Producir en casa

El Gobierno profundizó lo que denomina “proceso de reindustrialización”, en el que un elemento clave es la sustitución de importaciones; un grupo de especialistas analiza la compatibilidad entre las viejas recetas y un comercio globalizado, con producción fragmentada; balance de nueve años de gestión kirchnerista.

Los defensores de la teoría de la historia cíclica estarán restregando sus manos. Una gran crisis mundial, la desesperación proteccionista que adquiere las formas más variadas y viejos términos que vuelven a ponerse de moda: de la sustitución de importaciones a “Vivir con lo nuestro” hay menos de un paso.

La primera edición de la obra de Aldo Ferrer se publicó a fines de 1983. La teoría de la industrialización por sustitución de importaciones de Raúl Prebisch empezó a gestarse tras la crisis de 1930. Hoy, el diccionario de la política comercial en la Argentina vuelve a darles un papel protagónico.

¿Es viable en el mundo actual, globalizado y con producción encadenada, aplicar viejas teorías? De un NO tajante a un SI contundente, las visiones vuelven a mostrar la vigencia de otra teoría: la de las dos bibliotecas.

“No es que no sea viable en el mundo globalizado de hoy con cadenas internacionalizadas, dejó ser viable en América latina a mediados de la década del 70, después de la crisis del petróleo. Desde el punto de vista de una economía nacional, la idea de que se puede levantar un muro protector para un conjunto de actividades y desarrollarlas prescindiendo del resto del mundo es inviable, a menos que se acepte pagar costos altísimos tanto en escala como en eficiencia. Además, la experiencia muestra que en la medida en que avanzás en la sustitución de importaciones, también lo hacés en la incorporación de insumos y bienes de capital que no se producen en el país. Es decir, se generan nuevas necesidades de importaciones”, responde Guillermo Rozenwurcell.

Según el economista, docente de la UBA, Unsam y el Conicet, de lo que se trata, es de impulsar la competitividad del sector transable en su conjunto y no de pensar en la sustitución de importaciones desligada de un esfuerzo simultáneo por venderle al resto del mundo. Pero para ello, opina, es central contar con un tipo de cambio competitivo, que hoy no tenemos debido a una política monetaria y cambiaria absolutamente inconsistente. “Medidas proteccionistas como las que crecientemente se aplican en el país, en cambio, tienden a aislar nuestra economía y alejarla de la frontera productiva mundial”, asevera.

Enfrente, desde el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), defienden la idea: “Es totalmente viable, pero resulta más compleja en relación con los ’60 dada la interdependencia y la fragmentación de la producción mundial en diversas cadenas globales de valor. Esto es, simultáneamente, causa y consecuencia de la revolución tecnológica, más precisamente de lo ocurrido en el campo de la información y de las comunicaciones que acompañaron e hicieron viable dicho proceso”.

Según argumentan en la UIA, en este nuevo contexto se debe pensar en una estrategia de sustitución de importaciones integrando localmente más valor. “Seguramente no se puedan ni deban alcanzar los niveles de integración nacional de hace 30 años, pero si se pueden avanzar mucho. Además, es clave la promoción de exportaciones con mayor valor agregado (sustitución de exportaciones) y de inserción estratégica en esas cadenas de valor regionales (con Brasil particularmente). Este camino no es fácil -pero el desarrollo nunca lo fue-, requiere coordinación entre actores tanto públicos como privados así como implementación de políticas coordinadas y de largo plazo”, dijeron a LA NACION.

Ricardo Rozemberg, investigador del Centro Ideas de la Universidad de San Martín, comenta que la política de sustitución de importaciones tiene como objetivo limitar -aunque sea en parte- el surgimiento de una de las presiones que pueden atentar contra la sostenibilidad del crecimiento, y señala que este tipo de políticas no es exclusiva de la región.

“En un artículo de hace unos años, la economista Alice Amsden sostenía que las ideas de Prebisch de avanzar en la sustitución de importaciones renacían en Asia mientras se olvidaban en América latina. Claro que no hablaba de una sustitución indiscriminada de importaciones, sino de aquella vinculada con las industrias de alta tecnología, donde Asia estaba haciendo un esfuerzo enorme para sustituir importaciones de partes y componentes de la industria electrónica por producción nacional”, explica.

