Brasil prepara medidas para frenar importaciones

El Gobierno de Dilma Rousseff se apresta a lanzar durante abril una serie de medidas para restringir las importaciones, con el fin de proteger a la industria local. Los más afectados serían la Argentina y China, sobre los que recaen las mayores críticas de los industriales brasileños. En el caso argentino sería como represalia a las últimas restricciones formales e informales impuestas por los ministerios de Industria y de Economía. Mientras que en el caso de China responde a los reclamos de competencia desleal y crecimiento de su participación en la oferta doméstica.

 Todo se está diseñando, principalmente, en el área del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior a cargo de Fernando Pimentel, quien pretende realizar los anuncios durante abril junto con la nueva Política de Desarrollo Productivo que lanzará para mejorar la competitividad con gran énfasis en financiar la innovación tecnológica, ya que en el combate cambiario, por depreciar el real, siguen perdiendo por puntos. Aunque también el menú tendría medidas tributarias (exenciones y otros incentivos) y de reducción de burocracia.

 Una de las líneas sobre las que están trabajando para frenar la ola importadora, es exigir a los productos del exterior las mismas normas y reglas que se aplican a los bienes fabricados localmente. Para los técnicos de Pimentel la defensa comercial es una manera de garantizar un tratamiento de equidad con los productos locales.

 La gota que colmó el vaso de la paciencia de los brasileños para con sus pares argentinos fueron las trabas que frenaron a camiones en la aduana fronteriza, sobre todo cargados de huevos de Pascua y de maquinaria agrícola; y la aparición de nuevas investigaciones de dumping. A lo que se sumaron los reclamos por la liberación en tiempo y forma de las licencias no automáticas para importar.

 En cambio, en el caso de China los industriales brasileños advirtieron maniobras de triangulación de los exportadores asiáticos para evitar denuncias de antidumping y no pagar aranceles más altos.

 La Cancillería argentina se prepara para recibir las, discretas, quejas diplomáticas de Itamaraty. Ya se descuentan nuevas reuniones entre la ministra de Industria, Débora Giorgi, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, con funcionarios de la embajada brasileña, que serán una usina de rumores.

También se teme que Brasil aplique la misma medicina e instaure licencias no automáticas en alguna área sensible, como demostración de fuerza sobre por ejemplo alguna autoparte.

Ya Moreno se anticipó, como señaló este diario el lunes, acelerando la liberación de unas mil licencias retenidas de importación de productos brasileños.

Desde el Gobierno brasileño se escudan en anticipar que no se tomarán medidas contra China ni la Argentina, específicamente. Sostienen que es a favor de Brasil para proteger la industria. Apuntan a poner en igualdad la competencia entre productos brasileños e importados, lo que hoy, según el Gobierno no se da.

 Por ejemplo, los requisitos para la comercialización de productos brasileños alcanzarían también a los productos importados, como ser reglas sanitarias, de seguridad, de embalaje o de metrificación. Otro artilugio sería exigir certificado de garantía o de seguridad.

Esta situación refleja la impotencia por no poder mejorar la competitividad del tipo de cambio, dado que no pueden devaluar, y explica parte de la próxima batería de medidas.

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