Pelea entre fabricantes de calzado por importaciones desde China

Oliver Galak
LA NACION

Dividido por la posición frente a las importaciones chinas, el sector del calzado se encuentra por estas horas librando una sorda -pero intensa- batalla interna. El Ministerio de Industria resolverá en los próximos días la investigación antidumping contra el calzado de ese país, y mientras unos piden a los cuatro vientos la mayor dureza posible, otros advierten que esa postura tornará inviable el negocio para las grandes marcas y hará desaparecer del mercado argentino a las zapatillas con la tecnología más avanzada. “Están haciendo el lobby, que es natural para este tipo de casos”, confirmaron fuentes de la cartera que dirige Débora Giorgi.

La investigación antidumping contra el calzado proveniente de China fue iniciada de oficio por el Gobierno el 2 de marzo de 2009. El entonces Ministerio de la Producción dictó en julio una medida provisoria que fijaba en US$ 15,50 el valor mínimo para la importación; todo producto con un valor de importación FOB [precio de la mercancía a bordo de la nave] por debajo de esa cifra debía abonar la diferencia. Pero esa medida dejó afuera al jugoso mercado del calzado deportivo y abrió una carrera por imponer los argumentos en favor de una mayor o menor dureza hacia el ingreso de zapatillas chinas.

“Hoy hay muchas fábricas locales que tienen que enfrentar la competencia desleal de las importaciones de China. Los que nosotros buscamos es que la medida [que tome el Gobierno] sirva para que la industria nacional quede protegida contra ese daño”, afirmó Laura Barabas, gerenta de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC), que reúne a los pequeños y medianos productores de origen nacional.

En la vereda de enfrente, se encuentra la Cámara de la Producción y Comercio Internacional de Calzado y Afines (Capcica), que agrupa a las grandes marcas internacionales, como Adidas y Nike, entre otras empresas que combinan su oferta de productos importados con otros que mandan a producir en fábricas y en talleres locales. “Si se pone un precio mínimo muy alto, simplemente ese calzado no se va a traer más. Y las empresas que no importen estarían afectando todo su negocio, incluso la fabricación local, porque afectaría la imagen de las marcas como calzado de alto rendimiento”, indicó Juan Dumas, presidente de esta cámara.

Una vez comprobado el daño o amenaza de daño a la producción local, la Secretaría de Industria, que comanda Eduardo Bianchi, tiene varias opciones. Puede fijar un valor mínimo de importación, como ocurrió con la medida provisional para el calzado no deportivo (lo más probable); podría determinar un arancel ad valorem (en forma de porcentaje), o podría determinar un derecho de importación específico mínimo, con una cifra fija como arancel. Esto último es lo que decidió Brasil en septiembre último, con una tasa fija de US$ 12,47 por par para todo el que quiera importar calzado de China.

Aunque Brasil y la Argentina han mencionado recientemente su objetivo de coordinar políticas antidumping, es poco probable que se copie la medida (en la práctica, más dura que la provisional argentina) porque no hay antecedentes de este tipo de resoluciones en nuestro país. Además, según confiaron fuentes de Industria, el Gobierno buscará evitar que ocurra lo que pasó en Brasil, donde una serie de fallos retrasó la aplicación de la medida. “Lo que no quiere Débora es que cuando salga la resolución sea judicializable. Si te pasás de proteccionista, las grandes empresas te la judicializan”, mencionaron cerca de Giorgi.

Dos valores

El expediente ya juntó cerca de 20.000 fojas, en las que se demuestran daño a la producción nacional y un margen de dumping del 157,74% (o sea, que lo que se importa por un valor de US$ 10, se vende en China a casi 26 dólares), según contó un funcionario que interviene en el tema. “Se van a priorizar las inversiones en la Argentina”, fue la única señal sobre el valor que podría tener la barrera antidumping.

Para la CIC, debería estar por encima de los 15 dólares. En cambio, para las grandes marcas, un precio mínimo de no más de diez dólares sería la forma de no afectar al calzado de alta tecnología. “Ese valor permitiría que dejen de ser problemáticas las importaciones de calzados no deportivos o de baja tecnología, como las ojotas”, dijo Dumas. En una de las empresas que verían afectado su negocio por la medida antidumping indicaron: “El precio de las zapatillas podría subir muchísimo, porque la compañía trasladará el mayor costo al consumidor, hasta tal punto que podría reducirse la oferta”.

Barabas rechaza ese argumento. “No va a impactar en el consumidor porque los márgenes de ganancia son brutales. Hay productos que se importan a ocho dólares y en los comercios se ofrecen a 300 o 400 pesos. Si le suben el precio FOB a 15 dólares, todavía les queda margen”, afirmó.

Según las grandes marcas, la Argentina no tiene escala suficiente como para fabricar zapatillas de alta tecnología. En la CIC dicen que ya se fabrica aquí calzado de ese tipo. “Para algunos modelos puede faltar algún insumo, pero si se quiere producir la zapatilla con la burbujita de aire se la puede importar y armar el calzado acá”, sintetizó Barabas.

Capcica sostiene que casi todos los productores nacionales de calzado deportivo ya expresaron su posición contraria a la investigación antidumping. Sólo quedó afuera Indular (del grupo brasileño Vulcabras), la licenciataria de Reebok. En una empresa del sector señalaron que Vulcabras habría sido la instigadora del inicio de esta investigación, con el objetivo de que la futura pérdida de participación del calzado chino sea absorbida por los brasileños. LA NACION intentó comunicarse con Indular, pero no obtuvo respuesta.

Piedra en el zapato

  • Rivales . El sector está dividido en dos: los pequeños empresarios y las grandes marcas. Los primeros quieren que la investigación antidumping derive en un valor de importación mayor a los 15 dólares. Los segundos apuntan a un valor menor.

 Productos premium . Las grandes marcas dicen que se podrían encarecer las zapatillas porque se trasladará el aumento al consumidor y que no se puede producir calzado de alta tecnología en el país.

 Industria local . Las pymes del país dicen estar en condiciones de producir los productos de alto valor

Fuente: La Nación

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