Archive for 20 abril 2011

Laboratorios, en la mira de Moreno

abril 20, 2011

Guillermo Moreno volvió a la carga para terminar con el déficit que muestra la balanza comercial de los medicamentos. La semana pasada, el secretario de Comercio Interior tuvo una reunión con las cámaras que agrupan a los laboratorios para conminarlos a presentar un plan de negocios que permita alcanzar el objetivo de un intercambio comercial equilibrado entre importaciones y exportaciones del sector.

Los empresarios que participaron de la reunión admitieron que el clima no fue precisamente tranquilo y que Moreno les informó en tono vehemente su decisión de profundizar los controles en la industria para cumplir con la meta oficial.

Concretamente, Moreno señaló que los laboratorios tienen cuatro opciones para alcanzar un equilibrio comercial: aumentar sus exportaciones de medicamentos, reducir sus importaciones, realizar aportes irrevocables de capital o concretar exportaciones a través de sociedades vinculadas.

Hasta el momento, la única cámara empresarial que le presentó un plan de acción a Moreno fue Cilfa, la entidad que reúne a la mayoría de los laboratorios nacionales. A través de un comunicado, Cilfa anunció ayer que se comprometió a triplicar el superávit de la balanza comercial de sus empresas asociadas. En 2010, los laboratorios que forman parte de Cilfa tuvieron un superávit entre exportaciones e importaciones por un valor de US$ 60 millones, y para 2011 el objetivo es llegar a los US$ 170 millones.

Compensaciones

El panorama aparece más complicado para Caeme, la cámara que agrupa mayoritariamente a los laboratorios extranjeros. De acuerdo con las estimaciones de la propia industria, el sector farmacéutico arrastra un saldo negativo de 850 millones de dólares, producto de exportaciones por US$ 650 millones e importaciones por US$ 1500 millones.

Del total de las compras en el exterior, la mayor porción corresponde a las importaciones que realizan los laboratorios extranjeros. Además, el sitio especializado Pharmabiz destaca que muchas empresas multinacionales que operan localmente directamente comercializan productos importados como en los casos de la compañía norteamericana Bristol Myers -que en 2006 se desprendió de su planta argentina a mano de Roemmers-, la suiza Novartis -que en 2003 vendió su fábrica local al grupo Phoenix- o Eli Lilly, que dejó de producir en el país hace más de treinta años.

En Caeme destacaron que ya están trabajando en el diseño de un plan de negocios para reducir el déficit comercial del sector. “Se está trabajando en diferentes alternativas para compensar el monto de las importaciones. Una de las posibilidades es traer a la Argentina los estudios clínicos, en lo que constituiría una exportación de servicios”, destacaron fuentes cercanas a la cámara empresarial.

La posibilidad de avanzar con un programa de radicación de estudios clínicos ya viene siendo analizada desde hace varios meses e incluso en enero pasado la Secretaría de Comercio Interior anunció la creación de la Comisión para el Desarrollo de la Investigación de Farmacología Clínica (Codeinfac).

Sin preocupación

Del encuentro de la semana pasada también participaron los representantes de Cooperala -la entidad que reúne a los laboratorios más pequeños- y Capgen -que agrupa a las empresas que comercializan medicamentos de venta libre-, mientras que por el lado oficial Moreno estuvo acompañado por la ministra de Industria, Débora Giorgi, y el secretario de Industria, Eduardo Bianchi.

Más allá del reclamo de Moreno, en el sector descartaron que el Gobierno esté evaluando en avanzar con una prohibición generalizada de importar medicamentos, como se especuló en algún momento.

“Moreno es consciente de que no se puede aplicar la misma política que sigue con los alimentos o los automóviles y en ningún momento barajó la posibilidad de cerrar la persiana para que ingresen medicamentos importados”, explicó un empresario que participó de los encuentros con el secretario de Comercio Interior.

Fuente: La Nacion

“Cuento chino”: la increíble historia de cómo el Gobierno le dice “no” a los productos asiáticos

abril 19, 2011

En todos los órdenes de la vida -la pareja, los amigos o el trabajo-, generalmente hay dos maneras de decir “no” ante una situación determinada: están quienes prefieren ser directos e ir de frente, sin importar las consecuencias, y aquellos que privilegian la sutileza, para evitar así generar algún resquemor, más allá de que, a la larga, los efectos son similares.

 En esta disyuntiva es en la que se encuentra el Gobierno que, temeroso por la avalancha importadora que está poniendo en riesgo a miles de empresas argentinas que no pueden competir por la suba de costos internos y un tipo de cambio cuasi quieto, comenzó a optar por métodos más “elegantes” para ponerle un freno a los artículos del exterior. 

 En efecto, en un primer momento, la estrategia del Ejecutivo fue la de “ir de frente”, como cuando fue aplicando las controvertidas licencias no automáticas, demorando su aprobación mucho más allá de los plazos permitidos porla Organización Mundialdel Comercio (OMC), algo que ya le generó roces y hasta derivó en graves represalias por parte de Brasil -que frenó cargamentos- y de China -que dejó de comprar aceite de soja argentina en 2010, situación que hasta el día de hoy sigue sin normalizarse-.

