Archive for 26 abril 2010

¿Debe la Argentina olvidarse de su socio?

abril 26, 2010
Por: Marcelo Falak
«El Mercosur es una farsa que sólo sirve para impedir». «Seguir cargando con este Mercosur no tiene sentido». Al negociar junto al bloque, «¡Brasil firmó sólo un acuerdo!», de libre comercio con Israel. Bastó este puñado de frases para que José Serra, el candidato de la oposición socialdemócrata (centroderecha) a la presidencia del país vecino encendiera la mecha. Allí la polémica fue grande; aquí pocos lo registraron: apenas el canciller Jorge Taiana replicó, en clave inevitablemente diplomática, que «no me parece que ésa sea la posición de Brasil ni de la mayoría de sus sectores económicos y políticos».

El problema es que Serra marcha primero en la mayoría de las encuestas de intención de voto y a esta altura nadie puede descartar que se alce con el triunfo que se le negó en 2002 ante Luiz Inácio Lula da Silva. Este, mientras, puja por volver a frustrarlo el 3 de octubre (y el 31, si hay segunda vuelta) con su ex jefa de Gabinete, Dilma Rousseff.

Advertencia

Las críticas en Brasil no se hicieron esperar. Por un lado, le recordaron al candidato «tucano» que buena parte de las exportaciones industriales brasileñas se dirigen a América Latina. Le dijeron también que, en ese contexto, la Argentina es el tercer socio comercial de Brasil. Por último, le advirtieron que una actitud poco amistosa hacia nuestro país y la región podría derivar en un desplazamiento de los productos brasileños por parte de los siempre voraces chinos.

Cuando Serra habla de acuerdos de libre comercio, ésos que el Mercosur dificulta, habla básicamente de los Estados Unidos. (Digresión para hacer notar una paradoja y una posible tendencia: una aspiración similar de Uruguay durante todo el mandato de Tabaré Vázquez fue permanentemente torpedeada por Brasil. Si un eventual Serra presidente hace punta, ¿cuánto tardaría José Mujica en resucitar aquella vieja aspiración, cuyo abanderado no fue otro que el actual vicepresidente oriental, el muy influyente Danilo Astori?).

Ante el mar de fondo que generó, el candidato debió aclarar su postura en la prensa brasileña de ayer. No se trata de matar al Mercosur sino su aspiración de ser una unión aduanera imperfecta (esto es, dotada de un arancel externo común, aunque en la práctica tiene numerosas «perforaciones»). Lo que se busca es retrotraerlo a su etapa de zona de libre comercio (ver nota aparte). En la concepción de Serra (no nueva, por cierto), el Mercosur (la Argentina, básicamente) será uno más de los socios comerciales de Brasil, por detrás, por supuesto, de estadounidenses y europeos. Adiós a la idea de que se negocia mejor desde la unidad regional; el mensaje es claro: Brasil es lo suficientemente fuerte para hacerlo solo y la Argentina le representa un lastre innecesario.

Al hacer su propuesta, Serra omite que el proteccionismo agrícola de Estados Unidos (Brasil sigue penando en ese mercado por las trabas al comercio de etanol de caña de azúcar, para beneficio de los productores de maíz norteamericanos) y, llegado el caso, de la Unión Europea serían una dificultad mayúscula para arribar a sendos TLC. ¿No fue ésa, al cabo, la principal razón por la que se ha demorado tanto un pacto entre el Mercosur y los europeos?

Es obvio que el ex alcalde de San Pablo y ex gobernador del estado homónimo no ignora esa realidad. La explicación es que su programa de gobierno apunta a poner toda la política económica, comercial y externa de Brasil al servicio de la gran industria local. Ese es el norte de Serra, el hombre que mejor representa los intereses y la visión estratégica de ese sector, sobre todo en San Pablo, eje económico del país.

Crédito

Algunos analistas aseguran que las bases de la economía brasileña no cambiarán gane quien gane en octubre. Se trata de una aserción difícil de sostener. Las altas tasas de interés de la era Lula da Silva, prometió, serán cosa del pasado, de modo de fomentar el crédito a la inversión; el gasto público debe reducirse drásticamente, lo que permitirá hacer más lugar al capital privado en el circuito crediticio; el súper real debe terminar, y el dólar encarecerse de una vez, para ser a la vez escudo y catapulta de los productores nacionales.

