enfrentan problemas se verán más animados a plantearlos. Puede ser que lo sucedido con Brasil aliente al Gobierno chino a apoyar a sus exportadores a plantear demandas», señaló.

Fuente: ambito finaciero

“La idea de autarquía está fuera de lugar”

noviembre 24, 2009

El libre comercio es una especie de quimera y los procesos de liberalización nunca son homogéneos. Pero ningún país puede plantearse como agenda de desarrollo prescindir del vínculo con el resto del mundo.

La verdad, revelada, sigue en el medio. Así lo entiende el economista Roberto Bouzas, magíster en Economía de la Universidad de Cambridge y director académico de la Maestría en Relaciones y Negociaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés y de Flacso/Argentina.

“Toda política de integración más profunda requiere políticas internas que la acompañen para hacerla sostenible y viable”, resume.

-¿Qué fenómeno dentro de las corrientes internacionales de comercio y de integración surgió con fuerza a partir de la crisis?

-Un tema fue el riesgo de la fragmentación y de aumento del proteccionismo. Tradicionalmente, la Organización Mundial del Comercio (OMC) fue vista como una máquina para liberalizar. Esta crisis sirve para ver si puede transformarse ahora en máquina para evitar la regresión proteccionista.

En medio de esto se encuentra el conflicto entre las reglas del sistema multilateral y un fenómeno que lleva 20 años, que es la explosión de acuerdos preferenciales con dos características definidas: es un fenómeno global y lo más novedoso es que se da entre países desarrollados y en desarrollo. Son acuerdos muy diferentes a los tradicionales.

-¿Por qué?

-Porque son asimétricos. El primer acuerdo de estas características se dio entre los Estados Unidos, México y Canadá, países muy diferentes en ingreso per cápita y en nivel de complejidad de su estructura productiva y de su agenda de negociación. Y esto se da porque los intereses ofensivos de los países desarrollados en estas negociaciones preferenciales radican en áreas donde el ritmo de progreso en el plano multilateral es o lento o nulo.

Para los países en desarrollo, la mirada pasa por el acceso al mercado y, dependiendo el país, los intereses ofensivos están localizados en sectores que a su vez son sensibles en el país desarrollado. Hay un problema de equilibrio en el resultado final que depende de cómo se evalúen los intangibles, como el efecto de esos acuerdos sobre las expectativas, el clima de negocios o el funcionamiento institucional.

-¿Cómo queda parado el libre comercio después de esta crisis?

-El libre comercio es una especie de quimera, una idea muy poderosa que tiene 200 años de consolidación entre los economistas. El sistema de comercio internacional de los últimos 50 años ha tenido un enorme progreso en materia de liberalización, pero la liberalización nunca es homogénea. Una de las paradojas es que cuanto más liberalizás en términos de barreras fronterizas, más importancia pasan a tener las prácticas regulatorias internas.

No es fácil la idea del libre comercio donde todos ganan. Es un como un juego de cajas chinas: siempre hay otra caja más chica adentro y más complicada para abrir, porque surgen conflictos técnicos y políticos asociados a la regulación.

-¿Qué valor le asigna a los negocios internacionales en el desarrollo de una economía?

-Depende del caso en particular y de las condiciones de partida del país. Hay ganancias que vienen con el acceso a los mercados, pero muchas veces se olvida de que la capacidad de aprovecharlas depende de los recursos internos, institucionales.

Hoy hay un gran debate entre los economistas respecto de la causalidad que existe entre apertura y crecimiento: algunos están convencidos de que es lineal, y muchos dudamos de que sea así. Los negocios internacionales son fuente de oportunidades si tenés condiciones para explotarlas.

-Sin entrar en la coyuntura, un país como la Argentina, ¿Necesita los negocios internacionales? ¿Son condición para su desarrollo?

-Ningún país puede hoy plantearse como agenda de desarrollo prescindir del vínculo con el resto del mundo. La idea de la autarquía me parece que está fuera de lugar, salvo que estemos en un contexto de desintegración con la economía mundial, que no es nuestro caso.

Los economistas tendemos a mirar el impacto distributivo del comercio internacional sobre los países. Pero lo más interesante desde el punto de vista de la política no es la relación hacia afuera sino hacia adentro, el efecto que la apertura o la protección tienen sobre sectores internos que son los que en definitiva forman coaliciones y se organizan para operar sobre los que toman decisiones. Toda estrategia de inserción internacional tiene un impacto distributivo que aún cuando sea positivo en términos netos (que gana el país), normalmente hay algunos, o muchos, que pierden, aunque sean en proporción menos a los que ganan. Toda política de integración más profunda requiere políticas que la acompañen para hacerla sostenible y viable. La autarquía es una utopía, pero es simplista la visión de que la apertura asegura el crecimiento y mejora la calidad de vida. La verdad está en el medio, y es complicada, porque requiere de instituciones sofisticadas que operen sobre esa integración.

