Políticas comerciales, precios y libertad

Julio J. Nogues Profesor, Universidad Católica Argentina

En los últimos días hubo dos noticias de importancia sobre política comercial: la eliminación de las licencias no automáticas de importación, y el aumento del arancel externo común del Mercosur para 100 productos. La primera es en apariencia, una medida liberalizadora mientras que la segunda es netamente proteccionista. Entonces, ¿es la Argentina un país más o menos abierto al comercio internacional?
La política comercial es quizás la principal determinante del nivel de precios. Sobre los precios elevados, hace poco la Presidenta dijo: “Si no te defendés vos no te defiende nadie” en referencia al uso del poder de compra por parte de los consumidores. La realidad es que los elevados precios resultantes de nuestras políticas comerciales proteccionistas solo pueden ser disminuidos por la Presidenta a través de menores barreras sobre las importaciones: en presencia de las mismas, el poder de compra de los consumidores es totalmente inefectivo. La libertad de elegir la tiene el Ejecutivo y una vez tomada, los argentinos son prisioneros de esta decisión. La ausencia en la Resolución 11/13 ME, de una fundamentación de los criterios que justificaron la eliminación de las licencias sugiere que el Gobierno tomó la misma como quien toma aceite de ricino: obligado por las circunstancias de esa “fuerza externa” que pone trabas a la administración de la economía según los criterios del poder de turno. La fuerza externa ante quien ahora se ha inclinado el poder es la OMC donde varios países tramitan una controversia contra la Argentina entre otras cosas, “por el uso indebido” de nuestra política de licencias.
El silencio que acompaña esta resolución contrasta con el entusiasmo para aumentar el arancel externo común hasta el 35%, máximo permitido por la OMC para 100 productos seleccionados por el Ejecutivo. La producción nacional beneficiada por este aumento incluye varios ejemplos de industrias en decadencia y también algunos de reciente data como el kiwi. Entre los viejos amigos de las políticas proteccionistas se encuentran algunas industrias que incluyen un grupo importante de empresas que nunca pudieron adaptarse a las presiones de la competencia. Algunos ejemplos de industrias con empresas decadentes incluyen juguetes, vestimenta, calzado, línea blanca y la gama de productos ensamblados en Tierra del Fuego: todos productos donde los argentinos sufren irremediablemente la selección de políticas del Ejecutivo. La inclusión de estos productos sugiere la existencias de criterios decisorios alejados de principios socio-económicos.
La Argentina es más cerrada y su economía se moverá hacia un mayor nivel de precios. Esta conclusión se basa en el hecho que persisten políticas como la Declaración Anticipada de Necesidades de Importación aparentemente administrada de una manera tan discrecional como las licencias eliminadas. A esto, se agrega el aumento de aranceles.
La apertura de la economía puede ser vista como un motor del crecimiento y bienestar, o como una manera de independizarse del “imperialismo internacional”. El Gobierno ya ha elegido. Bajo estas circunstancias prevalecerá el status quo y los precios elevados, lo cual también profundizara la fuerte desaceleración económica. La libertad de elección delegada por los argentinos está siendo mal administrada.

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