 Y si bien estas técnicas siguen formando parte del mix para tratar de evitar que las importaciones continúen capitalizando el boom de ventas que se vive en el mercado interno y dejen fuera de carrera al “Made in Argentina”, el Gobierno, de a poco, está intentando ser más “sutil” aunque con la finalidad de alcanzar el mismo objetivo.

 En efecto, en los últimos días, desde el Ministerio de Industria comenzaron a desplegar el “operativo disuasión”, que consiste en fijarle a los importadores numerosos requerimientos de muy difícil cumplimiento y en plazos que no se ajustarían a la lógica, para desalentar sus compras en el exterior, especialmente de productos provenientes de China, país con el que la Argentina está perdiendo competitividad a pasos agigantados.

 En buen romance, en vez de hacer recaer el “cerrojo” únicamente en el “retaceo” de licencias -con todos los riesgos diplomáticos que esto conlleva-, el Ejecutivo busca estirar los plazos de las operaciones de importación involucrando en esta “novela” a los fabricantes asiáticos, para que provean una “catarata” de información casi imposible de cumplir sobre los productos que están enviando a la Argentina.

 Para distintos empresarios consultados, las exigencias tienen un nivel de detalle tan alto y los plazos que otorga el Gobierno son tan cortos que se trataría de una lisa y llana barrera “disimulada” bajo un elucubrado requerimiento de información. De ahí, que muchos de ellos tilden a estos pedidos de inverosímiles.

 Radiografía del “cuento chino”

En los últimos días, el Ministerio de Industria comenzó a hacer llegar a las oficinas de numerosas empresas importadoras -que en estos momentos están negociando la aprobación de licencias no automáticas-, una serie de cartas documento con ocho tipo de exigencias distintas.

 En este contexto, un reconocido consultor en Comercio Exterior que asesora a compañías importadoras de primer nivel, y que pidió absoluto off the record ante el temor de que en el futuro le traben las gestiones de su portafolio de empresas, confirmó a este medio que “con las cartas documento, que tienen la firma del secretario de Industria, están intimando a las compañías importadoras a que presenten una serie de requisitos imposibles de cumplir, con el agravante de que si no hay una respuesta satisfactoria en un plazo de tiempo que resulta inviable, directamente se cae la operación de compra y tienen que volver a arrancar de cero”.

 El dato clave es que la mayoría de las cartas, que se entregaron vía Correo Argentino la semana pasada, fueron enviadas a empresas que importan productos con sello “Made in China”. Esto no es casual, ya que se trata de uno de los países responsables del enorme incremento del déficit comercial en el sector industrial que está afectando a la Argentina.

 iProfesional.com pudo acceder a varios de los documentos que fueron enviados por la Secretaría de Industria y confirmó los numerosos requisitos que el Gobierno argentino está reclamando a los empresarios para poder ingresar un contendor al país, tal como se puede observar en la siguiente imagen:

 En uno de los puntos de las tantas cartas documento enviadas el 5 de abril pasado, se observa que el Gobierno está exigiendo a las empresas asiáticas que presenten un “diagrama de los procesos de ciclo de producción debidamente intervenido por el Ministerio de Relaciones Exteriores”.

 En buen romance, el consultor explicó que “con este punto, pretenden que desde aquí el importador se contacte con el industrial chino y que éste vaya al consulado argentino para que allí le certifiquen todo el proceso productivo, es decir, qué producen, qué materias primas utilizan, el detalle de todas las maquinarias y equipos que poseen, la cantidad de empleados, el layout de la fábrica, los procesos logísticos y hasta las condiciones laborales de cada uno de sus empleados”, explicó.

 Según el experto, “lo que pretende el Gobierno no es ya ponerle trabas al importador en la Argentina, sino al propio fabricante y exportador que está en China u otro otro país, dado que las gestiones burocráticas que hay que hacer son de muy dificil cumplimiento”, disparó el consultor.

 Frente a esto, el experto aseguró que “es totalmente inviable y casi imposible de poner en práctica. ¿Cómo hago para que el fabricante asiático se comprometa a dirigirse al consulado y que explique paso a paso todos sus métodos de producción con semejante nivel de detalle?”.

 Por su parte, Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Internacional, aseguró que muchas empresas, especialmente en Asia, “directamente no tienen formalizada esta información, es decir, no van a entender qué se les está pidiendo y para qué”.

 En otro de los puntos, el Gobierno le exige al fabricante en el exterior que presente las “declaraciones juradas de los componentes de las mercaderías efectuadas por el fabricante de las mismas, debidamente intervenidas por el Ministerio de Relaciones Exteriores”.

 “Esto implica que el comprador argentino también tiene que contactarse con el fabricante en China, para que éste se dirija al consulado argentino en ese país y presente toda la documentación donde demuestre a quién le compra los insumos y la participación de cada uno de ellos en el costo final. Por la estructura diplomática que tenemos en el gigante asiático y el enorme tamaño de ese país, es algo prácticamente inviable”, se quejó el consultor.

