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El Gobierno, en alerta por un dato, lanza plan “tolerancia cero” a las importaciones

agosto 20, 2010

Santiago, un empresario que tiene una firma dedicada a la importación de indumentaria desde hace 15 años, llegó a su oficina como todas las mañanas y, al encender su computadora, encontró en la bandeja de entrada de su correo electrónico un llamativo email.

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Se trataba de una “invitación cordial” para que, en el plazo de siete días hábiles, se acerque a la Subsecretaría de Política y Gestión Comercial, con el objetivo de mantener una reunión con los técnicos de esa dependencia.

Al pasar los días y no responder el correo, otra mañana fue sorprendido por un llamado procedente de la mismísima Secretaría de Comercio Interior, desde donde también volvían a sugerirle que se presente para resolver una “cuestión pendiente”.

Volvió a ignorar la “invitación”, pero los emails y llamados se repitieron. Y ahí es donde empezó a preocuparse.

Estos sistemáticos contactos con este empresario -que se ocupa de traer desde Asia cerca de 14 contenedores anuales cargados con zapatillas e indumentaria deportiva-, están lejos de ser un caso aislado.

Por el contrario, se están convirtiendo en una escena repetida en numerosas compañías cuyas actividades están vinculadas con el negocio importador, desde hace ya un tiempo a esta parte el “enemigo público número 1” del secretario de Comercio, Guillermo Moreno.

“Acosado” por la catarata de emails, el empresario finalmente accedió a las sugerencias y se presentó ante dicha Subsecretaría. Una vez allí, los técnicos responsables del monitoreo de los flujos de importación lo abordaron con una catarata de preguntas mediante las cuales buscaban trazar una pormenorizada radiografía de su negocio, algo que lo preocupó aún más.

“¿Qué es lo que va a traer específicamente en el transcurso de los próximos meses?”, “¿A cuánto ascenderán esas compras?”, “¿Realizó un estudio para determinar si parte de esas importaciones pueden ser reemplazadas por artículos nacionales?”, “De ahora en más, ¿cómo piensa sustituir una mayor proporción con producción local?”, fueron algunas de las preguntas de un amplísimo cuestionario que debió tolerar durante el lapso de una hora y del que sintió que dependía el futuro de su negocio.

Esta práctica, donde técnicos del Gobierno ahora le hacen “marca personal” a los empresarios, ya dejó de ser una táctica aislada para formar parte de una estrategia integral.

Incluso, directivos consultados por este medio, bautizaron con el nombre de “tolerancia cero” a esta política de restringir al máximo el ingreso de bienes de consumo provenientes del exterior.

Y este grupo de empresarios -que en general pertenecen a sectores sensibles, como indumentaria, calzado, juguetes y electrodomésticos- saben que una respuesta que no satisfaga los intereses de los técnicos del organismo les puede significar quedar fuera del negocio al menos hasta el 2011, justo en momentos en que hay que definir las importaciones para las fiestas de fin de año.

En diálogo con iProfesional.com, Carlos Restaino, director de la Asociación de Empresas del Juguete y Afines (ADEJA), confirmó que “muchos empresarios están recibiendo correos electrónicos o llamados desde la Secretaría para mantener reuniones que tienen como objetivo limitar las importaciones y presionar para desarrollar más la industria nacional”.

En este contexto, el directivo de una multinacional con sede en la Argentina de calzados e indumentaria deportiva líder –y que cada año organiza una popular maratón por las calles porteñas-, alertó que “estamos ante una verdadera caza de brujas. Hay temor por el incremento de las importaciones cuando en realidad, todo esto es consecuencia de la inflación, porque al producto nacional se le hace cada vez más difícil competir con lo importado”.

Restaino agregó que “todas las empresas son sometidas a los mismos procedimientos: deben exponer su plan anual, las perspectivas de la actividad y cómo piensan manejar el negocio de ahora en más”.

En algunos sectores el tema está generando una extrema preocupación, porque consideran estas prácticas como intromisiones sin precedentes en la actividad privada.