Por Emiliano Galli
De la Redacción de LA NACION

Se están destruyendo empleos en la Argentina por la relación comercial con China

noviembre 20, 2009

 El intercambio comercial con China es actualmente destructor de empleo en la Argentina, con un impacto de las importaciones desde el país asiático, que es mayor en los sectores en los que nuestro país tiene desarrollo incipiente.
Esto se debe fundamentalmente a que “se da en sectores o ramas en los que existe una pequeña producción local (de motocicletas, receptores de radio, TV, etc.), mientras otra parte del comercio se centra en ramas que compiten con la producción local (productos elaborados con metales, textiles y confecciones, y fabricación de calzado)”.
Así lo asegura el resumen ejecutivo de un estudio realizado por el Ministerio de Trabajo de la Nación, en colaboración con la Oficina de la OIT en la Argentina y con el apoyo financiero del gobierno de Francia,
denominado Informe Nacional sobre el Impacto Social de la Globalización en la Argentina, y que fue presentado ayer en la sede de Ginebra de la Organización Internacional del Trabajo.
El informe, cuya versión completa sería presentada la próxima semana en Buenos Aires, “otorga especial interés al comercio con China, a sus implicancias en los patrones de especialización, a su impacto en el desarrollo del tejido productivo y a sus consecuencias sobre el empleo, debido al gran aumento de la participación de China en el comercio mundial”.
Agrega el texto que “en este sentido, la relación comercial con China no sólo se incrementó en términos de importaciones, siendo actualmente uno de los principales proveedores de bienes de capital
(anteriormente provenientes de los EE.UU.), sino que también se transformó en uno de los destinos más dinámicos de las exportaciones argentinas”. Otra parte del informe señala que “la mayor generación de empleo de este período (2003-2008) estuvo principalmente asociada con la dinámica del mercado interno y con aquellas ramas donde la protección cambiaria alentó el dinamismo de esos sectores”.
En tanto que el análisis por rama de las exportaciones del período revela que los sectores con ventajas comparadas naturales, que continúan siendo los de mayor peso en la balanza comercial argentina, son menos generadores de empleo que los sectores de mayor complejidad relativa y más intensivos en conocimiento.
“Bienvenido el informe en tiempos en que algunos anuncian el fin de la crisis económica global”, dijo Jean Maninat, director regional de la OIT para América Latina y el Caribe, quien agregó que “la crisis puede ser una ventana de oportunidad, pero las ventanas se abren y se cierran. No dejemos que ésta se cierre dejando a millones de seres humanos afuera, sin trabajo”.
Retomando el ejemplo de la relación comercial con China, se señala que “es indicativo de cómo el perfil de especialización determina las interacciones entre los mercados externos y el mercado de trabajo, y se destaca, en este sentido, la importancia que adquiere el diseño de políticas nacionales”.

FUENTE: Buenos Aires Económico

La Cancillería acusó a industriales paulistas de atentar contra la integración

noviembre 20, 2009

Contra la sensación de fracaso percibida luego de la cumbre que mantuvieron los presidentes Cristina Fernández y Lula da Silva en busca de un comercio bilateral más ágil, el Gobierno volvió de Brasilia con la idea de que no le pudo torcer el brazo a Brasil en sus intentos de total aperturismo y de que “hubo avances” en los intentos de ambos países por lograr resolver las tensiones comerciales.

“El objetivo de Brasil era eliminar las licencias no automáticas y los acuerdos entre privados. Y los mantuvimos. Creo que los acuerdos logrados entre los presidentes representan un compromiso muy importante de ambas partes y un avance en el proceso de entendimiento”, aseguró el secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía en una reunión con periodistas, al referirse al comunicado conjunto realizado por ambos países, que contempla promesas de soluciones a reclamos argentinos y brasileños.

La diplomacia fue dejada de lado cuando fueron puestas sobre la mesa las recientes declaraciones del titular de la Federación de Industrias de San Pablo (FIESP), Paulo Skaf, quien calificó de “ridículas, graves e injustas” las medidas que aplica la Argentina y responsabilizó al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Frente a estas y otras declaraciones críticas de empresarios paulistas, Chiaradía reaccionó y afirmó que “hay señores en San Pablo que sólo se preocupan por su bolsillo y hablan en forma descarada sobre los incumplimientros de los demas”.

El secretario calificó de “inadmisibles” los ataques contra el uso de las licencias no automáticas y los acuerdos entre privados para controlar las importaciones y denunció la existencia de “maniobras empresariales para que otras firmas no exporten”, en referencia a los acuerdos de cupos a los que arribaron algunos sectores sensibles. Según Chiaradía, algunas empresas de estos rubros piden más licencias de las que finalmente utilizan para impedir que otras firmas competidoras ingresen al mercado.

“Queremos ordenar el juego”, enfatizó el funcionario, respecto del 6º punto del documento firmado en la cumbre, en el que se comprometen al “perfeccionamiento de los acuerdos entre privados” para “asegurar su cumplimiento y evitar impactos adversos de aumentos sustanciales de importaciones en determinados sectores. “Debería haber más intervención de empresas y no tanto de las cámaras”, remarcó Chiaradía, en un claro mensaje a la FIESP.

Entre los puntos acordados en el comunicado conjunto, figura el compromiso de ambos países en expedir las licencias en “no más de 60 días” a partir del inicio de 2010; establecer un régimen más expeditivo para productos perecederos y estacionales y fijar un mecanismo de publicidad y transparencia para que las licencias eviten la interrupción de los flujos comerciales. Brasil y la Argentina también acordaron realizar un monitoreo estricto para evitar eventuales desvíos de comercio; no exigir visado consular en el comercio y establecer una comisión Ministerial que se reunirá cada 45 días para evaluar la relación comercial. Los Presidentes, en tanto, se encontrarán cada 90 días.

Sobre las denuncias brasileñas de desvíos de comercio, Chiaradía consideró que si existen más importaciones chinas que del país vecino es por la revaluación del real y la devaluación de la moneda asiática, pero no por las licencias. “Si un importador quiere importar de China, nosotros no se lo vamos a impedir”, afirmó el funcionario, quien, sin embargo, adelantó que el sistema de licencias se “informatizará” para evitar sospechas, tal como ocurre en Brasil. Por otra parte, el titular de la UIA, Héctor Méndez, se manifestó a favor de la posición adoptada por la Argentina en Brasil, de defender la industria nacional.

Fuente: el cronista