 Al respecto, Ochoa aseguró que “este tipo de cosas es prácticamente imposible que las conteste un industrial asiático. Ningún fabricante de ese país se va a tomar la molestia en presentarse para explicar cuáles son los insumos que utiliza y su origen. Además, no se entiende el sentido, porque lo que ingresa como producto chino ya está pagando un arancel para proteger a la industria”.

 Como si esto no fuera suficiente, el empresario chino deberá enviar folletos de las mercaderías que exporta a la Argentina y una descripción de las mismas. Además, tendrá que mandar una “nómina completa” de los productos que fabrica, independientemente de si éstos se venden en el país o no.

 Pero esto no es todo: como “frutilla” del postre, estas cartas documento concluyen indicando que si en 10 días hábiles “improrrogables” la empresa no responde a estas exigencias, el pedido de licencias no automáticas se archiva y la empresa debe solicitar otras licencias nuevas. Es decir arrancar de cero.

 “Cumplir con esto en diez días es una locura, es ilógico. Un trámite así, de poder cumplimentarse, demora como mínimo 2 meses. Claramente con esto buscan que sí o sí caigan las licencias y el importador en la Argentina no tenga más remedio que solicitar otra”, se quejó el experto.

 Cabe recordar que la licencia no automática consiste en un trámite burocrático que el Gobierno le impuso a 600 líneas de productos a la hora de cruzarla Aduana. Elproblema es que la normativa vigente fijada porla Organización Mundialdel Comercio (OMC) estipula que el lapso desde que se solicita hasta que se aprueba no puede sobrepasar los 60 días, mientras que en la Argentina fácilmente excede los 150 días.

 De este modo, en caso de que las autorizaciones ya solicitadas caigan y la empresa importadora tenga que iniciar una nueva gestión, podrían darse casos en los que algunas firmas tengan que esperar hasta casi un año hasta poder importar algún producto.

 En este contexto, Ochoa destacó que “esto que están pidiendo no se puede cumplir en diez días y claramente busca desalentarla importación. Y, el problema que surge es que deja abierta la puerta a que, si la información no es suficiente, se archive cada una de las licencias que va gestionando el importador todas las veces que se crea necesario. Con lo cual, esto puede demorar meses y meses”.

 El “Made in Argentina”, en la línea de fuego

Para los expertos, la situación que atraviesan las empresas argentinas que deben enfrentar la competencia del exterior no es fácil.

 “La evolución de las importaciones resulta una de las variables clave a monitorear ya que su avance implica que una porción creciente de la demanda no se traslada a producción nacional, condicionando la recuperación del empleo y la inversión”, alertaron desdela Unión Industrial Argentinaen su último informe, publicado esta semana.

 Según la entidad, el persistente avance de las importaciones “se origina fundamentalmente en el incremento de los costos industriales, que continúa reduciendo la competitividad, frente a nuestros principales socios comerciales”, principalmente China.

 De hecho, en el primer bimestre del 2010, el saldo comercial con el gigante asiático arrojó un déficit de apenas u$s60 millones. Sin embargo, por la suba de costos y la mayor demanda para alimentar el boom de consumo, el rojo más que se quintuplicó y alcanzó los u$s320 millones en el mismo período de 2011.

 Al respecto, según estimaciones de consultoras privadas, con que este año las subas salariales sean cercanas al 30% y la devaluación sea menor al 10% -como se prevé-, las empresas estarán pagando sueldos un 40% más caros -en dólares- que a fines de 2001.

 Desde el Banco Ciudad alertaron que en la primera línea de fuego se encuentran los textiles, calzado, juguetes, artículos de electrónica, máquinas y equipos y algunos proveedores de insumos industriales, como autopartes.

 “Estas ramas de actividad enfrentan la competencia de productos importados, al tiempo que sufren una escalada en sus costos internos, y son justamente los principales destinatarios de las últimas medidas de protección”, destacaron desde la entidad.

 Sin embargo, un empresario importador del sector textil que pidió absoluto off the record, aseguró que esta medida puede traer más disgustos que beneficios: “Estas exigencias tranquilamente pueden derivar en reclamos ante la OMC o incluso en represalias. El Gobierno está tensandola cuerda. Yel problema es que no hay un solo Guillermo Moreno. Ahora se ven muchos Morenos en distintos cargos y esto nos hace pensar que importar va a ser cada vez más difícil en este país”.

Las trabas a importaciones impulsan llegada de fabricantes internacionales de juguetes

abril 15, 2011

Como consecuencia del cierre que el Estado nacional aplica a ciertas importaciones, fabricantes extranjeros de juguetes comienzan a radicarse en el país o empiezan a producir asociadas a otras firmas locales.

En momentos en que el Estado promueve la sustitución de productos importados, algunas empresas extranjeras del sector del juguete empiezan a evaluar la posibilidad de fabricar localmente. Es el caso de la brasileña Sulameri-cana, que está desembarcando en el país, en una medida que fuentes del mercado aseguran responde directamente al proteccionismo encarado por el Gobierno.