Sucede que los empresarios no sólo están obligados a revelar qué van a traer del exterior y desde dónde, sino que hasta deben acordar con los funcionarios los volúmenes de sus propias importaciones

“Los asesores que entrevistan a los dueños de las compañías, para consensuar el plan de importaciones son corteses, pero hay dos problemas: por un lado, las mismas instrucciones que reciben desde arriba varían y nunca son las mismas. El segundo problema de estos técnicos es la inexperiencia. Son jóvenes y es muy difícil que entiendan cómo es el negocio cuando están sentados ante el dueño de una empresa que desde hace más de 30 años está en la actividad”, recalcó Restaino.

Números que causan alarma en el Gobierno
La razón de este recelo en el Gobierno está sustentada en un número que despertó temor entre los funcionarios y que no hace más que corroborar que las compras al mundo continúan creciendo a tasas que no se veían desde la salida de la convertibilidad.

Según datos oficiales a los que accedió en exclusiva iProfesional.com, y que dará a conocer el INDEC la semana próxima, las importaciones se volvieron a disparar el mes pasado.

En efecto: en julio crecieron nada más y nada menos que un 53%, lo que provocó una fuerte inquietud en la Secretaría de Comercio, que se calzó “casco y guantes de boxeo” para reforzar aún más el control sobre los puertos y pasos fronterizos y así frenar a toda costa el ingreso de ciertos bienes importados.

No es para menos: esta tasa de crecimiento se convirtió en la segunda más alta del año. Además, fue el mayor monto de los últimos 24 meses (u$s5.475 millones).  

Como contrapartida, gracias al empuje de la soja, las exportaciones están mostrando un comportamiento más sólido que el que exhibían meses atrás: en julio se incrementaron un 35%, totalizando u$s6.650 millones. Sin embargo, como queda en evidencia, aún están muy lejos del fuerte dinamismo que muestra la compra de artículos importados.

De este modo, durante los primeros siete meses del año, el saldo de la balanza comercial se redujo un 23% -al totalizar u$s8.665 millones- en relación al mismo período del 2009. 

Así las cosas, los analistas se muestran sumamente cautelosos a la hora de estimar cuál será el superávit para todo el año, una caja clave que el Gobierno necesita preservar para poder hacer frente a sus obligaciones y además abastecer el apetito verde del sector privado.

Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Internacional, estimó que el mismo se ubicará en torno a los u$s12.000 millones, por debajo del presupuestado a principios de año.

El Gobierno, menos tolerante
En este contexto donde hay que cuidar cada dólar que ingresa, el secretario Guillermo Moreno ya venía poniendo piedras en el zapato de los importadores.

El caso que más polémica generó fue cuando, exactamente hace un año, comenzó a exigirles a los empresarios de los sectores sensibles que por cada dólar que se quisiera destinar a la compra de bienes del exterior, debían exportar o encarar un proyecto de inversión por igual valor.

Frente a esta decisión, muchos empresarios que tenían parados contenedores en los puertos porque no tenían aprobados sus permisos de importación, se vieron obligados a firmar un compromiso con la Secretaría de Comercio donde asumían la responsabilidad de compensar, en el plazo de un año, los dólares que éstos “fugaban” con el ingreso de bienes de consumo.

Frente a esto, Restaino reconoció que “ya se cumplió el plazo de 12 meses y las empresas que en 2009 firmaron ese acuerdo con Moreno para compensar las importaciones con inversiones, ingreso de fondos desde el exterior o con ventas al mundo, ahora están volviendo a rendir examen” y recalcó que esto “afecta a los importadores de numerosos sectores, como juguetes, indumentaria, calzados, neumáticos, electrodomésticos y hasta vajilla”.

Sin embargo, los empresarios notaron un cambio de eje en la política que la Secretaría de Comercio está imponiendo a los importadores, dado que el plan de equilibrar la balanza comercial de cada una de estas compañías mediante exportaciones fue un “fracaso total”, tal como lo reconocieron a iProfesional.com.

