El Gobierno, en alerta por un dato, lanza plan “tolerancia cero” a las importaciones

Santiago, un empresario que tiene una firma dedicada a la importación de indumentaria desde hace 15 años, llegó a su oficina como todas las mañanas y, al encender su computadora, encontró en la bandeja de entrada de su correo electrónico un llamativo email.

<!–

–> 

Se trataba de una “invitación cordial” para que, en el plazo de siete días hábiles, se acerque a la Subsecretaría de Política y Gestión Comercial, con el objetivo de mantener una reunión con los técnicos de esa dependencia.

Al pasar los días y no responder el correo, otra mañana fue sorprendido por un llamado procedente de la mismísima Secretaría de Comercio Interior, desde donde también volvían a sugerirle que se presente para resolver una “cuestión pendiente”.

Volvió a ignorar la “invitación”, pero los emails y llamados se repitieron. Y ahí es donde empezó a preocuparse.

Estos sistemáticos contactos con este empresario -que se ocupa de traer desde Asia cerca de 14 contenedores anuales cargados con zapatillas e indumentaria deportiva-, están lejos de ser un caso aislado.

Por el contrario, se están convirtiendo en una escena repetida en numerosas compañías cuyas actividades están vinculadas con el negocio importador, desde hace ya un tiempo a esta parte el “enemigo público número 1” del secretario de Comercio, Guillermo Moreno.

“Acosado” por la catarata de emails, el empresario finalmente accedió a las sugerencias y se presentó ante dicha Subsecretaría. Una vez allí, los técnicos responsables del monitoreo de los flujos de importación lo abordaron con una catarata de preguntas mediante las cuales buscaban trazar una pormenorizada radiografía de su negocio, algo que lo preocupó aún más.

“¿Qué es lo que va a traer específicamente en el transcurso de los próximos meses?”, “¿A cuánto ascenderán esas compras?”, “¿Realizó un estudio para determinar si parte de esas importaciones pueden ser reemplazadas por artículos nacionales?”, “De ahora en más, ¿cómo piensa sustituir una mayor proporción con producción local?”, fueron algunas de las preguntas de un amplísimo cuestionario que debió tolerar durante el lapso de una hora y del que sintió que dependía el futuro de su negocio.

Esta práctica, donde técnicos del Gobierno ahora le hacen “marca personal” a los empresarios, ya dejó de ser una táctica aislada para formar parte de una estrategia integral.

Incluso, directivos consultados por este medio, bautizaron con el nombre de “tolerancia cero” a esta política de restringir al máximo el ingreso de bienes de consumo provenientes del exterior.

Y este grupo de empresarios -que en general pertenecen a sectores sensibles, como indumentaria, calzado, juguetes y electrodomésticos- saben que una respuesta que no satisfaga los intereses de los técnicos del organismo les puede significar quedar fuera del negocio al menos hasta el 2011, justo en momentos en que hay que definir las importaciones para las fiestas de fin de año.

En diálogo con iProfesional.com, Carlos Restaino, director de la Asociación de Empresas del Juguete y Afines (ADEJA), confirmó que “muchos empresarios están recibiendo correos electrónicos o llamados desde la Secretaría para mantener reuniones que tienen como objetivo limitar las importaciones y presionar para desarrollar más la industria nacional”.

En este contexto, el directivo de una multinacional con sede en la Argentina de calzados e indumentaria deportiva líder –y que cada año organiza una popular maratón por las calles porteñas-, alertó que “estamos ante una verdadera caza de brujas. Hay temor por el incremento de las importaciones cuando en realidad, todo esto es consecuencia de la inflación, porque al producto nacional se le hace cada vez más difícil competir con lo importado”.

Restaino agregó que “todas las empresas son sometidas a los mismos procedimientos: deben exponer su plan anual, las perspectivas de la actividad y cómo piensan manejar el negocio de ahora en más”.

En algunos sectores el tema está generando una extrema preocupación, porque consideran estas prácticas como intromisiones sin precedentes en la actividad privada.

Sucede que los empresarios no sólo están obligados a revelar qué van a traer del exterior y desde dónde, sino que hasta deben acordar con los funcionarios los volúmenes de sus propias importaciones

“Los asesores que entrevistan a los dueños de las compañías, para consensuar el plan de importaciones son corteses, pero hay dos problemas: por un lado, las mismas instrucciones que reciben desde arriba varían y nunca son las mismas. El segundo problema de estos técnicos es la inexperiencia. Son jóvenes y es muy difícil que entiendan cómo es el negocio cuando están sentados ante el dueño de una empresa que desde hace más de 30 años está en la actividad”, recalcó Restaino.

Números que causan alarma en el Gobierno
La razón de este recelo en el Gobierno está sustentada en un número que despertó temor entre los funcionarios y que no hace más que corroborar que las compras al mundo continúan creciendo a tasas que no se veían desde la salida de la convertibilidad.