“El cierre de la economía y las dificultades para importar que eso conlleva, está obligando a las compañías a traer sus matrices para empezar a producir localmente”, aseguró Daniel Dimare, fabricante de juguetes y editor del portal Juguetes y Negocios.

Sulamericana es una compañía de disfraces que abrió recientemente una planta de producción en la Argentina de 1.500 metros cuadrados. Su casa matriz, Sulamericana Fantasías, es líder en Brasil en la categoría de los disfraces.

La compañía cuenta con una producción anual de más de un millón de disfraces y un catálogo con más de 2.000 ítems, incluyendo productos bajo licencias de las más exclusivas marcas como Warner, Disney, Mattel, Cartoon Network, Dream Works, entre otras.

En este sentido, el ex presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), Norber-to García, señaló que el hecho de que las empresas obtengan la exclusividad de ciertas licencias sumadas a una alta demanda local y a las imposibilidades de importación lleva por decantación a que a la empresa le convenga comenzar a producir localmente.

De este modo, otras compañías también han comenzado a radicarse o producir juntamente con fabricantes locales. La italiana Chicco, especializada en juguetes para bebés, ya produce en su planta de Victoria, provincia de Buenos Aires, algunos de sus productos infantiles, mientras que la americana Hasbro se asoció a la empresa local The Toy Com-pany (Toyco) ,quien fabrica y comercializa sus juegos de sociedad.

Dimare afirmó que “estas inversiones son interesantes no sólo por su envergadura sino por el aumento de la oferta nacional de productos con valor agregado y calidad internacional, que favorecerá con mayor surtido no sólo a los comerciantes jugueteros locales sino también al mercado de exportación”.

Fuentes del mercado aseguraron que la producción local de las empresas extranjeras apuntan a atender la demanda interna y sólo exportarán en caso de que sobre un remanente.

ANTECEDENTES. Quizás el caso testigo de la decisión que tiene el Gobierno de recortar importaciones fue el de la muñeca Barbie. A principios de marzo, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) suspendió preventivamente del registro de importadores y exportadores de la Aduana a la firma Mattel Argentina, un reconocido importador de juguetes que distribuye las líneas de Barbie, Mattel Disney y Power Rangers.

Desde el fin de la convertibilidad, la industria del juguete fue incrementando su posición en el mercado. En el 1 a 1, la política de puertas abiertas a las importaciones hizo que la presencia de juguetes argentinos en las góndolas quedara reducida a un testimonial 10 por ciento.

A partir de 2002 se inició la reconversión del sector y en 2009, la participación de mercado de los juguetes locales fue del 35 por ciento.

FUENTE: Buenos Aires Económico

Mercosur y la UE intercambiarán ofertas comerciales en dos meses

abril 14, 2011

Bruselas – El comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht, aseguró ayer que la Unión Europea (UE) y los países del Mercosur intercambiarán en los próximos dos meses las primeras ofertas de acceso de productos a sus respectivos mercados, dentro de las negociaciones de un acuerdo de asociación, que incluye el libre comercio. «Actualmente estamos negociando con el Mercosur y hacemos un progreso constante en estas negociaciones, pero ahora no me gustaría poner una fecha para el fin de las negociaciones», matizó De Gucht ante la prensa en Bruselas tras la ceremonia de rúbrica del tratado de libre comercio alcanzado con Colombia y Perú.

«En los próximos sesenta días intercambiaremos ofertas y sobre esa base las discusiones continuarán», apuntó el comisario tras ser consultado por el estado de las negociaciones con el Mercosur. La última ronda de trabajos entre los grupos -la cuarta desde que retomaron las negociaciones en mayo del año pasado- concluyó el 17 de marzo en la capital belga sin que hubieran intercambiado las primeras ofertas de acceso a mercados, a pesar de que algunas delegaciones afirmaban que el bloque sudamericano estaba preparado.

La agricultura es uno de los aspectos más difíciles en la negociación entre la UE y el Mercosur, especialmente porque en el bloque sudamericano hay países que son líderes en la exportación agraria y, a su vez, reclaman mayor acceso de sus productos al mercado europeo. Unos días antes de iniciarse la última ronda de negociaciones, cooperativas europeas alertaron de los perjuicios que liberalizar el comercio con esos países puede acarrear para la agricultura europea, en especial para el sector de la carne, en tanto que el propio Parlamento Europeo pidió no hacer concesiones que puedan ser muy perjudiciales para los productores de la UE. La próxima ronda de negociaciones tendrá lugar en Asunción en la primera semana de mayo, lo cual encaja dentro del plazo de sesenta días apuntado por De Gucht. «Tenemos una fecha tentativa para alcanzar un acuerdo, pero por el momento me la guardo para mí», concluyó el comisario. Precisamente, los ministros europeos de Agricultura discutirán hoy en una reunión que celebrarán en Luxemburgo, a petición de Irlanda, sobre el estado de las negociaciones con el Mercosur.