“El plan de tener que exportar para poder importar ya cumplió doce meses y fue un fracaso absoluto. Era obvio, porque se trataba de una imposición imposible de cumplir. Ningún importador está preparado ni tiene la estructura ni el know how como para hacerlo. Simplemente firmaron para que les liberen la mercadería y patearon el problema para adelante. Por eso ahora estamos viendo cuellos de botella en la aprobación de las autorizaciones para ingresar productos”, disparó el directivo de la clásica marca de indumentaria y zapatillas.

Frente a esto, se quejó de que “ahora nos están imponiendo otras condiciones: si queremos traer productos del exterior, tenemos que sentarnos a negociar. Nos exigen, por un lado, que el nivel de importaciones no supere el de 2008, a pesar del enorme auge del consumo. Por otro, que nuestras ventas estén compuestas en un 80% por bienes importados y 20% nacionales, como mínimo”.

En diálogo con iProfesional.com, el economista Manuel Solanet, enfatizó: “Estamos viendo cómo se está presionando a las empresas, entorpeciéndoles todo el negocio. Como se hace sobre pautas telefónicas o correos, y no sobre normativas oficiales, ninguna firma sabe a qué atenerse. Y como muchos tienen miedo de que se les frenen totalmente los permisos, casi nadie sale a protestar abiertamente”.

Frente a esto, Restaino explicó que “muchos empresarios se las están ingeniando para incluir algo de contenido local con tal de que les salgan los permisos y no tener toda la vida los pedidos de autorización frenados”.

“Algunos piensan en hacer una parte del ensamblado localmente, incluir aunque sea un tornillo, otros están analizando hacer el packaging con mano de obra nacional. Son todas estrategias que se deben presentar ante el Gobierno para ver si los convence o no. Lo cierto es que la tarea de los técnicos es esa: inducir a los importadores a que ahora compren más nacional”, explicó el director de ADEJA, quien recalcó que “si los funcionarios ven esta buena predisposición, cierran el expediente del importador con un visto bueno y lo elevan al secretario de Industria. Pero si no les convence el plan, el expediente no avanza y esto implica un nuevo freno a las compras al exterior”.

La inquietud de Moreno es tal que hace pocas semanas insistió a la Unión Industrial Argentina (UIA) para que les brinde la radiografía completa de las importaciones que realizan las empresas asociadas a la entidad, de modo de conocer qué productos son considerados superfluos y cuáles podrían llegar a ser reemplazados con mano de obra nacional.

Frente a esto, la junta directiva de la UIA solicitó a las cámaras que la integran “evaluar la posibilidad” de brindar al Gobierno información de las compras al mundo. Sin embargo, recibieron un rechazo rotundo por considerarlo una suerte de “invasión” a la actividad privada.

Un problema que se está agudizando
En los sectores sensibles, las demoras para ingresar un contenedor son una constante. Sin embargo, empresarios y especialistas alertan que en muchos casos esto se está agudizando.

¿Cómo se regulan oficialmente estas importaciones? A través de las licencias no automáticas, un trámite burocrático que debe atravesar numerosas instancias en la Secretaría de Comercio Interior y en el Ministerio de Industria. Es decir que, sin este permiso, es imposible ingresar un solo calzado, una maquinaria agrícola, una pastilla de freno, o una batería para autos, entre otras cosas.

Frente a esto, el despachante de Aduanas de una compañía que tiene la representación exclusiva para la Argentina de una marca de calzado de trekking y running, alertó que “el freno a las importaciones a cualquier costo se está agudizando. Nunca nos ocurre que nos den la licencia dentro de lo que estipula la Organización Mundial del Comercio, es decir, 60 días. Siempre se demoran mucho más. Y esto se complicó mucho en los últimos meses. Es un trámite que, si uno no se mueve, puede quedar archivado para siempre”.

El experto agregó que “con el dólar casi clavado desde hace un año con una inflación que crece, las zapatillas nacionales se encarecieron no menos del 20%, mientras que las que traemos del exterior llegan prácticamente al mismo precio. Por eso, al menos en el sector del calzado, lo importado no tiene competencia. Eso Moreno lo sabe y por eso nos complica”.

