¿Cuánto vale el superávit comercial?

Marcelo Elizondo

Director General de Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI)

 La presión sobre el dólar, las regulaciones surgidas en su respuesta, y en particular los límites al comercio exterior, hacen recordar un artículo que a inicios de los 70 publicó V.S. Naipaul en The New York Review of Books, en el que calificaba a la Argentina como una comunidad de hormigas, llena de acontecimientos, noticias y crisis, pero con poco movimiento hacia delante, donde la vida es cíclica y los períodos tienden a terminar cerca de donde comenzaron.
Ante la tensión cambiaria, el Gobierno planteó como objetivo un superávit comercial “holgado” en 2012 (vinculándolo a la gobernabilidad, por la relación que tiene con la disponibilidad de dólares). El superávit de la balanza comercial de bienes (la de servicios es deficitaria) ha ido disminuyendo en los últimos años, y mientras había superado los u$s 12.000 millones en 2006, 2007 y 2008; ahora está algo encima de
u$s 10.000 millones. Este año, a través de las restricciones comerciales, se buscan números similares. Se trata de una tendencia de reducción nominal, que es un reflejo de otro fenómeno mayor: la participación del comercio exterior en la economía ha venido debilitándose.
Decía Ortega y Gasset que la perspectiva organiza la realidad. Por eso, si en perspectiva hacemos la suma de las exportaciones y las importaciones (y obtenemos el número total de transacciones internacionales de bienes), accedemos a un número que equivalió en 2006, 2007 y 2008 al 38% del PBI y a partir de allí a porcentajes menores (en 2011, 34,62%). Más aún: es en las exportaciones donde se observa una más elocuente baja (representaron más del 22% del PBI en 2004 y 2005; 21% en 2006, 2007, 2008; y a desde allí bajaron hasta que en 2011 fueron del 18,4%). Mientras necesitamos dólares, el comercio tiende a cerrarse. Bartolomé Mitre aseguraba que sería una calamidad y una ruina para la humanidad si las cosas no se pudiesen comprar y vender, y que la restricción del comercio es equivalente a la restricción de la circulación de la sangre en un ser humano.
Pero en realidad, una cuestión de mayor relevancia es que el superávit comercial es cada vez menos significativo en relación al PBI. Así, desde el excepcional 2003, que mostró un superávit equivalente al 12,41% del PBI, este saldo comenzó a descender si se lo compara con el conjunto de la economía, hasta llegar en 2011 al 2,19% del PBI. De generar una cifra muy holgada en relación al PBI en 2002 y mantenerse en niveles aceptables hasta 2006 –lo que concedió gran confort para el manejo de las políticas económica, fiscal, monetaria y cambiaria– el superávit descendió en importancia relativa hasta mostrar una cifra muy menor en 2011.
Pitágoras fundó en Crotona en el siglo IV AC una cuasi religión que creía que en la esencia de las cosas hay un número. Pero hoy ya sabemos que los números no “son” sino que “representan”. El superávit, aún en 10.000 millones, es hoy mucho menor que hace un lustro. Hay que buscar, entonces, mejores instrumentos para la tranquilidad cambiaria. Hace muchos años oí decir a Julio M. Sanguinetti que lo malo de los voluntarismos no está en sus intensiones sino en sus métodos, que logran lo opuesto a lo buscado.

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