Archive for 31 octubre 2012

Producir en casa

octubre 31, 2012

El Gobierno profundizó lo que denomina “proceso de reindustrialización”, en el que un elemento clave es la sustitución de importaciones; un grupo de especialistas analiza la compatibilidad entre las viejas recetas y un comercio globalizado, con producción fragmentada; balance de nueve años de gestión kirchnerista.

Los defensores de la teoría de la historia cíclica estarán restregando sus manos. Una gran crisis mundial, la desesperación proteccionista que adquiere las formas más variadas y viejos términos que vuelven a ponerse de moda: de la sustitución de importaciones a “Vivir con lo nuestro” hay menos de un paso.

La primera edición de la obra de Aldo Ferrer se publicó a fines de 1983. La teoría de la industrialización por sustitución de importaciones de Raúl Prebisch empezó a gestarse tras la crisis de 1930. Hoy, el diccionario de la política comercial en la Argentina vuelve a darles un papel protagónico.

¿Es viable en el mundo actual, globalizado y con producción encadenada, aplicar viejas teorías? De un NO tajante a un SI contundente, las visiones vuelven a mostrar la vigencia de otra teoría: la de las dos bibliotecas.

“No es que no sea viable en el mundo globalizado de hoy con cadenas internacionalizadas, dejó ser viable en América latina a mediados de la década del 70, después de la crisis del petróleo. Desde el punto de vista de una economía nacional, la idea de que se puede levantar un muro protector para un conjunto de actividades y desarrollarlas prescindiendo del resto del mundo es inviable, a menos que se acepte pagar costos altísimos tanto en escala como en eficiencia. Además, la experiencia muestra que en la medida en que avanzás en la sustitución de importaciones, también lo hacés en la incorporación de insumos y bienes de capital que no se producen en el país. Es decir, se generan nuevas necesidades de importaciones”, responde Guillermo Rozenwurcell.

Según el economista, docente de la UBA, Unsam y el Conicet, de lo que se trata, es de impulsar la competitividad del sector transable en su conjunto y no de pensar en la sustitución de importaciones desligada de un esfuerzo simultáneo por venderle al resto del mundo. Pero para ello, opina, es central contar con un tipo de cambio competitivo, que hoy no tenemos debido a una política monetaria y cambiaria absolutamente inconsistente. “Medidas proteccionistas como las que crecientemente se aplican en el país, en cambio, tienden a aislar nuestra economía y alejarla de la frontera productiva mundial”, asevera.

Enfrente, desde el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), defienden la idea: “Es totalmente viable, pero resulta más compleja en relación con los ’60 dada la interdependencia y la fragmentación de la producción mundial en diversas cadenas globales de valor. Esto es, simultáneamente, causa y consecuencia de la revolución tecnológica, más precisamente de lo ocurrido en el campo de la información y de las comunicaciones que acompañaron e hicieron viable dicho proceso”.

Según argumentan en la UIA, en este nuevo contexto se debe pensar en una estrategia de sustitución de importaciones integrando localmente más valor. “Seguramente no se puedan ni deban alcanzar los niveles de integración nacional de hace 30 años, pero si se pueden avanzar mucho. Además, es clave la promoción de exportaciones con mayor valor agregado (sustitución de exportaciones) y de inserción estratégica en esas cadenas de valor regionales (con Brasil particularmente). Este camino no es fácil -pero el desarrollo nunca lo fue-, requiere coordinación entre actores tanto públicos como privados así como implementación de políticas coordinadas y de largo plazo”, dijeron a LA NACION.

Ricardo Rozemberg, investigador del Centro Ideas de la Universidad de San Martín, comenta que la política de sustitución de importaciones tiene como objetivo limitar -aunque sea en parte- el surgimiento de una de las presiones que pueden atentar contra la sostenibilidad del crecimiento, y señala que este tipo de políticas no es exclusiva de la región.

“En un artículo de hace unos años, la economista Alice Amsden sostenía que las ideas de Prebisch de avanzar en la sustitución de importaciones renacían en Asia mientras se olvidaban en América latina. Claro que no hablaba de una sustitución indiscriminada de importaciones, sino de aquella vinculada con las industrias de alta tecnología, donde Asia estaba haciendo un esfuerzo enorme para sustituir importaciones de partes y componentes de la industria electrónica por producción nacional”, explica.

¿Se trata entonces de “elegir sectores” y desplegar las políticas proteccionistas necesarias para potenciar su desarrollo?

Eduardo Levy Yeyati, director de Elypsis y profesor de la UBA y la UTDT, opina que elegir es difícil porque las ventajas competitivas se basan de manera compleja en la dotación de factores (insumos, capital, trabajo).