Un fenómeno estructural
Ahora bien, ¿cómo es posible que con tantas trabas, las importaciones “vuelen”? La razón fundamental es la estructura productiva que tiene la Argentina, que la obliga a depender de bienes de consumo, partes e insumos que no sólo no son frenados por el Gobierno, sino que éste hasta los fomenta.

El ejemplo clásico de este fenómeno es lo que sucede con la industria automotriz. El récord de autos que se espera para este año tendrá su precio: u$s7.000 millones de déficit sectorial por la fuerte dependencia de las autopartes.

¿Y qué hay del boom del consumo y de las agresivas estrategias de las tarjetas con cuotas sin interés? Por estas promociones, sólo en televisores y celulares se irán otros u$s4.000 millones, a los que hay que sumar notebooks, netbooks, cámaras digitales y otra amplia gama de productos.

En otras palabras: Moreno dispone de pocos dedos para tapar todos los agujeros de un colador que -por la dependencia que el consumo y la industria argentina tiene de los artículos importados-, sólo en concepto de bienes industriales “ingerirá” unos u$s27.000 millones en 2010.

Frente a esto, Ochoa destacó que “hay un problema coyuntural, que tiene que ver con la suba de costos y la pérdida de competitividad. Pero también está el factor estructural, que pesa más y explica mayormente el crecimiento de las importaciones”.

En este escenario, Solanet destacó que “a nivel oficial hay temor de que, superada la época fuerte de la cosecha de soja, sigan creciendo las importaciones, principalmente las de bienes industriales, donde hay un desequilibrio muy importante. Por eso están abriendo el paraguas y toman más medidas restrictivas de las que se considerarían saludables, porque temen que el superávit comercial del 2010 no alcance para cubrir las necesidades de caja”.

Por su parte, Gonzalo Bernat, economista jefe de la consultora Finsoport, sostuvo que la poca tolerancia de Moreno con los importadores es un fenómeno que se va a ir profundizando.

En la medida en que los costos salariales suban más del 20%, que las empresas no tengan capacidad de trasladar todo el alza a precios, que el dólar se mantenga relativamente estable y los precios de los bienes manufacturados continúen quietos a nivel internacional, la Secretaría de Comercio no tiene otro instrumento que seguir entorpeciendo la actividad de estos empresarios, destacó.

Ante esta situación, Restaino se quejó de que “se está generando incertidumbre. Y esto va a impactar en las inversiones. ¿Cómo se puede planificar un negocio para importar o producir localmente si no se puede ingresar un producto para vender, o una máquina o una materia prima para poder fabricar?”.

“Por eso para nosotros, pensar a largo plazo es hacerlo de acá al mes que viene”, disparó.

Fuente: InfobaeProfesional

 

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Cambiarán el sistema informático de control que utiliza la Aduana

agosto 20, 2010

El Gobierno cambiará el sistema informático de control del comercio exterior, conocido como Sistema María, por otro elaborado a partir de un programa propio construido por la misma AFIP a partir de aportes de sus proveedores de software, y que será monitoreado por la Universidad Tecnológica Argentina (UTN). El titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, anunció la modificación, cuyo diseño fue el detonante años atrás de una pelea que terminó con su salida de la Aduana y la de la Alberto Abad del organismo recaudador.

 Al disertar en un acto organizado por la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), Echegaray anticipó que “vamos a cambiar el Sistema Informático María (SIM) por otro que será el Sistema Informático Malvinas (SIM)”. Y agregó que “el software nuevo va a ser trabajado por las áreas de soporte tecnológico de la AFIP, con un monitoreo de auditoría, que lo vamos a buscar por el lado de alguna universidad argentina, que puede ser la UTN”.

 Echegaray también señaló que “vamos a estar trabajando con todos nuestros proveedores de software para la elaboración de un software propio”. Añadió que “hicimos una evaluación a lo largo de todo el mundo y todos los softwares aduaneros que se implementaron tiene sus problemas”.

 “Hemos evaluado que tenemos recursos humanos como para llevar adelante esta tarea de manera completa, integral y con profesionales argentinos”, puntualizó el titular del organismo de control, quien también destacó el hecho de que la AFIP tiene “proveedores excelentes que, además, son los mismos asesores de los software del exterior que se comercializan”.

