El “prohibido importar sin exportar” ya genera alarma entre miles de empresarios

Agarrate la valijita y andate a Angola a exportar algo”, la polémica advertencia que el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, lanzó tiempo atrás a los importadores, volvió a cobrar vigencia. A esto se suma la avanzada por parte del Ministerio de Industria. Los empresarios confiesan sus temores

En una Argentina donde se acelera la escalada inflacionaria y continúa creciendo el problema fiscal, el Gobierno volvió a aplicar viejas recetas que generan temor entre los empresarios por considerarlas verdaderos “métodos invasivos” que alteran las prácticas de libre mercado.

 

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Al flamante regreso de los controles de precios –que ya demostraron largamente su alta ineficacia, dado que desde hace tres años el país soporta un índice inflacionario de dos dígitos-, ahora se suma un exhaustivo control de las operaciones de las empresas argentinas.

Así, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, por un lado, y el Ministerio de Industria, por otro, este año volverán a ejercer una fuerte presión sobre aquellas empresas que demanden productos del exterior y a ponerle fuertes trabas para evitar que las importaciones despeguen.

El contexto parece más benigno para el Gobierno, pero así y todo los controles serán mayores. Durante este año, los expertos prevén que la cosecha de soja récord garantizará un jugoso ingreso de divisas, mientras que el sostenimiento de la demanda brasileña también asegurará un buen ritmo de exportaciones industriales. De este modo, el superávit comercial podría asegurarse un piso de u$s15.000 millones.

Sin embargo, con el leve repunte de la economía que se espera para todo 2010 y un mayor nivel de consumo, entre las autoridades preocupa que una desmedida suba de las importaciones se coma parte de ese saldo positivo, una variable clave para asegurar que el mercado esté inundado de divisas y así evitar mayores sobresaltos en el tipo de cambio.

Además, el riesgo de que se desinfle el superávit comercial creció tras el compromiso que la Argentina debió asumir hace pocas semanas con el gobierno brasileño, de acelerar el ingreso de sus productos y evitar demoras excesivas que violen los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En efecto, la administración de Luis Inácio Lula da Silva había perdido toda su paciencia, lo que desató una verdadera crisis comercial. Con lo cual, en este nuevo capítulo de las relaciones bilaterales, el Gobierno argentino no tuvo más remedio que hacer buena letra y crearle una “autopista” para el ingreso de bienes brasileños.

Para contrarrestar esto, el Gobierno desplegó artillería pesada en dos frentes para contener cualquier boom importador.

Por un lado, dejó libre en el rodeo a Moreno, quien reforzará su política de control. Para ello, el funcionario más temido por el sector privado relanzó su plan “prohibido importar sin exportar”, de modo que todos los dólares que se vayan del país por compras al exterior sean compensados por una operación inversa.

A esta cruzada se sumó, tal como alertaron empresarios de diversos sectores a este medio, el Ministerio de Industria, que les pide a las compañías locales que presenten un plan de negocios para todo el año. El objetivo es “consensuar” el nivel de importaciones que piensan llevar adelante y evitar que se disparen las compras al exterior.

La “morenización” de la actividad empresaria
Según alertaron a iProfesional.com, los sectores que están bajo el control de Moreno son básicamente tres: electrodomésticos línea blanca, calzados y juguetes. ¿Por qué? Porque los empresarios que quieran ingresar un producto de alguno de estos rubros, sí o sí necesitan contar con la autorización de Lealtad Comercial, una oficina que depende del polémico funcionario.

Y sin su visto bueno, ninguna compañía puede obtener las licencias no automáticas –el segundo paso burocrático, que depende de Industria-, un trámite que obligatoriamente se tiene que hacer para ingresar un contenedor con alguno de estos bienes.

En este contexto, Moreno reflotó su controvertido lema “prohibido importar sin exportar”, que obliga a las empresas que trabajan con esos productos a compensar cada dólar que sale por sus compras al exterior, ya sea mediante exportaciones o inyectando capital.

Todavía resuena entre los empresarios la frase del funcionario “agarrate la valijita y andate a Angola a exportar algo”, haciendo referencia a que para ingresar un dólar de mercadería, éstos se veían obligados a vender al exterior por el mismo monto. Esta situación para muchos importadores terminó siendo lapidaria. En tanto, otros directivos se vieron obligados a hacer un “curso rápido” de cómo colocar productos “made in Argentina” en el mundo.

Moreno, en una acalorada reunión que mantuvo hace pocos días, volvió a dejarles en claro sus nuevas intenciones: “Acá todos tienen experiencia en la actividad comercial. Si importan por 100, exportan o invierten por 100. Si no, cambian de rubro”.

El funcionario, cansado de los reclamos, les habría advertido que tenía un método de control extremadamente simple, pero ineludible: con el CUIT de cada uno controlaría sus movimientos de importación y exportación.

Acto seguido, les recordó que “acá hay que dar vuelta la tortilla. En cuatro o cinco años, el saldo comercial industrial, que hoy es deficitario, se tendrá que balancear”.

El mensaje es claro, según las fuentes consultadas por este medio: quien no cumpla con esta solicitud, no recibirá luz verde para sus negocios.

