Brasil define hoy si destraba el ingreso de autos argentinos por u$s 7.000 millones

Los gobiernos de Argentina y Brasil intentarán a partir de hoy empezar a destrabar el conflicto comercial que generó la decisión del país vecino de aplicar Licencias No Automáticas (LNA) a la importación de automóviles, lo que pone en juego exportaciones a ese destino por u$s 7.000 millones.
El ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, Fernando Pimentel, deberá contestar hoy si accede a una serie de requisitorias que pidió el gobierno argentino, a través de la ministra de Industria, Débora Giorgi, para negociar las rispideces comerciales.
El viernes, un día después de que se conociera la decisión brasileña de imponer LNA a los automóviles, Giorgi envió una extensa carta de seis carillas a Pimentel en la que defendió la política comercial argentina –que frena mediante licencias el ingreso de distintos productos desde Brasil– y detalló una serie de restricciones brasileñas que representaría exportaciones por otros u$s 7.000 millones, según Industria.
Pimentel respondió rápido y, en dos párrafos, invitó a Giorgi a negociar a Brasilia. La ministra de Industria replicó que sólo aceptaría hacerlo en Foz de Iguazú y una vez que Brasil hubiera levantado las trabas a los automóviles argentinos. Pimentel pidió entonces dos días para responder. Industria aguarda novedades hoy.
Ayer, en una columna publicada en un diario brasileño, Pimentel justificó las medidas comerciales de su país e indicó que no se trata de una respuesta a la política comercial argentina. Argumentó que el sector automotriz en Brasil llegó a un déficit comercial de $ 1.900 millones en el primer cuatrimestre, por lo que el gobierno de Dilma Rousseff debe vigilarlo de forma “precisa”.
Pero recordó el malestar que existe en ese país con las medidas del gobierno argentino. “Es innegable que el sector privado brasileño está enfrentando una serie de dificultades para la exportación de productos al país vecino”, escribió. Y agregó que Brasil ha insistido en una “solución negociada” para las trabas que la Argentina impuso al ingreso de calzados, alimentos y electrodomésticos, entre otros productos.

Sorpresa

Las medidas cayeron mal en el despacho de Giorgi. Sobre todo, porque Argentina dice haber informado a su principal socio comercial con diez días de anticipación la aplicación de 200 LNA, en febrero, que entraron en vigencia un mes después de su oficialización. La administración de Cristina Fernández, en tanto, se enteró de las trabas brasileñas el mismo jueves, cuando las automotrices informaron que los camiones estaban detenidos en la frontera.
Las mismas automotrices optaron por el perfil bajo. La Asociación de Fabricantes (Adefa) no emitió hasta el momento ningún comunicado oficial ni llamó a reuniones urgentes. Las fábricas no detuvieron producción ni limitaron los pedidos de materias primas a sus proveedores.
En otras palabras, confían en una inminente normalización del comercio bilateral, que representa para Argentina el ingreso de u$s 7.000 millones. Según Abeceb.com, el 80% de los vehículos y el 65% de las autopartes que exporta el país se dirigen hacia Brasil.
Distintas entidades empresarias, con la UIA a la cabeza, respaldaron la política oficial del Gobierno argentino. En Brasil ocurrió lo mismo. La Federación de Industrias de San Pablo (Fiesp) pidió severidad con Argentina. Lo mismo hizo la Federación de Industrias de Rio Grande del Sur (Fiergs), que solicitó “medidas urgentes” para trabar el ingreso de productos argentinos.

Fuente: el cronista

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