 Al respecto, Echegaray expresó que “creemos que nos podemos fijar el objetivo de incorporar herramientas tecnológicas, modificando nuestro software, para hacer algo que realmente beneficie a todos”.

 El funcionario anticipó que convocará al sector empresario, fundamentalmente a los que tienen participación en el comercio exterior “para trabajar firmemente en el diseño del nuevo software que va a tener la Argentina”.

 Por otra parte, adelantó que la AFIP comprará 12 scanners más para controlar las operaciones de comercio exterior, que se sumarán a los 13 que ya posee.

 “Vamos a comprar 12 scanners más, a un costo aproximado de u$s 1 millón cada uno, para dar mayor seguridad al comercio exterior”, sostuvo Echegaray.

Fuente: el cronista

El Congreso podría demorar la aprobación del Código Aduanero

agosto 4, 2010

El gobierno argentino coronó el fin de la presidencia pro témpore del Mercosur con el consenso del Código Aduanero, un anhelo de varias cumbres que no podía resolverse ante la falta de acuerdo en un tema de alta sensibilidad para el matrimonio K: la política para fijar los derechos de exportación. Durante la reunión de San Juan, los presidentes de los países miembros destrabaron este obstáculo y eliminaron el doble cobro del arancel externo común (ver pág. 2), pero para que el nuevo conjunto de normas comience a regir debe pasar por uno de los filtros más complicados que tiene hoy el oficialismo: el Congreso.

Las disposiciones aduaneras comunes comenzarán a aplicarse cuando los Parlamentos de la Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay den su consentimiento; y el tiempo que puede llevar su discusión internamente es una incógnita. Aún así, todavía debe pulirse el texto consensuado por los gobiernos, por lo que a partir de ahora los equipos técnicos de cada Estado trabajarán en conjunto con el fin de poder lograr un rápido avance. “Hay que hacer un trabajo técnico de ajuste del documento, pero la idea es enviarlo al Congreso lo más rápido posible”, señaló una alta fuente de la Cancillería.

La discusión en el Congreso argentino se avecina ríspida, en momentos en que está en pleno debate el futuro de las retenciones agropecuarias. El 24 de este mes vencen las facultades delegadas al Poder Ejecutivo para fijar los derechos de exportación, por lo que si llegada esa fecha no se prorrogan, los legisladores tendrán el poder de fijar los derechos de exportación. Pero hay proyectos disímiles en el Parlamento y, por otro lado, versiones sobre un eventual anuncio de la presidenta Cristina Fernández al respecto.

El artículo que puede disparar la discusión entre los legisladores, y demorar su aprobación, es justamente el que retrasó la firma del Código Aduanero en los últimos años: el que menciona los derechos de exportación. Incluso, genera interpretaciones diversas dentro del propio Gobierno.

“El presente código aduanero no trata sobre derechos de exportación y, por lo tanto, la legislación de los Estados parte será aplicable en su territorio aduanero preexistente a la sanción de este código, respetando los derechos de los Estados parte”, dice textualmente el artículo.

Consultada al respecto, la experta en comercio internacional de Flacso, Diana Tussie, consideró que el texto es ambiguo y “el futuro está incierto”. Según la analista, el ‘no trata‘ sugiere que la Argentina retiene su derecho a fijar los derechos de exportación, que no ha cedido soberanía, y al aclarar que ‘la legislación de los Estados será aplicable‘ refuerza esta interpretación. “La duda es por qué esta redacción precisa aclarar ‘preexistente a la sanción de este código‘. ¿Se dejó una ventana sobre el futuro para lograr consenso en la negociación?”, se preguntó Tussie. La misma lectura realizaron algunos técnicos de Cancillería consultados por este diario. Sin embargo, otros aseguran que esa redacción mantiene el statu quo y también habilita a modificar los derechos unilateralmente en el futuro.