El dólar barato ha sido una limitación en los últimos años para la expansión de la industria brasileña. Los sectores privilegiados del modelo lulista fueron la banca y los servicios. Aunque no le fue mal, el sector secundario no ha sido el privilegiado. Serra quiere cambiar eso.

Con todo, el real sobrevaluado le permitió al empresariado brasileño mantener un superávit comercial estructural con nuestro país. ¿Qué esperar aquí entonces en un escenario diferente? Más desequilibrio, sin dudas, y presiones crecientes sobre un tipo de cambio con el que el Gobierno argentino pudo, pese a la elevada inflación, hacer la plancha hasta ahora debido a la debilidad del dólar en Brasil.

Esa situación, además, les permitió a los empresarios de ese país quedarse con numerosos emblemas de la industria argentina y regional. Hacerse de dólares les era muy fácil, y más aún adquirir fronteras afuera activos depreciados. Esa etapa de fortalecimiento, maduración e internacionalización le permite ahora a la industria brasileña pasar a jugar en las grandes ligas. Se trata de seguir superando círculos concéntricos, tal es la estrategia brasileña tanto en lo comercial como en la política exterior: del liderazgo en el Cono Sur al de Sudamérica y, luego, la aspiración global, llámese ésta entrar a los mercados más ricos o abogar por una banca permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. En eso están.

Pero si algo llamó la atención no fue el obvio entusiasmo de los grandes industriales paulistas ante estas propuestas sino el estridente silencio de Rousseff. Ella es, supuestamente, la garante de la continuidad de las actuales políticas. Si se permite, cerramos con una suspicacia, al menos en lo que respecta a esta cuestión. Se sabe que cuando las placas subterráneas del planeta se mueven, más temprano que tarde la tierra tiembla.

Fuente: ambito

Brasil: Serra insistirá en buscar pactos de libre comercio por fuera del Mercosur

abril 26, 2010

El candidato de la oposición a la Presidencia de Brasil José Serra, favorito en todos los sondeos, negó que quiera “acabar” con el Mercosur, pero afirmó que quiere que el bloque comercial regional sea más “flexible” para garantizar que Brasil pueda tener una mayor independencia en su política comercial, según una entrevista publicada ayer por el diario Folha de Sao Paulo.

 “El Mercosur debe ser flexibilizado para que no sea un obstáculo para políticas más agresivas de acuerdos internacionales”, señaló el candidato del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), quien ya ha marcado en varias oportunidades sus diferencias en política exterior respecto al camino tomado por el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva. Serra renunció a la gobernación del estado de San Pablo para volcarse a la campaña, y por ahora aventaja por unos seis puntos a la candidata del oficialismo, Dilma Rousseff.

 Serra buscó así bajar el tono a sus polémicas declaraciones de la semana pasada, cuando ante empresarios brasileños afirmó que el bloque regional “es una farsa excepto cuando sirve para poner barreras” a Brasil y dejó entrever un posible fin de la unión al afirmar que “cargar con el Mercosur no tiene sentido”. Declaraciones a las que el canciller argentino, Jorge Taiana, respondió que “el Mercosur está vivo y tiene proyección”.

En la entrevista publicada ayer por Folha, Serra rechazó que su intención sea “acabar” con el bloque comercial que Brasil comparte con Argentina, Paraguay y Uruguay y en el que Venezuela está en proceso de adhesión, y aseguró que cualquier cambio sería “bien negociado” con los socios.

El líder opositor no detalló qué medidas exactas serían comprendidas en esa flexibilización, pero reiteró su deseo de que Brasil tenga independencia para firmar sus propios Tratados de Libre Comercio (TLC) con terceros países. Actualmente, ninguno de los países del bloque puede realizar acuerdos comerciales por separado. El criterio es “o todos juntos, o ninguno”.

El candidato opositor argumentó que, en los últimos años, mientras que en el mundo se firmaban más de cien convenios de ese tipo, Brasil sólo firmó uno, el del Mercosur con Israel, que aún no está en vigor. Hizo además un paralelismo con la Unión Europea (UE), bloque en el que, “sólo después de décadas”, los integrantes renunciaron a la soberanía comercial y fijaron tarifas comunes de importaciones.

 “Siempre creí que era irrealista hacer todo esto en cuatro años, a partir de 1995. Defendía que, primero, el Mercosur se fortaleciese como zona de libre comercio. Pero el libre comercio no se consolidó y la unión aduanera no se materializó totalmente. El Mercosur acabó siendo una obra inconclusa”, comentó.

 Serra mostró preocupación por el “gigantesco” déficit comercial de Brasil en productos industriales, y vaticinó un “estrangulamiento externo futuro” si el gobierno no ejerce una política comercial más agresiva y diversificada.

 Al respecto, aseguró que si alcanza la Presidencia en las elecciones del próximo 3 de octubre va a “concentrarse” en la firma de TLC con otros países.

Fuente: el cronista

Con acuerdo o sin él, la Argentina perdería u$s 2.000 millones

abril 23, 2010
Por: Carlos Burgueño
«Si aceptamos las presiones de China y dejamos de trabar las importaciones que ese país reclama liberar, el comercio bilateral este año dejaría un déficit para la Argentina superior a los u$s 2.000 millones y llegaría a los 2.500 o 3.000 millones en 2011. Si no hiciéramos eso, y China traba las exportaciones de aceite de soja, perderíamos u$s 2.000 millones en ventas». Así se confesaba ayer ante este diario un subsecretario del Gobierno de Cristina de Kirchner, responsable en parte de medir y tomar decisiones sobre el comercio exterior con la nación asiática. El mismo funcionario sentenció, además, que los primeros cuatro meses del año representan el peor momento en la relación bilateral, incluyendo la situación política y comercial, desde que los Kirchner llegaron al poder.

Desde el Gobierno nacional se reconoce una situación clave: las amenazas del viceministro chino (ver nota aparte) son reales y serias. No se trata de un exabrupto, ya que se pueden convertir en medidas concretas. Puntualmente, están en juego más de u$s 3.000 millones en envíos argentinos, el equivalente al volumen de exportaciones locales que ese Estado podría reemplazar comprando a otros países como Brasil, Estados Unidos, Uruguay, Nueva Zelanda, Australia y Canadá.

Según la fuente, el principal problema con China es que sabe la dependencia que tiene hoy la Argentina con ese mercado que es el principal destino de la soja local y sus derivados. El conflicto por las manufacturas chinas se cruza con la amenaza (por ahora tiene ese estatus) de prohibir el ingreso de aceite de soja con el argumento de la existencia de más hexano por tonelada que el permitido. Se recordaba ayer dentro del gabinete nacional la aclaración que le hizo el embajador Gang Zeng el 5 de este mes al ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, en su despacho. Ese día, el diplomático advirtió dos cuestiones: que las trabas al aceite de soja eran por la existencia del hexano en los envíos de cuatro multinacionales (Bunge & Born, Cargill, Nidera y Dreyfuss), y que este problema no debía relacionarse ni con la decisión de Cristina de Kirchner de no viajar a China en enero pasado ni con las trabas a las importaciones de ese origen. Igualmente, Zeng dejó una frase concreta: este problema debe arreglarse rápido.

El intríngulis que tiene el Gobierno argentino si decide ceder a las presiones chinas, y reabrir los mercados hoy trabados con medidas antidumping, es que afectaría directamente al corazón industrial de varios sectores recuperados luego de la crisis de 2001. Entre otros, se verían perjudicados los fabricantes de zapatillas deportivas radicados en varias localidades importantes del interior, los de bicicletas y los armadores de motos, textiles de todo tipo, plásticos en general y maquinaria primaria. A éstos hay que agregar un rubro clave: el de los electrodomésticos. En particular, los importadores chinos se quejan de las trabas que existen para poder colocar productos como equipos de aire acondicionado, microondas, celulares, televisores y equipos de audio en las principales cadenas de hipermercados y de artículos para el hogar, donde, durante toda la década del 90 y hasta hace sólo cuatro años, tenían vía libre para ingresar y ser comercializados. Según la visión del Gobierno, gracias a las regulaciones impuestas gradualmente contra las importaciones chinas a partir de 2005, cuando la Secretaría de Industria era dirigida por Miguel Peirano (luego ministro de Economía de Néstor Kirchner), pudieron recuperarse polos como Río Grande, La Rioja o algunas localidades bonaerenses, que hubieran sucumbido ante la apertura con China.

Para esto el Gobierno tuvo que incumplir con lo que se firmó en su momento con las autoridades de Pekín, en la recordada visita de Hu Jintao al país de 2004 (aquella de las versiones sobre una inversión por u$s 20.000 millones). En esa ocasión, la Argentina se comprometió a reconocer a ese destino como economía de mercado, algo que ni la Organización Mundial de Comercio (OMS) recomendaba. Esto, teóricamente, le facilitaría al país la apertura de manufacturas locales hacia China.

