Los recurrentes problemas comerciales con Brasil

A pesar de las múltiples reuniones celebradas entre los presidentes de ambos países, a la existencia de una muy activa comisión bilateral destinada fundamentalmente a amortiguar los conflictos, la relación comercial entre la Argentina y Brasil tiene como trasfondo permanente una elevada cuota de discusiones en materia de restricciones de naturaleza no arancelaria.

Es más, el tratamiento de dichas situaciones ha ocupado y ocupa habitualmente un lugar destacado de la agenda común y su persistencia en el tiempo ha inhibido, sin duda alguna, la profundización del eje fundamental del Mercosur integrado por los dos países y ha dejado en un segundo plano los indispensables temas del proceso hacia el real mercado común.

Es conveniente para poder analizar el porqué de esta situación qué es lo que ha sucedido con las corrientes de comercio entre ambos países, así como con la evolución, trayectoria productiva e inversiones a un lado y otro de la frontera.

Con respecto a las corrientes de comercio, puede afirmarse que a partir de 1999 se produce un cambio cualitativo y cuantitativo muy significativo, especialmente con respecto a las exportaciones argentinas hacia el mercado brasileño. Hasta 1998 inclusive, la Argentina tenía lo que se denominaba en aquella época “la Brasil-dependencia” en el sentido de que, del total de países importadores, nuestro socio comercial representaba el 30%, correspondiendo ese porcentaje medido en el total de las importaciones brasileñas 15,8 por ciento. Era por lo tanto de gran significación para los exportadores ese mercado, y para las firmas importadoras brasileñas la Argentina representaba el segundo país proveedor, después de los Estados Unidos.
En enero de 1999 se produce la devaluación del real que pasa de 1,20 a 1,90 por dólar -actualmente, once años después, cotiza el real a 1,85-, Brasil ingresó en un proceso recesivo que durará hasta fines de 2000, y nuestro país, como sabemos, cae en un período recesivo-depresivo que abarcará hasta fines de 2002.

Es de aquella época el inicio de los continuos conflictos comerciales y la Argentina impone ya en 1999 una serie de medidas de contención ante “la inminente” avalancha de productos brasileños como consecuencia de la devaluación, fenómeno que no se produce dada la simultánea recesión en nuestro país. Siendo ya presidente Duhalde y electo Lula da Silva, nuestro país plantea “limpiar la mesa” eliminando las áreas de conflicto comerciales,
durante los años 2003/4 y hasta mediados de 2005, salvo alguna cuestión específica, la comisión bilateral creada a tal efecto monitorea los llamados “productos sensibles” sin demasiadas dificultades.

Pero hacia fin de ese año aparecen problemas en productos de línea blanca, aire acondicionado, calzados, indumentaria y textiles; siendo ministro Lavagna se propone el MAC -Mecanismo de Adaptación Competitiva-, especie de salvaguardia para permitir a los sectores afectados por las importaciones tener un período para lograr su reconversión productiva y efectuar inversiones o lograr atraer a otros actores presentes en Brasil o provenientes de extrazona. Este mecanismo nunca se puso en vigencia por oposición brasileña y por lo tanto quedaron como mecanismos a utilizar los usuales previstos por la OMC, pero que en realidad no deberían ser de aplicación en una unión aduanera que
se precie de ser tal.

FUENTE: Buenos Aires Económico

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