La pelea por los waivers

 

La firma del Código Aduanero y la eliminación del doble cobro del arancel externo común representan, sin dudas, un claro avance. Pero el gran interrogante que permanece latente es cuándo acordarán dejar de violar las normas comunes. Los denominados waivers –permisos para excepciones– al Arancel Externo Común (AEC) que existen al interior del bloque, y que generan importantes distorsiones y asimetrías, no fue debatido durante la cumbre. “Es una discusión que en algún momento nos tenemos que dar”, enfatizó un funcionario de Cancillería.

Fuente: el cronista

Mercosur: aprobaron el Código Aduanero pero Argentina seguirá fijando retenciones

agosto 4, 2010

Se quejó varias veces por el frío y la falta de sol. Pero la presidenta Cristina Kirchner consiguió ayer lo que buscaba. Tras años de infructuosas negociaciones, los países del Mercosur aprobaron en la 39º Cumbre celebrada en San Juan un grupo de iniciativas cruciales para avanzar en la consolidación de la unión aduanera y la libre circulación de bienes entre los países miembro. Se trata del Código Aduanero y de los mecanismos para eliminar gradualmente el doble cobro del arancel externo común (AEC) en los productos transformados y posibilitar la distribución de la renta aduanera.

Fue un logro para el bloque regional que celebró el gobierno argentino como un éxito, porque el acuerdo se alcanzó durante la presidencia pro témpore a cargo de Cristina Kirchner, que ayer la cedió a Luis Ignacio Lula Da Silva. “Fue la mejor cumbre del Mercosur desde aquella de Ouro Preto de 1994”, elogió el presidente brasileño a su colega argentina –que estaba exhultante– al referirse al encuentro que sentó las bases de la negociación comercial del bloque.

La decisión significó un espaldarazo para la posición argentina, porque el punto que desde hace seis años trababa la salida del Código Aduanero por las diferencias entre sus miembros, relacionado con los derechos de exportación y ligado directamente a las retenciones agropecuarias, se resolvió a favor de la postura de la Casa Rosada. Según lo aprobado, cada Estado seguirá teniendo la potestad de fijar sus retenciones y los montos que se cobrarán en ese concepto, como pretendía también Brasil y Paraguay, en lugar de que se haga de manera consensuada como pedía Uruguay. La delegación oriental había pateado varias veces el tablero el lunes durante la reunión de ministros, al punto que ayer durante el plenario de Jefes de Estado hubo que hacer un cuarto intermedio para que la propia Cristina y su par de Uruguay José Mujica pudieran destrabar en una reunión privada la negociación sobre el único artículo que estaba pendiente de los 200 que tiene el Código.

Hubo un cambio de redacción del artículo 7 para evitar dejar mal parado a Uruguay. “El presente código aduanero no trata sobre los derechos de exportación y por lo tanto la legislación de los estados parte será aplicable en su territorio aduanero preexistente con la sanción de este código, respetando los derechos de los estados parte” dice el texto.

Como es habitual en el gobierno argentino, ninguna voz oficial quiso explicar los alcances de la negociación ni qué se concedió a Uruguay a cambio, que reclamó varias veces a la Casa Rosada porque las retenciones agropecuarias que aplica la Argentina distorsionan el comercio. Cuando se le preguntó en una conferencia de prensa a la Presidenta sobre los alcances de la negociación con Montevideo y si iba a modificar la política de retenciones a futuro, respondió: “Los detalles me los reservo por respeto a los Presidentes”. En cambio, se mostró satisfecha porque “se pudieron vencer las diferencias”.

Sí se sabe que Uruguay logró que los países del bloque aprobaran la interconexión eléctrica de 500 MW entre ese país y Brasil por un total de casi 98 millones de dólares, de los cuales el FOCEM, el fondo creado por el bloque para combatir las asimetrías, financiará u$s 83 millones.

Con todo, el Código Aduanero deberá ser aprobado por los Parlamentos de cada país, algo que podría complicarse en Uruguay, y tal vez, en la Argentina. Los mandatarios que participaron de la Cumbre, Lula da Silva (Brasil), José Mujica (Uruguay), Fernando Lugo (Paraguay), Evo Morales (Bolivia) y Sebastián Piñera (Chile), también aprobaron un acuerdo de libre comercio con Egipto y establecer la concesión de derechos comerciales a Haití. También, la exploración de hidrocarburos en la plataforma continental argentina, el acuífero guaraní y sobre el proyecto del túnel Agua Negra que vincularía a Chile y Argentina a través de la perforación de la cordillera.