Según datos oficiales a los que accedió en exclusiva iProfesional.com, y que dará a conocer el INDEC la semana próxima, las importaciones se volvieron a disparar el mes pasado.

En efecto: en julio crecieron nada más y nada menos que un 53%, lo que provocó una fuerte inquietud en la Secretaría de Comercio, que se calzó “casco y guantes de boxeo” para reforzar aún más el control sobre los puertos y pasos fronterizos y así frenar a toda costa el ingreso de ciertos bienes importados.

No es para menos: esta tasa de crecimiento se convirtió en la segunda más alta del año. Además, fue el mayor monto de los últimos 24 meses (u$s5.475 millones).  

Como contrapartida, gracias al empuje de la soja, las exportaciones están mostrando un comportamiento más sólido que el que exhibían meses atrás: en julio se incrementaron un 35%, totalizando u$s6.650 millones. Sin embargo, como queda en evidencia, aún están muy lejos del fuerte dinamismo que muestra la compra de artículos importados.

De este modo, durante los primeros siete meses del año, el saldo de la balanza comercial se redujo un 23% -al totalizar u$s8.665 millones- en relación al mismo período del 2009. 

Así las cosas, los analistas se muestran sumamente cautelosos a la hora de estimar cuál será el superávit para todo el año, una caja clave que el Gobierno necesita preservar para poder hacer frente a sus obligaciones y además abastecer el apetito verde del sector privado.

Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Internacional, estimó que el mismo se ubicará en torno a los u$s12.000 millones, por debajo del presupuestado a principios de año.

El Gobierno, menos tolerante
En este contexto donde hay que cuidar cada dólar que ingresa, el secretario Guillermo Moreno ya venía poniendo piedras en el zapato de los importadores.

El caso que más polémica generó fue cuando, exactamente hace un año, comenzó a exigirles a los empresarios de los sectores sensibles que por cada dólar que se quisiera destinar a la compra de bienes del exterior, debían exportar o encarar un proyecto de inversión por igual valor.

Frente a esta decisión, muchos empresarios que tenían parados contenedores en los puertos porque no tenían aprobados sus permisos de importación, se vieron obligados a firmar un compromiso con la Secretaría de Comercio donde asumían la responsabilidad de compensar, en el plazo de un año, los dólares que éstos “fugaban” con el ingreso de bienes de consumo.

Frente a esto, Restaino reconoció que “ya se cumplió el plazo de 12 meses y las empresas que en 2009 firmaron ese acuerdo con Moreno para compensar las importaciones con inversiones, ingreso de fondos desde el exterior o con ventas al mundo, ahora están volviendo a rendir examen” y recalcó que esto “afecta a los importadores de numerosos sectores, como juguetes, indumentaria, calzados, neumáticos, electrodomésticos y hasta vajilla”.

Sin embargo, los empresarios notaron un cambio de eje en la política que la Secretaría de Comercio está imponiendo a los importadores, dado que el plan de equilibrar la balanza comercial de cada una de estas compañías mediante exportaciones fue un “fracaso total”, tal como lo reconocieron a iProfesional.com.

“El plan de tener que exportar para poder importar ya cumplió doce meses y fue un fracaso absoluto. Era obvio, porque se trataba de una imposición imposible de cumplir. Ningún importador está preparado ni tiene la estructura ni el know how como para hacerlo. Simplemente firmaron para que les liberen la mercadería y patearon el problema para adelante. Por eso ahora estamos viendo cuellos de botella en la aprobación de las autorizaciones para ingresar productos”, disparó el directivo de la clásica marca de indumentaria y zapatillas.

Frente a esto, se quejó de que “ahora nos están imponiendo otras condiciones: si queremos traer productos del exterior, tenemos que sentarnos a negociar. Nos exigen, por un lado, que el nivel de importaciones no supere el de 2008, a pesar del enorme auge del consumo. Por otro, que nuestras ventas estén compuestas en un 80% por bienes importados y 20% nacionales, como mínimo”.

En diálogo con iProfesional.com, el economista Manuel Solanet, enfatizó: “Estamos viendo cómo se está presionando a las empresas, entorpeciéndoles todo el negocio. Como se hace sobre pautas telefónicas o correos, y no sobre normativas oficiales, ninguna firma sabe a qué atenerse. Y como muchos tienen miedo de que se les frenen totalmente los permisos, casi nadie sale a protestar abiertamente”.

Frente a esto, Restaino explicó que “muchos empresarios se las están ingeniando para incluir algo de contenido local con tal de que les salgan los permisos y no tener toda la vida los pedidos de autorización frenados”.

“Algunos piensan en hacer una parte del ensamblado localmente, incluir aunque sea un tornillo, otros están analizando hacer el packaging con mano de obra nacional. Son todas estrategias que se deben presentar ante el Gobierno para ver si los convence o no. Lo cierto es que la tarea de los técnicos es esa: inducir a los importadores a que ahora compren más nacional”, explicó el director de ADEJA, quien recalcó que “si los funcionarios ven esta buena predisposición, cierran el expediente del importador con un visto bueno y lo elevan al secretario de Industria. Pero si no les convence el plan, el expediente no avanza y esto implica un nuevo freno a las compras al exterior”.