En este contexto, los empresarios de esos sectores ya están, desde hace unas semanas, circulando por los pasillos de Comercio Interior y llevando un plan donde se demuestre de qué manera van a compensar los dólares que utilicen para importar.

En diálogo con iProfesional.com, Carlos Restaino, director de la Asociación de Empresas de Juguetes y Afines (ADEJA) y consultor de empresas multinacionales de primera línea, como Matel, destacó que “la preocupación que tienen algunos directivos es cómo cumplir con ese compromiso”.

“Algunos consiguieron fondos para capitalizar la empresa e invirtieron en galpones, oficinas o, incluso, en la fabricación de nuevas líneas para complementar lo que traían del exterior y con potencial de ser exportado”, destacó.

Sin embargo, aseguró que “en la industria hay que olvidarse de las utopías”.

“El negocio del juguete hoy impide que se haga una Barbie en la Argentina o productos con una alta tecnología. Porque en nuestro país se puede abrir una empresa para abastecer a un mercado de 38 millones de habitantes, pero en China ya existe un polo industrial con una escala para 2.000 millones de personas y que tiene competitividad para abastecer a todo el planeta”, se quejó Restaino.

El directivo aseguró que “a lo sumo, se podrán hacer algunos accesorios o algunas líneas puntuales, pero nunca vamos a poder reemplazar las miles de toneladas que llegan desde afuera. Seguir creyendo que, por una medida burocrática vamos a producir al costo de los grandes centros industriales, es una utopía”.

En el caso del calzado, la situación se repite: un empresario que tiene la licencia exclusiva para la Argentina de una conocida marca de zapatillas deportivas, aseguró que “para que nos liberen las licencias, tuvimos que llevar un compromiso de cómo vamos a compensar las importaciones y ahí nos liberaron los contenedores. El año pasado nos monitorearon la evolución de este plan, así que creo que esta modalidad del Gobierno nunca cesó. Por el contrario, llegó para quedarse”.

En el caso de esta compañía, se comprometieron a realizar inversiones a lo largo de 2010, a partir de las proyecciones que marcarían un repunte de las ventas.

Industria también mete presión
En lo que respecta al Ministerio de Industria, el objetivo que persiguen, además, es mantener el nivel de empleo a toda costa, aunque sea a la fuerza, y sustituir la mayor parte de los productos importados.

Para los funcionarios de esa repartición, el éxito de la política está en los números:
 

  • Según un documento que elaboraron este año, cerca de 550.00 puestos de trabajo se vieron resguardados por la aplicación de las licencias no automáticas.
  • Mientras que otros 21.510 empleos fueron resguardados por las medidas antidumping.
  • En este contexto, desde el Ministerio aseguran que en aquellos sectores donde hubo estas medidas de resguardo, las estadísticas oficiales muestran una recuperación en el nivel de actividad. Así, la producción textil inició 2009 con 63% de uso de su capacidad instalada, y cerró el año con 83 por ciento.
  • Algo similar ocurrió con la producción de caucho y plástico, que comenzó con una utilización del 63% y cerró el año utilizando casi un 90 por ciento.

“Esto no quiere decir que en nuestro país no se pueda importar. Las licencias no automáticas cubren sólo 4% del nomenclador de posiciones del Mercosur, y representan 7% del total de compras de la Argentina”, se escudaron desde el Ministerio.

Cabe destacar que, según un relevamiento de la consultora Abeceb.com, el Gobierno ya lleva aplicadas licencias no automáticas a más de 400 productos. Y, si se suman los valores criterio -precio mínimo que se establece para el ingreso de un producto- y medidas antidumping, las medidas se acercan a las 800.

En este contexto, el directivo de una gran empresa del sector línea blanca alertó que, además de todas las trabas extra que pone Moreno, “se está volviendo cada vez más común que las empresas que dependen de las licencias no automáticas también tengan que presentar un plan de importaciones al Ministerio de Industria, si quieren ver agilizadas sus licencias”.

Según el empresario, los funcionarios evalúan cada programa y “hasta discuten con las compañías si les parece excesivo el volumen de compras al exterior. Se está manejando una pauta igual a la de 2009 o, a lo sumo, una suba del 5%, no más que eso”.

Para los empresarios esto es un grave problema, dado que las importaciones durante el año pasado registraron un desplome del 32 por ciento debido al cerrojo impuesto, sumado al efecto de la crisis mundial.

De este modo, que el Gobierno permita traer del mundo productos por niveles similares a los de 2009 implica que los importadores no podrán aprovechar la leve recuperación del consumo.

Desde la Cámara de Importadores (CIRA) confirmaron que se está llevando adelante esta práctica y agregaron un condimento que, para muchos puede resultar polémico. Según revelaron desde la entidad a este medio, la fluidez en las autorizaciones para ingresar productos a la Argentina depende considerablemente de la presentación de estos planes de negocios.

En este contexto, desde una empresa multinacional de calzado de primera línea -famosa por la organización de maratones- aseguraron que “las licencias para traer desde Brasil están saliendo en plazos que no superan los 60 días. Se está cumpliendo el compromiso que el Gobierno le hizo a los funcionarios brasileños”.

Sin embargo, alertó que “para importar algo de Asia es un problema. Tenemos dos contenedores parados desde diciembre porque no nos sale ninguna licencia”.

Fuente: Infobae
Juan Diego Wasilevsky

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