Fuente: ambito financiero

China amenazó con represalias por trabas comerciales. Gobierno afirma que “no prohíbe importaciones”

abril 23, 2010

La ministra de Industria y Turismo, Débora Giorgi, dijo que “no prohibimos las importaciones chinas, que siguen ingresando a nuestro país en forma de sana competencia“. Reiteró que el único objetivo de la política de aplicación de las medidas antidumping de Argentina es la defensa del trabajo nacional en los casos en que se ha comprobado fehacientemente el daño y la competencia desleal a la industria. De esta manera, Giorgi le sale a responder al viceministro de Comercio, Jiang Yaoping, quién lamentó quela creciente tendencia de Argentina a imponer medidas proteccionistas a los productos chinos”, para luego afirmar, queya dañó los lazos bilaterales”.

La ministra defendió la postura oficial al señalar que “cada medida antidumping tiene como origen la prueba de un daño a la industria nacional”. Por otra parte, le recordó a Jiang Yaoping, que “en todos los casos nos hemos sujetado a los procedimientos establecidos por la Organización Mundial del Comercio (OMC), donde hasta el momento no ha habido ninguna objeción formal por parte de China, en el marco de los procedimientos de la OMC”.

Desde el punto de vista del gobierno chino, el hecho de que Argentina lance investigaciones antidumping tan frecuentemente contra un país es totalmente anómalo y discriminatorio“, explicó Jiang en Buenos Aires tras participar en un Foro de Cooperación Económica e Inversión.

En este sentido, la funcionaria afirmó que “es inexacto hablar de discriminación comercial por parte de Argentina, si se tiene en cuenta que en nuestro país tiene un volumen muy importante de intercambio comercial y además tenemos déficit comercial creciente con China”.

Cabe recordar que las relaciones comerciales con China se tensaron cuando este país suspendió la importación de aceite de soja del país.

Según China, Argentina abrió 18 investigaciones antidumping contra productos chinos durante el año pasado. “China está dispuesta a trabajar con Argentina para reforzar los lazos bilaterales, pero en los primeros 90 días de 2010, Argentina lanzó dos pesquisas sobre presunto dumping en la importación de productos chinos”, añadió Jiang.

En este sentido, Giorgi coincide al decir que “China es un socio comercial muy importante de la Argentina y debe primar un respeto mutuo“, aunque le retrucó respecto al tema de las investigaciones sobre presunto dumping al recordarle que China tiene en vigencia con el mundo unos 120 medidas antidumping contra diferentes productos.

También, y de acuerdo a la información del Ministerio de Industria y Turismo, en el primer bimestre de 2010 el déficit de Argentina con China alcanza los US$ 600 millones, la mitad del déficit anual del año 2009 que fue de 1.200 millones. El año pasado Argentina le vendió a China por US$ 3.600 millones y le compró por US$ 4.800 millones.

Las manufacturas de origen agrícola y productos primarios explican el 70 % de las exportaciones, mientras que Argentina importa el 98,8 % de manufacturas de origen industrial (textiles, plásticos, calzado, máquinas y aparatos).

Respaldo de la OMC

Giorgi quién ayer mantuvo una reunión con el presidente de la OMC, Pascal Lamy, le recordó al funcionario chino que Lamy ratificó que Argentina ha cumplido con los acuerdos de la OMC en su política de administración de las reglas de su comercio exterior.

Así, la funcionaria recordó que Argentina decretó una serie de medidas antidumping contra productos provenientes de China, “hemos aplicado valores mínimos de importación que indican el precio al que deben ingresar esos productos al país en condiciones de competencia leal”. Dentro de estos controles se destaca el ingreso por parte de China de Calzado. Pero en la mayoría de los casos de los antidumping en vigencia contra China involucran a productos cuyo volumen y monto de importaciones no son de gran magnitud. Por caso vajillas, bicicletas, termos, encendedores de cocina (el magiclick), tubos de acero inoxidable, naipes, cubiertos de acero, hornos microondas, entre otros.

Fuente: ambito financiero

Taiana le respondió a Serra y dijo que “el Mercosur está vivo”

abril 22, 2010

El canciller Jorge Taiana salió ayer al cruce de las declaraciones del candidato presidencial por la oposición de Brasil, José Serra, en contra de la continuidad del Mercosur y afirmó que no sólo ese bloque “está vivo y con proyección”, sino que “ésa no parece ser la posición mayoritaria del país vecino”.