En el marco del Focem también se aprobaron ocho proyectos más por casi u$s 800 millones, de los cuales se financiarán U$S 587 millones.

El lunes, el plenario de ministros había aprobado la eliminación de la multiplicidad del cobro del arancel externo común, un reclamo de todos los Estados que colocan mercadería dentro del Mercosur y que venían pagando dos veces impuestos aduaneros al pasar por un territorio del bloque para llegar a destino. Ahora, se pagará una sola vez cuando la mercadería ingrese al bloque y la renta se trasladará luego al país que funcione como receptor final del bien.

Fuente: el cronista

Cristina recibe al Mercosur en medio de la crisis Venezuela-Colombia

agosto 2, 2010

La presidenta Cristina Kirchner llegará hoy a San Juan para ser la anfitriona de la 39´ cumbre del MERCOSUR, que se desarrollará hasta mañana en esta ciudad, con la presencia de seis Jefes de Estado, miembros y asociados, del bloque regional.

La agenda de la mandataria – que vendrá acompañada de su marido Néstor Kirchner–, contempla una reunión con el brasileño Lula da Silva, el martes, y un acto popular en la localidad de Chimbas hoy por la tarde con el gobernador de la provincia José Luis Gioja. Por la noche, Cristina agasajará a los presidentes con una cena de honor en la Bodega Antigua, como paso previo a la apertura oficial del encuentro que se hará al día siguiente en el salón Cruce de los Andes del Centro Cívico de la Capital provincial. Además de Lula estarán José Mujica (Uruguay), Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia), Fernando Lugo (Paraguay) y Sebastián Piñera (Chile).

Las fuentes oficiales prometen una cumbre con avances en temas clave: entre ellos el establecimiento de los mecanismos para la eliminación del doble cobro del arancel común y una redistribución de la renta aduanera.

Otro tema importante, el dilatado código aduanero del MERCOSUR, deberá seguir esperando, según fuentes al tanto de los debates y acuerdos previos al encuentro. Ese objetivo lleva más de seis años y nunca pudo concretarse ante las diferencias entre los países miembros por los derechos de exportación (retenciones) intrazona. La Argentina, por caso, pretende que esa aplicación sea facultad individual de cada estado en el bloque, algo que hace dos años en Tucumán –y en plena crisis del campo– hizo fracasar la aprobación del Código.

Por las dudas, Alfredo Chiaradía, secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería y designado embajador en Estados Unidos, explicó que el Código está acordado en un 99% pero hay dos artículos que aún no fueron consensuados.

Lo paradójico de este punto es que el Gobierno y la oposición se encuentran embarcados por estos días en un debate sobre el Código Aduanero argentino y de la vigencia de la legislación aprobada en el país sobre el Mercosur, ya que esos dos cuerpos legales forman parte de las facultades delegadas por el Congreso al Ejecutivo y que vencen el 24 de agosto.

Consolidar la integración regional es una de las exigencias de la Unión Europea (UE) para otorgar a los productos del MERCOSUR la libre circulación por sus 27 países. Precisamente, el Gobierno buscará mostrar como un logro de la Presidencia Pro Témpore –que en la primera mitad del año estuvo a cargo de la Argentina– el relanzamiento de las gestiones para avanzar en un acuerdo de asociación interregional con la UE.

Se espera además la firma de un acuerdo de libre comercio con Egipto, tal como anticipó el viernes el canciller Héctor Timerman, tras reunirse en Buenos Aires con el ministro de Industria y Comercio de ese país, Rachid Mohamed Rachid.

En otros puntos, la Argentina también buscará avanzar en el anuncio vinculado con el túnel de Agua Negra del paso internacional a Chile por San Juan, en el corredor Bioceánico.

 Fuente: el cronista