“Empezaría reduciendo costos y atacando las imperfecciones de mercado que quitan competitividad a la producción local: infraestructura y educación eficientes, asistencia técnica, garantías crediticias y política comerciales que faciliten la entrada a mercados externos. Todos frentes en los que este gobierno ha sido poco activo. Sin estos obstáculos, el empresario estará en mejores condiciones para identificar los sectores más dinámicos, que no necesariamente tienen que ser manufacturas tradicionales. En la mayoría de los países desarrollados productores de commodities, el sector servicios o las manufacturas de origen primario son los principales generadores de empleo de calidad”, detalla.

Rozenwurcell cree que pueden justificarse algunos estímulos sectoriales, pero siempre que tengan un horizonte temporal claramente definido y sean complementarios al mantenimiento de un tipo de cambio competitivo y estable.

“Hoy, por el contrario, se pretende compensar el creciente atraso cambiario, fruto de la ausencia de una política antiinflacionaria que lleva a utilizar el tipo de cambio como ancla nominal, mediante una parafernalia de restricciones a la importación y de controles cambiarios cada vez más extendidos. En este escenario, tanto los consumidores como muchas actividades transables que utilizan insumos de sectores protegidos, terminan pagando elevados costos para subvencionar a esos sectores”, dice.

CAMINO SINUOSO

Desde la UIA añaden que la política de desarrollo debe apuntar a posicionarse en sectores estratégicos de las cadenas globales de valor (con énfasis regional) además de ser aquellos que permitan generar encadenamientos locales aguas arriba y aguas abajo e incorporar tecnología de punta y conocimiento a través de la innovación.

“En un mundo tan globalizado como el actual, no se puede dejar de importar, por el contrario. El camino hacia una sustitución de importaciones y de exportaciones (exportar menos materia prima y más alimento elaborado) es sinuoso y con altibajos, y debe leerse dentro de una lógica dinámica. El debate sobre la supuesta ineficiencia es limitado y anticuado. Lo que hay que discutir es cómo gestionar adecuadamente las herramientas indicadas para alimentar un círculo virtuoso, y un proceso así implica, en primer lugar, que haya insumos que no serán sustituibles en el corto plazo y, por ende, será necesario seguir importando para evitar inconvenientes en el desarrollo normal de los procesos productivos. Además, la generación de nuevas capacidades productivas e innovativas lleva tiempo, pero es necesario que sea en un proceso sostenido en el tiempo”, acotan.

Según Rozemberg, el país cuenta con una oferta competitiva en numerosos sectores de la actividad productiva, que van desde los alimentos y la maquinaria agrícola, al sector farmacéutico, la biotecnología y el software. “El desafío es cómo integrar localmente y en mayor medida la producción de estos sectores, siempre y cuando sea posible la sustitución de importaciones sin pérdidas de calidad y/o precio. Esto requiere tiempo, consistencia de políticas, empresarios tomadores de riesgo y un trabajo conjunto público-privado, en un proceso selectivo y con herramientas modernas.”

En momentos en los que la capacidad de adaptación se ha vuelto clave para la supervivencia, ¿podrán adaptarse viejas ideas a la nueva realidad? El tiempo y los números darán la respuesta.

QUÉ PIENSAN

La sustitución de importaciones, en boca de todos

  • DEBORA GIORGI 
    Ministra de industria 
    “El Mercosur debe profundizar el proceso de sustitución de importaciones extrazona”
  • RICARDO ROZEMBERG 
    Economista 
    “Si se miran los números, el avance en la sustitución de importaciones ha sido limitado”
  • EDUARDO LEVY YEYATI 
    Economista 
    “Es atípico: siendo un mercado chico, aquí se subsidia la producción para consumo doméstico”
  • GUILLERMO ROZENWURCELL 
    Economista 
    “No hay que pensar en la sustitución de importaciones desligada del esfuerzo para vender al mundo”
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El Gobierno estudia imponer 200 licencias no automáticas a importaciones de Asia

octubre 29, 2012

Por Francisco Martirena Auber

Con el objetivo de enfrentar las importaciones asiáticas, el Gobierno analiza la aplicación de más de 200 nuevas licencias no automáticas (LNA), con la mira especialmente en China.

Fuentes oficiales señalaron que es el “mecanismo elegido para frenar la sobreoferta con competencia desleal”. Las LNA, detallaron, abarcarían un importante universo como alimentos, textiles, electrónica,
electromecánica, luminotécnica, informática, vidrio, papel y celulosa, y aluminio.

Algunos de los productos que ingresarían en la nómina que maneja el Ejecutivo serían engranajes, pistones, partes de motor, piezas para la industria petrolera y componentes para fabricantes de ascensores.