“No hay que tomar las declaraciones de campaña necesariamente como todo el pensamiento al respecto”, advirtió Taiana, al ser consultado sobre los dichos del postulante del partido Socialdemócrata, favorito en las encuestas, quien tildó al Mercosur como una “farsa” y un “obstáculo” para el comercio de Brasil.

En declaraciones radiales, el ministro de Relaciones Exteriores argentino dijo no haber leído el contexto de las afirmaciones del aspirante a reemplazar al presidente Lula da Silva, pero resaltó: “No me parece que ésa sea la posición de Brasil ni de la mayoría de sus sectores económicos y políticos”. “El Mercosur no sólo está vivo sino con proyección para adelante”, remarcó el jefe del Palacio San Martín.

En tal sentido, adelantó que la Argentina lo va a demostrar “en este semestre de presidencia pro témpore del Mercosur”. “Lo vamos a demostrar en julio, a partir de algunos resultados concretos”, consideró.

De todas maneras, Taiana tampoco desconoció las debilidades que afronta el bloque comercial, y que han sido motivo de fuertes pujas entre los socios desde su creación, en 1991, con el Tratado de Asunción. Recientemente, a raíz de la crisis financiera internacional y de las medidas proteccionistas aplicadas por los países, los roces se acentuaron, en especial, entre la Argentina y Brasil. Al respecto, el canciller insistió en que el bloque “tiene tareas pendientes”, pero que ciertamente es un “compromiso estratégico de los países que lo formamos”. Aún así, en las últimas cumbre del Mercosur los países miembros lograron muy pocos avances.

Serra, ex gobernador y actual postulante de la oposición brasileña –que lleva por ahora la delantera en las encuestas, con 34%, frente al 30% de la oficialista Dilma Rousseff–, se manifestó en contra de la continuidad del Mercosur tal como está actualmente planteado. Según manifestó anteayer, el acuerdo regional “es un obstáculo para que Brasil haga sus propios acuerdos individuales en comercio”. “Cargar con el Mercosur no tiene sentido”, consideró.

El candidato sentó posición respecto del bloque en una charla que ofreció ante la Federación de Industrias de Minas Gerais (FIEMG), grupo que también recibió, hace poco más de una semana, a la postulante de Lula. En ese encuentro, Serra insistió que en bajo un eventual gobierno suyo, lo más importante será aumentar las exportaciones del mayor socio del Mercosur.

Una resolución del Mercosur dispuso que los países miembros no pueden realizar acuerdos comerciales por separado, lo que, a criterio de Serra, le impide a Brasil despegar y consagrar áreas de libre comercio con los Estados Unidos o Europa.

Las declaraciones de Serra están en línea con el pensamiento del directivo de la Federación de Industrias de San Pablo (FIESP), Rubens Barbosa, quien también mantiene serias divergencias sobre la relación con la Argentina.

Barbosa llegó a decir que si perdiera las elecciones la candidata del oficialismo Dilma Rouseff, el próximo gobierno iba a aplicar sanciones comerciales en represalia por las licencias no automáticas a las importaciones.

Fuente: el cronista

China amenaza con represalias en disputa comercial con Argentina

abril 22, 2010

Un alto funcionario de comercio chino dijo que su país no tiene otra opción más que considerar medidas de represalia contra Argentina, en el marco de la disputa con nuestro país de un creciente proteccionismo hacia los productos chinos, reportó la agencia de noticias oficial Xinhua.

 Las importaciones chinas de aceite de soja argentino no serán normalizadas a menos que los exportadores de Argentina “incrementen la calidad y seguridad del producto”, señaló el vice ministro de Comercio, Jiang Yaoping, en Buenos Aires.

De acuerdo al reporte, Jiang señaló que China no había establecido barreras comerciales contra productos argentinos, pero que debido a presiones internas y externas resultantes de las maniobras proteccionistas del país sudamericano, China “no tendrá otra alternativa más que considerar medidas en respuesta”.

 Los comentarios de Jiang, que se encuentra en Argentina para asistir al Foro de Cooperación Económica e Inversiones entre Argentina y China, no indicaron ningún progreso en la disputa sobre el comercio de aceite de soja.

 Jiang describió a las medidas proteccionistas de Argentina como “extremadamente anormales y discriminatorias”, de acuerdo a Xinhua.