Fuente: ambito financiero

Brasil se distancia, la Argentina no reacciona

abril 13, 2011

Marcelo Ramón Lascano Economista

En una reciente y extensa nota publicada en The New York Times, su título denuncia sin ambajes el contenido. Se ocupa de la visita del presidente Obama al “Nuevo Brasil” y se formulan amplias consideraciones sobre un país “transformado” en poco más de una década, que supo sacar de la pobreza a treinta millones de habitantes y que conquistó el séptimo lugar en la economía mundial. El comentario agrega que los cambios han revolucionado, además, otras políticas y despertado a los diez estados linderos convirtiéndose en consecuencia en un poder eminente y conductor de la estrategia regional, lo cual no le ha impedido estrechar lazos con Israel, Siria e Irán.
Ahora bien, el exitoso transitar, al cual me referí “in extenso” en Archivos del Presente hace cuatro años, no es ajeno a una fina e invariable estrategia política y gestión diplomática, pues a los logros globales mencionados, deben agregarse otros también contemplados en la nota de marras. Así se subraya la atracción de amigos mediante crédito, ayuda y comercio, como es en el caso de África, adonde llegan los intereses nacionales vía asistencia para el desarrollo y fuertes inversiones en petróleo e infraestructura. Los EEUU no quedan al margen. Brasil es un importante acreedor, proveedor y cliente con u$s 160.000 millones en Bonos federales.
Yendo al amplio vecindario que compartimos el firme posicionamiento en la zona amazónica afirma una envidiable fortaleza estructural que con habilidad política y diplomática, a la cual no es ajena su ofensiva en el campo militar industrial, habilita al país a desempeñar un hegemónico papel en la región y en el mundo a partir de sus significativas reservas petroleras, de disponer del 40% del agua fresca (potable) disponible en el globo, de enormes reservas energéticas y con capacidad de convertirse en garante de la seguridad alimentaria mundial.
Según la nota del matutino estadounidense, la expansión de Brasil ha “irritado” a muchos en Washington seguramente debido al manejo de tiempos y objetivos políticos independientes, de modo que no podría deducirse vasallaje alguno respecto de la relación con la superpotencia y sus resultados. Por ejemplo, “choques sobre intereses y puntos de vista mundiales que han irrumpido en años recientes sobre cuestiones como Irán, Colombia, Honduras, cambio climático, comercio internacional, Irak, Cuba, Venezuela” lo confirman en una atmósfera de desconfianza bilateral que “coloreó” los últimos dos años. La especial relación con Irán es reveladora, lo mismo que incursiones en Africa y en los estados árabes a pesar de discrepancias sobre derechos humanos.
En la reciente entrevista con el Presidente Obama, la mandataria brasileña subrayó que “el trato con los EEUU será en un pie de igualdad y sin superiores alrededor”. Prevalecerá una relación productiva sin disputas ideológicas. Como consecuencia, los intereses estadounidenses en América Latina demandarán “crecientes grados de consulta y cooperación con el poder regional líder, Brasil”. El ascendente poder científico y militar no es ajeno a la necesidad norteamericana de contar con esa cooperación, léase también Atlántico Sur. La tolerancia con la expansión del complejo militar-industrial brasileño parece confirmarlo y, obviamente, acortará los tiempos para conquistar una poltrona como miembro permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Será un paso trascendental, no fácil, pero coronará una década envidiable que desafortunadamente no podemos compartir porque a pesar de varios cambios políticos, los objetivos nacionales entre nosotros todavía carecen de formulación concreta. Siempre la coyuntura nos condiciona en contextos donde no se apela a los ajustes circunstanciales como vehículos para alcanzar metas estructurales que nos proyecten al porvenir, sino para sobrevivir a desafíos que no se resuelven sin contemplar el porvenir con ingenio, coraje y voluntad transformadora. La política, oficial y opositora, tiene la ocasión electoral para competir según ideas y programas, abandonando un escenario que nos confina a una posición cuya perpetuación amenaza nuestro rango en el mundo.
Cuando afirmamos que la Argentina no reacciona no estamos apuntando a sectores o facciones determinadas de la vida nacional. Señalamos la ausencia de ideas provocadoras, de una fatiga que sólo desde la política podría corregirse con prescindencia de ideologías cuya intrascendencia ha sido probada y cuya repetición condiciona severamente el porvenir. Lo de Brasil no es casual, tampoco lo de Chile y Uruguay, en la medida cuyos desempeños merecen un insoslayable reconocimiento ecuménico que nos da las espaldas.

Fuente: el cronista

Vuelven a importar equipos agrícolas

abril 12, 2011

Aunque con cuentagotas, después de casi tres meses, el Gobierno volvió a autorizar licencias no automáticas para la importación de maquinaria agrícola. En paralelo, para conseguir la aprobación de más permisos, las empresas multinacionales del sector están acelerando la elaboración de planes para cumplir con dos de las exigencias impuestas por el Ministerio de la Industria, que conduce Débora Giorgi: sustituir importaciones por exportaciones y tener equipos con producción realizada en la Argentina.

Según pudo averiguar LA NACION, a la empresa John Deere le acaban de otorgar licencias para la importación de 151 cosechadoras. Se trata de los primeros permisos que vuelve a conceder el Gobierno. “La aprobación a John Deere [para ingresar cosechadoras] fue por nuestra exportación de motores”, comentó un alto ejecutivo de esa empresa.