En esta dirección, desde el Ejecutivo indicaron que “el hecho de que China sea objeto de LNA y no de una suba en el arancel externo común (AEC), tiene que ver en parte con que Brasil mantiene muchos proyectos de inversión con China”.

En segundo orden, estarían contenidas algunas posiciones del sector textil, que ha pedido un volumen importante de licencias durante el año pasado, fundamentalmente en hilados y tejidos. En este momento hay seiscientas dos posiciones arancelarias cubiertas por las LNA, pero “es una cantidad ocho o diez veces menor que la que tiene Brasil”, aclararon en el Gobierno.

El grueso de las renovadas medidas parecería apuntar a los sectores metalmecánico y textil, donde “hay un parva de pedidos a la espera de que exista una mayor protección”.

El foco de la atención son las mercaderías provenientes de China, la India y el sudeste asiático, y “por lo que han manifestado desde el Gobierno, la idea obviamente no es pelearnos con Brasil, porque eso sería ridículo”, ampliaron las fuentes empresariales.

Las LNA son un mecanismo de defensa comercial normado por la Organización Mundial de Comercio (OMC), que obliga a los importadores a pedir un permiso especial para ingresar los productos y otorga al Estado sesenta días corridos para aprobar los pedidos.

El Gobierno, asimismo, debe resolver en el corto plazo cuántas posiciones arancelarias tendrán un aumento para combatir los bienes extrazona. En este sentido, Brasil se adelantó y ya anunció la elevación del AEC para un listado de cien posiciones.

Más control de Moreno a importadores: sólo autoriza subas de precios del 12%

octubre 3, 2012

03-10-12 00:00 Los empresarios deben presentar nuevos listados para poder seguir importando. Avalan 7% promedio para masivos, 14% para básicos y 18% para premium

NATALIA DONATO Buenos Aires

Con los reclamos populares por la inflación y la caída de la imagen positiva de la presidenta Cristina Fernández como telón de fondo, el Gobierno volvió a la carga con el control de los precios. Además de pedirle a los supermercados que presenten una canasta de 300 productos básicos cuyos precios se harán públicos mediante una página web, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, renovó los pedidos de listas de precios a los importadores. Y según trascendió, las autorizaciones, en promedio, rondarán el 12%.

Después de varios meses de calma con este tipo de exigencias, el mes pasado el funcionario retomó la iniciativa y comenzó a pedirle a los empresarios que presenten sus listas de precios para el mercado interno, segmentada por productos premium, básicos y masivos. Según afirmó el director de Relaciones Institucionales de la Cámara de Importadores de la Argentina (CIRA), Miguel Ponce, el reciente motivo de consulta de la mayoría de los socios radica en este nuevo pedido de Moreno, que consiste en que “los potenciales aumentos de precios no podrán exceder, en promedio, 12% de la lista anterior y que la mezcla no podrá superar el 7% en productos masivos, el 14% en indispensables y 18% en premium”.

Exportaciones

Para poder importar, los empresarios no sólo tienen que ajustarse a ese reclamo, sino también facilitarle al secretario de Comercio sus planes de inversiones y de exportaciones. La novedad, en este caso, es que mientras que a comienzos de año Moreno aceptaba que los empresarios le presenten sus planes para vender al exterior –los planes 1 a 1, para equilibrar la balanza comercial–, ahora autoriza las Declaraciones Anticipadas Juradas de Importación (DJAI) si el importador presenta documentación concreta de que ha efectivizado la exportación, afirmó el titular de la consultora DNI, Marcelo Elizondo.
Incluso, Moreno creó dentro de su propia secretaría una oficina en la que los importadores deben presentar las planillas excel con las constancias de las ventas al exterior, sostuvo el consultor.
De todas formas, si bien aumentó la exigencia respecto de que para importar el empresario debe exportar, se flexibilizó el mecanismo para llegar al objetivo. Si antes el importador debía registrarse como exportador o el exportador vender a cuenta y orden del importador, ahora Moreno acepta los “contratos de buena voluntad”, que implican que el exportador manifieste que exporta más –por la obtención de un nuevo mercado o porque logró mayor volumen– gracias a la buena gestión del importador.
Los controles a las importaciones se agudizaron en los últimos dos meses, luego de un período en el que el Gobierno había mostrado una mayor flexibilización. Tanto es así que agosto fue el mes de mayor caída interanual de las compras al exterior de los últimos tres años. El derrumbe de las importaciones llegó al 17%, frente a una merma en las ventas al exterior del 6%. Con el superávit de agosto –alcanzó los u$s 1.628 millones–, la administración de Cristina Fernández llegó a la meta de u$s 10.000 millones que se había propuesto para el año, por lo que desde la Cámara de Importadores esperan una mayor liberación de DJAI en los próximos meses.

El cronista