 “China estaba posicionada para trabajar junto a Argentina para fortalecer los lazos bilaterales, pero en los primeros 90 días del 2010, Argentina había lanzado dos investigaciones por supuesto dumping en importaciones chinas”, dijo Jiang según cita la agencia.

 El Gobierno chino espera que el Gobierno argentino “tome en cuenta la importancia de los lazos comerciales bilaterales y tenga una aproximación más cautelosa al manejar asuntos comerciales”, citó el reporte al vice ministro.

 China y Argentina comparten muchos intereses en común y necesitan tratar el comercio bilateral con una mirada estratégica, dijo Jiang a Xinhua en una entrevista realizada el martes pero publicada el jueves.

 En el 2009, las autoridades argentinas lanzaron 18 investigaciones anti-dumping contra productos chinos, que representan el 64% de las medidas similares tomadads en toda Latinoamérica. Los casos de protección comercial presentados en Argentina contra productos chinos se duplicaron cada año desde el 2007 al 2009, mencionó el reporte.

 Asimismo, el reporte señaló que Jiang pidió a Argentina cumplir con su promesa de tratar a China como una “economía de mercado”, formulada por el ex presidente de Argentina Néstor Kirchner en el 2004.

 “En todos los casos de anti-dumping contra productos chinos en Argentina, China no fue considerada como una economía de mercado. Argentina usó productos de otros países como criterio de comparación”, Xinhua citó a Jiang.

Fuente: el cronista

La clave de los BRIC’s: mercado interno y auge del consumo popular

abril 21, 2010
Por: Jorge Castro-ANALISTA

El hecho central en relación a los BRIC’s (China, Brasil, India y Rusia), que se reunieron esta semana en Brasilia (15 y 16 de abril), es que estos cuatro países -que sumados representaron más del 50% de la expansión de la economía mundial en los últimos cinco años- crecen empujados por el auge de la demanda interna y el consumo masivo y popular; y esto modifica en sus raíces la pauta de acumulación global.Esto implica que sus mercados internos se duplican en 10 años, y que la recuperación de los países avanzados (Estados Unidos, Unión Europea, sobre todo Alemania, y Japón) se realiza fundamentalmente a través del aumento de sus exportaciones hacia los mercados emergentes, en primer lugar China/Asia, y también Brasil.China creció 11.9% en el primer trimestre del año, pero la demanda interna, guiada por el consumo individual, aumentó 15%; y las ventas minoristas (retail/automotores, alimentos, bienes de consumo) crecieron 17.6%. A este ritmo, China sería la primera economía del mundo en 2030 (Goldman Sachs). Brasil se expandiría este año 7%, la mayor tasa desde 1986. Al concluir 2010, su economía treparía a 2 trillones de dólares y sería la quinta economía del mundo en 2014, al dejar atrás a Gran Bretaña, Francia e Italia.

A partir de ahora, lo esencial no es cuánto exportan los BRIC’s, sino cuánto importan, porque esta es ahora su principal vinculación con la economía mundial. China aumentó en marzo 23% sus exportaciones, pero sus importaciones crecieron 66%. Por eso tiene un déficit comercial que asciende a 7.200 millones de dólares, y esto ocurre por primera vez en seis años.Frente a este cambio de la acumulación global, la cuestión para el resto del mundo, y en primer lugar para la tríada del capitalismo avanzado (EE.UU/UE-RFA/Japón), es lograr su incorporación como proveedores de las cadenas transnacionales de producción y distribución que colocan sus productos en los BRIC’s. Lo mismo sucede con los otros países emergentes, ante todo los de América del Sur.

Para los países sudamericanos que no son Brasil, por ejemplo la Argentina, el problema es determinar cuáles son las actividades industriales y de servicios, al estilo de la industria automotriz, que se convierten en proveedores de la demanda doméstica brasileña, a través de exportaciones o de inversión directa (IED). La acumulación mundial en el periodo 2003-2008 consistió en que el mundo emergente convergía con los países avanzados a través de una tasa de crecimiento que era el doble del G-7; y un incremento de la productividad todavía superior (“catch growth”). Ahora, en cambio, la demanda interna de los BRIC’s arrastra el crecimiento de la economía mundial; y el G-7 se recupera de la crisis y vuelve a crecer, en la medida en que lo hace a través del aumento de sus exportaciones al mundo emergente.