¿Se trata entonces de “elegir sectores” y desplegar las políticas proteccionistas necesarias para potenciar su desarrollo?

Eduardo Levy Yeyati, director de Elypsis y profesor de la UBA y la UTDT, opina que elegir es difícil porque las ventajas competitivas se basan de manera compleja en la dotación de factores (insumos, capital, trabajo).

“Empezaría reduciendo costos y atacando las imperfecciones de mercado que quitan competitividad a la producción local: infraestructura y educación eficientes, asistencia técnica, garantías crediticias y política comerciales que faciliten la entrada a mercados externos. Todos frentes en los que este gobierno ha sido poco activo. Sin estos obstáculos, el empresario estará en mejores condiciones para identificar los sectores más dinámicos, que no necesariamente tienen que ser manufacturas tradicionales. En la mayoría de los países desarrollados productores de commodities, el sector servicios o las manufacturas de origen primario son los principales generadores de empleo de calidad”, detalla.

Rozenwurcell cree que pueden justificarse algunos estímulos sectoriales, pero siempre que tengan un horizonte temporal claramente definido y sean complementarios al mantenimiento de un tipo de cambio competitivo y estable.

“Hoy, por el contrario, se pretende compensar el creciente atraso cambiario, fruto de la ausencia de una política antiinflacionaria que lleva a utilizar el tipo de cambio como ancla nominal, mediante una parafernalia de restricciones a la importación y de controles cambiarios cada vez más extendidos. En este escenario, tanto los consumidores como muchas actividades transables que utilizan insumos de sectores protegidos, terminan pagando elevados costos para subvencionar a esos sectores”, dice.

CAMINO SINUOSO

Desde la UIA añaden que la política de desarrollo debe apuntar a posicionarse en sectores estratégicos de las cadenas globales de valor (con énfasis regional) además de ser aquellos que permitan generar encadenamientos locales aguas arriba y aguas abajo e incorporar tecnología de punta y conocimiento a través de la innovación.

“En un mundo tan globalizado como el actual, no se puede dejar de importar, por el contrario. El camino hacia una sustitución de importaciones y de exportaciones (exportar menos materia prima y más alimento elaborado) es sinuoso y con altibajos, y debe leerse dentro de una lógica dinámica. El debate sobre la supuesta ineficiencia es limitado y anticuado. Lo que hay que discutir es cómo gestionar adecuadamente las herramientas indicadas para alimentar un círculo virtuoso, y un proceso así implica, en primer lugar, que haya insumos que no serán sustituibles en el corto plazo y, por ende, será necesario seguir importando para evitar inconvenientes en el desarrollo normal de los procesos productivos. Además, la generación de nuevas capacidades productivas e innovativas lleva tiempo, pero es necesario que sea en un proceso sostenido en el tiempo”, acotan.

Según Rozemberg, el país cuenta con una oferta competitiva en numerosos sectores de la actividad productiva, que van desde los alimentos y la maquinaria agrícola, al sector farmacéutico, la biotecnología y el software. “El desafío es cómo integrar localmente y en mayor medida la producción de estos sectores, siempre y cuando sea posible la sustitución de importaciones sin pérdidas de calidad y/o precio. Esto requiere tiempo, consistencia de políticas, empresarios tomadores de riesgo y un trabajo conjunto público-privado, en un proceso selectivo y con herramientas modernas.”

En momentos en los que la capacidad de adaptación se ha vuelto clave para la supervivencia, ¿podrán adaptarse viejas ideas a la nueva realidad? El tiempo y los números darán la respuesta.

QUÉ PIENSAN

La sustitución de importaciones, en boca de todos

  • DEBORA GIORGI 
    Ministra de industria 
    “El Mercosur debe profundizar el proceso de sustitución de importaciones extrazona”
  • RICARDO ROZEMBERG 
    Economista 
    “Si se miran los números, el avance en la sustitución de importaciones ha sido limitado”
  • EDUARDO LEVY YEYATI 
    Economista 
    “Es atípico: siendo un mercado chico, aquí se subsidia la producción para consumo doméstico”
  • GUILLERMO ROZENWURCELL 
    Economista 
    “No hay que pensar en la sustitución de importaciones desligada del esfuerzo para vender al mundo”

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