En rigor, en línea con la mayor producción local que reclama el Gobierno, John Deere apunta a incrementar en cuatro años en más del 50% su fabricación de motores para tractores y cosechadoras que hace en Granadero Baigorria, Santa Fe.

Pero, además, la empresa también está apuntando a un programa de desembolsos. “Estamos estudiando presentar un plan de inversiones”, indicó el ejecutivo. Una versión que circula es que podría hacer una línea de tractores en el país.

Según informó una fuente del sector, todas las empresas multinacionales están negociando con el Gobierno la habilitación de más licencias. Para ello, están proponiendo planes de sustitución de importaciones por exportaciones y avanzar en líneas de producción local. De hecho, en los próximos días, autoridades internacionales de Agco, otra multinacional de la maquinaria, se van a reunir con Giorgi. Trascendió que le van a presentar una propuesta para tener una mayor participación directa en la fabricación e incrementar la producción con más componentes nacionales. En la actualidad, la marca Agco Allis, del grupo Agco, tiene una línea nacional con siete modelos. Cinco de ellos poseen un 80% de fabricación nacional, y los otros dos, un 40 por ciento.

Por otra parte, circula la versión de que la alemana Claas, que entre otros productos importa cosechadoras y picadoras de forraje autopropulsadas, buscará colocar en Europa una mayor exportación de cabezales girasoleros, utilizados para la cosecha de girasol.

Producción local
También viene trascendiendo con fuerza que Case-New Holland, del grupo Fiat, está por presentar un plan para tener una producción local de algunos equipos.

“Casi todas las empresas están negociando con el Ministerio de la Industria por la habilitación de las licencias no automáticas”, dijo una fuente del sector.

Mientras tanto, trascendió que, sin nuevos permisos, hay empresas que se van quedando sin stock y que a los concesionarios de las empresas se les presenta la paradoja de tener clientes, pero no productos para vender.

FUENTE: La Nación

Una negociación birregional sin oxígeno político

abril 12, 2011

Felix Peña

Una vez más la negociación del Mercosur y la UE arrastra los pies. Los negociadores se reúnen pero no hay señales que indiquen avances concretos que permitan concluir este año. Es algo ya visto. Ocurrió lo mismo en el camino que llevó al fracaso en octubre de 2004.
Una explicación puede ser la insuficiencia del oxígeno político requerido para concluir una negociación comercial compleja e inédita. Lo es por involucrar 31 países agrupados en dos bloques con densidades institucionales, poderes relativos e intereses distintos. Y también con diferentes intereses económicos dentro de cada bloque. Incluso contradictorios.
El analista de una historia que parece repetirse no puede menos que interrogarse sobre por qué la negociación fue relanzada el año pasado en la Cumbre de Madrid. Se sabe que nadie se sienta voluntariamente en una mesa de negociación si no está interesado en concretar algo. No se retoma una negociación sin vida sabiendo que, al poco tiempo, volverá a estancarse.
La respuesta es que cuando se relanzó la negociación había suficiente oxígeno proveniente del más alto nivel político. Lo aportaron los gobiernos de Argentina y España, a cargo de las respectivas presidencias temporales de cada bloque. Había asimismo del lado europeo fuertes intereses económicos favorables a un acuerdo preferencial con un espacio regional que, a pesar de las insuficiencias de su proceso de integración, es apetecible para competidores de peso como China y los EEUU. Además, la vía de un acuerdo bilateral con Brasil estaba cerrada, al menos en ese momento.
El impulso político inicial parece haberse diluido. O si existe no se nota. Por un tiempo lo retomó el Presidente Lula. Pero el debilitamiento principal se observa en una Europa que transita aún -y quizás por mucho tiempo- por los efectos del sacudón financiero del 2008. Varios de los gobiernos europeos tienen además sus propios dilemas internos. Viven un período dominado por elecciones inciertas con opiniones públicas desconcertadas si no asustadas. Lo ocurrido en África del Norte no contribuye a cambiar este cuadro de situación. Por el contrario habría acentuado reflejos defensivos.
Del lado europeo la negociación ha quedado en manos de funcionarios con aparente voluntad pero sin suficiente peso político. Nadie de alto nivel político está diciendo con convicción ‘esta negociación me interesa‘. Los que más ruido hacen -es parte del juego- son intereses agrícolas que se oponen a que la negociación avance. O, lo que es lo mismo, la supeditan a la conclusión cada vez más incierta de la Rueda Doha.
Hay un factor adicional que introduce una rigidez innecesaria. Es la supuesta exigencia de que un acuerdo de libre comercio birregional como el que se procura lograr, debe cubrir al menos el 90% del intercambio recíproco. Se sostiene que lo requiere el artículo XXIV del GATT. Según quienes así argumentan, su cumplimiento sería esencial para que el acuerdo que se logre no sea vulnerable en la OMC.
Pero no es eso lo que dice tal artículo. Es en todo caso una interpretación posible. Es la que parece predominar en Bruselas. Hay otras interpretaciones válidas. Se reflejan en un antiguo e inconcluso debate entre países miembros y también entre expertos sobre los criterios para interpretar un texto que es ambiguo. Según sea la interpretación a la que se recurra tal porcentaje podría incluso reducirse al 70% o menos.
No es una cuestión banal. Una interpretación más flexible del compromiso asumido en el GATT, facilitaría encontrar puntos de equilibrio en la negociación birregional que permitan contemplar, de un lado y del otro, sensibilidades existentes. Y estas son más agudas precisamente debido a que algunos gobiernos europeos encaran procesos electorales en medio de la percepción de una creciente incertidumbre económica.
Es éste sólo un ejemplo de un nudo importante en la negociación que para ser desatado requiere de un impulso del más alto nivel político. El oxígeno necesario podría lograrse si se distingue el grado de ambición de los compromisos preferenciales a asumir en el acuerdo que se firme, del que tendrían los objetivos de largo plazo de la asociación birregional que se establezca. Cláusulas evolutivas facilitarían dar los siguientes pasos cuando las circunstancias y necesidades lo permitan.

Fuente: el cronista

Mercedes Benz equilibrará su balanza comercial en el 2012

abril 6, 2011

La ministra de Industria, Débora Giorgi, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, aprobaron hoy la propuesta de Mercedes Benz por la cual se compromete a equilibrar su balanza comercial en el próximo año a través de un fuerte aumento de sus exportaciones, y una sustitución de autopartes por piezas locales.

 A través de un comunicado, el Ministerio de Industria dio cuenta que Mercedes Benz presentó un plan para conseguir un superávit de 57 millones de dólares en 2012 y revertir de esta forma el déficit de 376 millones que tuvo en 2010.

 La empresa comprometió un aumento de la exportación de su utilitario Sprinter y también a producir una sustitución de importaciones de autopartes por piezas locales, por caso realizarán ensamblado de motor en el país y comenzarán a fabricar ejes delanteros y cardanes, que actualmente importan de Brasil.

 El plan de Mercedes incluye el anuncio de diciembre del año pasado, por el cual la empresa retomará la producción de camiones en el país, con una inversión de 53 millones de pesos y generando sustitución de importaciones por 300 millones al año.

 Mercedes Benz es la tercera empresa que acuerda un programa de importaciones y exportaciones con el Gobierno, con el objetivo de equilibrar la balanza comercial.

 Durante el año pasado, el Ministerio de Industria ya había comunicado a las automotrices e importadoras, que debían tender a equilibrar su balanza comercial.

Fuente: el argentino

Argentinización del mundo: el fracaso de la Ronda de Doha frenaría las importaciones

abril 4, 2011

MARTÍN BURBRIDGE Buenos Aires

La Argentina que vivimos, en la que el Gobierno frena cada vez más la importación de productos con medidas de distinto tipo y donde para ingresar divisas por cobros de exportaciones es necesario liquidarlas a través del Banco Central, pronto podría dejar de ser una excepción en el mundo globalizado de los últimos 20 años. Porque si se confirma el fracaso de la Ronda de Doha (negociación para liberalizar el intercambio mundial de bienes y servicios), las consecuencias sobre la globalización podrían ser profundas y duraderas, en momentos en que los países más afectados por la crisis financiera subprime muestran ciertos reflejos proteccionistas para evitar que se profundice el nivel de desempleo doméstico.
La Ronda de Doha, que comenzó en la capital de Qatar en 2001 y cuyo final fue pospuesto en tres ocasiones (2004, 2005 y 2008) porque los negociadores no lograban ponerse de acuerdo, debe terminarse este año, con éxito o fracaso, según las máximas autoridades de la Organización Mundial de Comercio (OMC), organismo que dirige estas tratativas entre sus 153 países miembros.
Pensada como continuación de rondas de negocios anteriores (Tokio y Uruguay), el ciclo de Doha debería permitir llegar a un acuerdo en materia de liberalización del intercambio de servicios, productos agrícolas y bienes industriales, con sustanciales rebajas en las tarifas aduaneras y fin a las trabas y subsidios que cada tanto surgen contra el acceso de capitales y mercancías a distintos países.
Para los emergentes, se trata principalmente de que los desarrollados desmantelen sus enormes programas de subsidios a los agricultores, para que sus productos puedan ingresar libremente a estos mercados. Para los desarrollados, liderados por EE.UU., el objetivo es que los derechos de aduana de los productos industriales importados caigan hasta el 8%, para así poder ingresar sin trabas a los gigantescos mercados de China, Brasil y la India.
“A menos de un mes de la fecha límite del 30 de abril (en que se tienen que presentar los proyectos de acuerdo alcanzados, para luego votarlos formalmente, N.del R.), les digo honestamente que no estamos en camino de alcanzar los objetivos”, advirtió recientemente Pascal Lamy, director de la OMC y gran impulsor de la Ronda de Doha. “Hay muchas razones por las que debemos concluir el ciclo de Doha ahora y no solamente por el impulso que daría a la economía mundial. Un acuerdo constituiría un voto de confianza en el sistema multilateral y una confirmación de las garantías dadas durante la crisis por este sistema en contra del proteccionismo”, agregó el funcionario.
Pero la situación es muy delicada para que se llegue a buen puerto, a pesar de los esfuerzos desesperados de Lamy. Los negociadores entrevistados por distintos medios son todos muy pesimistas, ya que nadie quiere hacer concesiones en momentos en que sus economías no andan bien y además cuando se aproximan períodos electorales, como los que les tocan en 2012 a EE.UU. y Francia o a la Argentina este año. “Estamos seguros que el ciclo no va a morir, pero puede convertirse durante los próximos años en un zombi o un fantasma deambulando por los pasillos de la OMC”, afirmó categórico Fernando de Matteo, representante de México.
Este año ya hubo muchas señales de que la Ronda de Doha estaría agonizante, a pesar de que la última reunión del G-20 en noviembre de 2010 puso el énfasis en alcanzar un acuerdo cuanto antes. El presidente de EE.UU., Barack Obama, no hizo ninguna mención a las negociaciones en marcha durante su discurso anual sobre el Estado de la Unión, frente al Congreso. Y lo que es peor, prometió impulsar las exportaciones con la ayuda de subsidios públicos, a contramano de lo que se está tratando de acordar. Otra señal la dio el representante de Nueva Zelanda, David Walker, quien preside el comité de las negociaciones agrícolas, al reconocer hace poco que “ningún país aportó nuevos elementos al proyecto de acuerdo preparado en diciembre de 2008”.
Y esto se suma a las negativas de los negociadores chinos, brasileños e indios de bajar los aranceles a los productos industriales. “Si nos plegamos a esta exigencia, deberíamos reducirlos para 3.000 líneas tarifarias (una línea tarifaria asigna un derecho de aduana a un tipo de producto, N.del R.), lo que sería inaceptable para nuestras empresas nacionales”, protestó Roberto Azevedo, delegado por Brasil.
En definitiva, las chances de que se llegue a un acuerdo son muy bajas, lo que podría allanar el camino para una nueva era de proteccionismo, aunque no tan amplio como se dio en los años ’30, hecho que significó una crisis económica mundial de proporciones, con el cierre de los mercados de exportación para la Argentina y el advenimiento de regímenes dictatoriales como el nazismo en Alemania o el fascismo en Italia.
En este caso, los analistas evalúan la posibilidad de que se siga avanzando de manera bilateral, con acuerdos de libre comercio entre países en lugar de hacerlo en el seno de la OMC, hasta que se logre salir del pantano en que se encuentra Doha y también que los países desarrollados se recuperen de la crisis para poder sentarse a negociar desde una posición más aperturista. A pesar de ello, los funcionarios de la OMC no pierden las esperanzas de que en el corto tiempo que queda se destrabe la negociación.

Fuente: el cronista

Desde octubre China no compra aceite de soja a la Argentina

abril 1, 2011

Pese a que en octubre pasado el Gobierno anunció que tras siete meses de veda, el aceite argentino volvería a entrar a China, el titular de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) reconoció ayer que la recomposición del comercio se concentró en algunos embarques y que, desde hace meses, el gigante asiático no compra aceite.
En el marco del Foro organizado por Reuters sobre Inversión en América latina, el empresario indicó que la agroindustria argentina registró pérdidas en los primeros meses del año debido a que China, hasta 2010 primer comprador de aceite de soja, no importó ningún embarque en los últimos meses.
“Hasta ahora los márgenes han sido malos. Están operando (las empresas) con pérdidas, los márgenes dan valores negativos”, aseguró Rodríguez.
La Argentina es el primer exportador mundial de aceite de soja. Cuando China dejó de comprarlo argumentando problemas de calidad, el país debió reubicar sus envíos para minimizar las pérdidas. Aún así, esto implicó una caída en el precio del subproducto.
En ese contexto, India se convirtió en el principal destino del producto. Pero según Rodríguez, la relación comercial con este país también se puede complicar en el futuro cercano. “Estamos preocupados: nuestro actual primer cliente nos amenaza con que no nos va a comprar”, dijo. Los controles que viene imponiendo el Gobierno sobre productos importados pueden ser un revés para el ya golpeado comercio del aceite de soja, que prácticamente no se consume en la Argentina.
La Argentina exportaba unos dos millones de toneladas al año de aceite de soja a China, por unos u$s 2.000 millones.
El país redireccionó esa producción a India y a biodiésel, aunque el precio por tonelada cayó u$s 70: desde los u$s 1.000 a u$s 930. La otra gran economía asiática, India, duplicó su demanda de aceite, hasta 1,5 millón de toneladas al año, y planeaba seguir expandiéndola, aunque ahora no se sabe cuál será la decisión. Otras 400.000 toneladas del producto se destinaron a producir combustible.
Las principales exportadores de granos y derivados de la Argentina, cuyas ventas están claramente afectados por la medida china, incluyen a Cargill, Bunge y Louis Dreyfus y a las locales Vicentín, Molinos Río de la Plata y Aceitera General Deheza.

Fuente: el cronista