Lo notable es que este año casi todo el crecimiento de los BRIC’s, que representan 75% del auge mundial, ocurre adentro de sus países, a través de sus mercados internos. Por eso, para participar de la nueva matriz global, el resto del mundo se ve obligado a aumentar sus exportaciones a ellos.
La crisis financiera internacional actuó como un catalizador del nuevo mecanismo de acumulación. El resultado es que 2.000 millones de personas se unirán en 2030 a la clase media mundial; y que habrá 1.000 millones de nuevos habitantes urbanos en 2020; de ellos, menos del 10% corresponderá al G-7. El cambio del poder mundial de Occidente a Oriente está acompañado de una modificación aún más importante: la capacidad de compra pasa de los países ricos a la creciente clase media global, que comprende, mayoritariamente, a los países emergentes en general, y a los BRIC’s en particular.

Fuente: Clarín

China, en un laberinto: por falta de proveedores, volvería a comprar aceite argentino

abril 21, 2010

Desde Oil World ratificaron el rumor que corre desde hace semanas en el mercado mundial: ningún país estaría en condiciones de reemplazar a la Argentina.

La restricción china a las importaciones de aceite de soja de Argentina podría ser sólo temporal debido a la ausencia de fuentes de suministro alternativas, pronosticó el martes la revista Oil World.

“Nuestra opinión es que la merma de las importaciones chinas de aceite de soja solamente será temporaria, porque China seguirá dependiendo de fuertes compras del producto de distintos orígenes, incluido Argentina”, destacó la publicación.

La disputa comercial entre China y Argentina estalló al final de marzo, cuando la Cámara de Comercio del país asiático instó a importadores a dejar de comprar aceite de soja argentino, en el marco de un conflicto comercial más amplio entre los dos países.

Autoridades chinas no confirmaron la prohibición a las importaciones, pero dijeron que comenzaron a aplicarse los nuevos estándares de calidad.

Oil World prevé que China elevará sus compras y su molienda de granos de soja para compensar la reducción en las importaciones del aceite derivado de la oleaginosa argentina.

Las compras chinas de soja superaron el nivel esperado en marzo, y podrían ubicarse por encima de las estimaciones previas en el período abril/junio 2010, calculó la publicación con base en Hamburgo.

China tiene actualmente una gran capacidad de molienda de oleaginosas y un amplio volumen de reservas de aceites vegetales, añadió.

“El incremento de la molienda solamente resolverá parcialmente el problema”, aclaró Oil World. “Esperamos que la desaceleración en las importaciones de aceite de soja argentino dure aproximadamente uno o dos meses”, agregó.

Los amplios inventarios de China pueden agotarse rápido, advirtió la revista especializada en oleaginosas y productos derivados, según Reuters.

“Si las reservas se reducen demasiado, hay un riesgo de un incremento en los precios locales, una situación que el Gobierno quiere evitar”, explicó Oil World.

FUENTE: Infobae Profesional

Buscan acuerdo con China por el aceite

abril 20, 2010

El Gobierno intenta acordar con sus pares del gigante asiático un mecanismo que permita destrabar cuanto antes el conflicto para los embarques del producto local, que comenzó el 1º de abril pasado, mientras los exportadores locales comenzaron a redireccionar embarques principalmente hacia India.

De acuerdo con fuentes del mercado aceitero, citadas por la agencia Reuters funcionarios argentinos trabajaron con industriales locales en una respuesta a la advertencia de China y le propondrán que acepten por un año los embarques de aceite de soja con residuos solventes superiores a la normativa sanitaria de ese país.

La intención es, por un lado, no perjudicar los contratos pactados antes del anuncio chino de prohibir las importaciones de aceite de soja con 100 partes de hexano (residuo solvente) por millón. Con el nuevo plazo, se intenta también darle un mayor margen a las industrias aceiteras locales para que adecuen sus procesos productivos a las disposiciones chinas. Se calcula que de las 1,83 millones de toneladas de aceite crudo de soja que desde la Argentina llegaron en 2009 a China, más del 70% cumplía sin inconvenientes con el estandar sanitario del país asiático.

En concreto, la propuesta argentina pasaría por lograr una autorización china para embarcar aceites de soja con hasta 350 partes de hexano por millón hasta abril próximo, para luego de manera gradual ir disminuyendo ese porcentaje hasta cumplimentar el estandar sanitario chino.

A pesar del anunciado boicot, las autoridades chinas no trabaron embarques de aceite de soja provenientes de la Argentina. El conflicto derivó en una suba de los precios del subproducto de la soja en el mercado de Chicago, dada la expectativa de que el gigante asiático intentara sustituir parte de sus compras en Argentina con aceite de Brasil o Estados Unidos.

Pero, la confirmación de que China cuenta con grandes existencias de aceites vegetales y las compras de poroto de soja que ese país viene haciendo en las últimas semanas en Argentina y Brasil, para que los aceiteros chinos lo procesen, frenaron las subas en las cotizaciones de los subproductos. Ayer el Centro Nacional de Información de Granos y Aceites de China informó que el país puede reducir 40% sus importaciones de aceite de soja de la actual campaña. Eso impactó en Chicago y el futuro más activo, julio, cayó 2,2% a u$s 868 la tonelada, casi 20 dólares por debajo de los cierres previos.

Operadores dijeron a Reuters que desde que comenzó el boicot se canceló un embarque desde Argentina por 20.000 toneladas de aceite de soja, mientras que otro de similares proporciones fue derivado a India.

Fuente: el cronista

Brasil y la Argentina se unen contra el proteccionismo chino

abril 19, 2010

El gobierno de Lula suscribiría el reclamo argentino por las barreras al aceite de soja.


La decisión de China de poner trabas a las importaciones de aceite de soja argentino también encendió luces de preocupación en el gobierno de Brasil, que comenzó a analizar la posibilidad de elevar un reclamo conjunto con la Argentina.

La administración de Luiz Inacio Lula da Silva sospecha que puede tratarse de una estrategia para reducir las compras de productos industrializados del Mercosur y concentrarse cada vez con mayor énfasis en la importación de commodities básicas. Así fue transmitido esta semana en una conversación telefónica entre funcionarios de Brasil y la Argentina.

“No se puede construir una nueva relación neocolonial con China como metrópoli”, acordaron los funcionarios encargados de coordinar el comercio bilateral, según relató un testigo de la conversación.

Otra fuente confirmó que se habló de la posibilidad de elevar un reclamo diplomático conjunto contra China, pero que los términos finales los deberán evaluar las respectivas cancillerías.

Los funcionarios brasileños habrían llegado incluso a contactar a sus pares del gobierno de Estados Unidos, con el fin de que acompañe el reclamo por este tema.

Aunque en términos mucho más diplomáticos, algo de esta preocupación dejó trascender Lula el jueves último en el discurso que pronunció al recibir a su par de China, Hu Jintao. “China se convirtió en nuestro principal socio comercial y en el mayor mercado para nuestras exportaciones. No obstante, para que la promesa del comercio Sur-Sur sea una realidad, Brasil precisa aumentar el valor agregado de sus ventas”, dijo el mandatario brasileño.

En Brasil preocupa que las medidas de restricción chinas (ya hay algunas que afectan a sus productos derivados del hierro) se extiendan hacia todos los bienes con valor agregado producidos en la región.

En diálogo con LA NACION, el secretario de Comercio Exterior de Brasil, Welber Barral, confirmó cuál es la percepción de su gobierno: “Hay ciertamente una preocupación brasileña de que las exportaciones de Mercosur sean de productos industrializados. Cualquier restricción arbitraria seguramente provoca inestabilidad en los mercados y esto afecta negativamente a todos los exportadores del producto”.

La referencia a la inestabilidad de los mercados apunta a que limitar el aceite de soja de la Argentina (primer exportador mundial del producto) podría alterar sustancialmente los precios y cuotas de participación. De todos modos, el gobierno brasileño considera que su industria no tiene la logística ni la capacidad para reemplazar el aceite argentino (el grueso de sus exportaciones son del poroto de soja sin procesar).

Esta postura viene a relativizar parcialmente la primera reacción que produjo en Brasil la decisión de Pekín de elevar los estándares fitosanitarios para la importación del aceite de soja argentino (un negocio que mueve US$ 1400 millones anuales). Efectivamente, el Ministerio de Comercio de China había dejado trascender que podría incrementar las compras de soja de Brasil y de Estados Unidos. Y luego el ministro de Agricultura de Lula, Wagner Rossi, afirmó que “Brasil tiene una oportunidad de sacar ventaja del embargo [a la soja argentina] incrementando las exportaciones”.

Pero los encargados de coordinar las relaciones comerciales entre la Argentina y Brasil (que tienen un grupo especial para monitorear el ingreso de manufacturas chinas) mantienen una postura diferente y creen que el problema puede afectar más a largo plazo.

FUENTE: La Nación