La inquietud de Moreno es tal que hace pocas semanas insistió a la Unión Industrial Argentina (UIA) para que les brinde la radiografía completa de las importaciones que realizan las empresas asociadas a la entidad, de modo de conocer qué productos son considerados superfluos y cuáles podrían llegar a ser reemplazados con mano de obra nacional.

Frente a esto, la junta directiva de la UIA solicitó a las cámaras que la integran “evaluar la posibilidad” de brindar al Gobierno información de las compras al mundo. Sin embargo, recibieron un rechazo rotundo por considerarlo una suerte de “invasión” a la actividad privada.

Un problema que se está agudizando
En los sectores sensibles, las demoras para ingresar un contenedor son una constante. Sin embargo, empresarios y especialistas alertan que en muchos casos esto se está agudizando.

¿Cómo se regulan oficialmente estas importaciones? A través de las licencias no automáticas, un trámite burocrático que debe atravesar numerosas instancias en la Secretaría de Comercio Interior y en el Ministerio de Industria. Es decir que, sin este permiso, es imposible ingresar un solo calzado, una maquinaria agrícola, una pastilla de freno, o una batería para autos, entre otras cosas.

Frente a esto, el despachante de Aduanas de una compañía que tiene la representación exclusiva para la Argentina de una marca de calzado de trekking y running, alertó que “el freno a las importaciones a cualquier costo se está agudizando. Nunca nos ocurre que nos den la licencia dentro de lo que estipula la Organización Mundial del Comercio, es decir, 60 días. Siempre se demoran mucho más. Y esto se complicó mucho en los últimos meses. Es un trámite que, si uno no se mueve, puede quedar archivado para siempre”.

El experto agregó que “con el dólar casi clavado desde hace un año con una inflación que crece, las zapatillas nacionales se encarecieron no menos del 20%, mientras que las que traemos del exterior llegan prácticamente al mismo precio. Por eso, al menos en el sector del calzado, lo importado no tiene competencia. Eso Moreno lo sabe y por eso nos complica”.

Un fenómeno estructural
Ahora bien, ¿cómo es posible que con tantas trabas, las importaciones “vuelen”? La razón fundamental es la estructura productiva que tiene la Argentina, que la obliga a depender de bienes de consumo, partes e insumos que no sólo no son frenados por el Gobierno, sino que éste hasta los fomenta.

El ejemplo clásico de este fenómeno es lo que sucede con la industria automotriz. El récord de autos que se espera para este año tendrá su precio: u$s7.000 millones de déficit sectorial por la fuerte dependencia de las autopartes.

¿Y qué hay del boom del consumo y de las agresivas estrategias de las tarjetas con cuotas sin interés? Por estas promociones, sólo en televisores y celulares se irán otros u$s4.000 millones, a los que hay que sumar notebooks, netbooks, cámaras digitales y otra amplia gama de productos.

En otras palabras: Moreno dispone de pocos dedos para tapar todos los agujeros de un colador que -por la dependencia que el consumo y la industria argentina tiene de los artículos importados-, sólo en concepto de bienes industriales “ingerirá” unos u$s27.000 millones en 2010.

Frente a esto, Ochoa destacó que “hay un problema coyuntural, que tiene que ver con la suba de costos y la pérdida de competitividad. Pero también está el factor estructural, que pesa más y explica mayormente el crecimiento de las importaciones”.

En este escenario, Solanet destacó que “a nivel oficial hay temor de que, superada la época fuerte de la cosecha de soja, sigan creciendo las importaciones, principalmente las de bienes industriales, donde hay un desequilibrio muy importante. Por eso están abriendo el paraguas y toman más medidas restrictivas de las que se considerarían saludables, porque temen que el superávit comercial del 2010 no alcance para cubrir las necesidades de caja”.

Por su parte, Gonzalo Bernat, economista jefe de la consultora Finsoport, sostuvo que la poca tolerancia de Moreno con los importadores es un fenómeno que se va a ir profundizando.

En la medida en que los costos salariales suban más del 20%, que las empresas no tengan capacidad de trasladar todo el alza a precios, que el dólar se mantenga relativamente estable y los precios de los bienes manufacturados continúen quietos a nivel internacional, la Secretaría de Comercio no tiene otro instrumento que seguir entorpeciendo la actividad de estos empresarios, destacó.

Ante esta situación, Restaino se quejó de que “se está generando incertidumbre. Y esto va a impactar en las inversiones. ¿Cómo se puede planificar un negocio para importar o producir localmente si no se puede ingresar un producto para vender, o una máquina o una materia prima para poder fabricar?”.

“Por eso para nosotros, pensar a largo plazo es hacerlo de acá al mes que viene”, disparó.

Fuente: InfobaeProfesional

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: