No hubo acuerdo con China por la soja

PEKIN.- Se trataron cálidamente. Ella se disculpó por haber cancelado el viaje que debió realizar hace cinco meses, y él la consideró una “gran amiga”. Pero no alcanzó. Cristina Kirchner y el presidente chino, Hu Jintao, se reunieron ayer durante una hora y, ante la falta de una solución a las diferencias comerciales, matizaron los pocos avances con la creación de una comisión conjunta que se encargará de reordenar la relación bilateral.

Sonaba el rasguido doble de “El rancho e´ la Cambicha”, interpretado a la perfección por la banda de la guardia de honor china en el Gran Palacio del Pueblo, el mismo que Mao mandó a construir en apenas diez meses en 1959 para celebrar los 10 años de su revolución. Pero la música no bastó para armonizar.

Ante la falta de una solución al principal conflicto que debió enfrentar aquí por el cierre de las compras de aceite de soja por parte del gobierno comunista, la Presidenta debió ordenar al secretario de Industria, Eduardo Bianchi, que permaneciera en esta ciudad para mantener una serie de reuniones a partir de mañana, mientras la comitiva oficial ya esté en la escala por Shanghai antes de volver a Buenos Aires.

La apuesta de máxima con la que llegó el domingo Cristina Kirchner era anunciar que China volviera a comprar aceite de soja. Tampoco Hu se llevó la garantía de que la Presidenta no restringirá el ingreso de productos chinos a la Argentina, que fue una de las quejas que había dejado trascender cuando trabó el aceite. La diplomacia presidencial no fue suficiente.

“Se va a conformar una comisión y por eso se va a quedar Bianchi, para abordar los problemas”, anunció Cristina Kirchner, que repitió ayer un contacto con los periodistas argentinos, pero sólo respondió tres preguntas, dijo que estaba cansada y se fue. A su lado, el canciller Héctor Timerman amplió: “La comisión va a resolver todos los inconvenientes que han impedido hasta ahora que la Argentina exporte a China”.

 

Ninguno de los dos dio precisiones sobre quiénes integrarán esa comisión ni tampoco cada cuánto se reunirá. Además, se preocuparon en aclarar que en esas consultas se debatirán “todos” los temas de la relación bilateral y negaron que vaya a circunscribirse sólo a la venta de aceite de soja. Pero fuentes técnicas de la comitiva confiaban que la falta de una solución, que se preveía en las horas anteriores al encuentro, obligó a armar un esquema de consulta permanente de alto nivel.

Además de destrabar la venta de aceite de soja, Cristina Kirchner le pidió a Hu que las empresas chinas fueran a instalarse en el país. Pero se quedó con las manos vacías. La Presidenta admitió que no hay previsto ningún anuncio. “Nos han escuchado muy atentamente. Por ahora no va a haber anuncios; van a mandar misiones”, se conformó ante la consulta de LA NACION, mientras Timerman explicaba que esperan un gesto del gobierno chino ante la compra por 9500 millones de dólares que hizo el gobierno nacional en material ferroviario al gobierno comunista.

“Creer que la Argentina solamente puede exportar materia prima por parte de un país que representa el 20% de la población mundial y sólo tiene el 8% de tierra cultivable sería mal negocio”, opinó la Presidenta para presionar a su par chino. “La inversión en nuestro país la podrían usar como plataforma al mundo”, agregó.

Sin bien hubo buen clima entre ambos, Cristina y Hu nunca estuvieron a solas. A diferencia de la mayoría de las reuniones de mandatarios, que primero dialogan y después amplían el encuentro a sus comitivas, ellos compartieron una hora siempre rodeados por ambas delegaciones.

Fueron pocas las palabras públicas del presidente chino. Dijo que Cristina Kirchner le había dado una “alta prioridad” a la relación bilateral y la llamó “una gran amiga”. Sobre la relación comercial, en el primer tramo de su bienvenida, que pudo ser vista por los medios, anunció que quería “intercambiar a fondo la agenda en común”. Cuando le tocó el turno a la Presidenta, lo primero que hizo fue pedir perdón. “Valgan mis disculpas por no haber venido antes”, le dijo, y calificó como “problemas de carácter interno”, la pelea con el vicepresidente Julio Cobos, que había sido la excusa oficial para cancelar aquella visita de enero.

Ambos presidentes firmaron una docena de acuerdos comerciales detrás de un mural de tela con la imagen de la Gran Muralla China y se fueron al Hall Oeste del Gran Palacio del Pueblo para cenar. Ahora será la nueva comisión que ambos crearon la que deberá avanzar en lo que la diplomacia presidencial ayer no pudo.

Fuente: la nación

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: