Limitar el Mercosur sería “una estupidez absoluta”

• Marco Aurélio García, asesor clave de Dilma, refuta al opositor Aécio Neves
Por: Marcelo Falak

BrasiliaMarco Aurélio Garcia representa muchas cosas. Además de asesor especial de Política Internacional de la Presidencia de Brasil y el hombre que en la práctica lleva la relación con Sudamérica, es un intelectual muy reputado, una de las voces más influyentes en el Gobierno de Dilma Rousseff y la más escuchada por un peso pesado que, a no engañarse, no está retirado de la política: Luiz Inácio Lula da Silva. Y, para nosotros, es algo aun más importante: un valioso amigo de la Argentina y un aliado en la visión de un Mercosur fuerte.

Brasil votará un nuevo presidente en octubre, y las últimas encuestas reflejan una creciente incertidumbre. ¿Tendrá Dilma un segundo mandato, el cuarto consecutivo del Partido de los Trabajadores? ¿Cambiará acaso el ciclo político? Si esto último ocurre, llegaría al poder el ascendente Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), un abierto impulsor de la idea de un Mercosur bonsái, que deje de ser una unión aduanera y retroceda a una mera zona de libre comercio. Buena parte de las posibilidades de expansión de la industria argentina se juegan la suerte en la próxima elección brasileña.

Sobre todo esto y más, sin los meandros habituales del lenguaje diplomático, Marco Aurélio Garcia conversó con este enviado el miércoles en el edificio del Congreso en Brasilia, tras la audiencia pública compartida. A continuación, los tramos principales de la entrevista con Ámbito Financiero.

Periodista: Hay una sensación de estancamiento en el Mercosur. ¿Eso responde a la realidad y, en todo caso, cómo se sale de él?

Marco Aurélio Garcia: Existe esa sensación que, a mi juicio, presenta dos aspectos. Uno real, porque hay problemas, pero hay otro que responde a la intención de algunos de plantear que el Mercosur no camina. Es interesante que en la Argentina la mayoría de las fuerzas políticas viables estén interesadas en destrabar el Mercosur, pero no para retrotraerlo hacia un área de libre comercio, sino para profundizarlo como una unión aduanera, lo que involucrará políticas industriales, entre otros factores. Una complementariedad productiva y un avance en términos de infraestructura física y energética también ayudarían mucho para que la gente pueda sentir concretamente el Mercosur. Si tú tienes una carretera que va de Porto Alegre a Chile, pasando por la cordillera, eso le daría a la gente una percepción muy clara, sólo por dar un ejemplo.

P.: Hay muchas quejas empresariales en Brasil contra el Mercosur y las políticas argentinas. ¿Cuánto preocupan esos cuestionamientos?

M.A.G.: Ese ruido forma parte de las preocupaciones, porque la política se hace también en función de eso. Pero los liderazgos empresariales efectivos, tanto en Brasil como en la Argentina, tienen las cosas claras.

P.: Aécio Neves habló claramente de retrotraer el Mercosur a una zona de libre comercio. ¿Un triunfo del PT es la única garantía para la Argentina de que el bloque seguirá siendo una unión aduanera?

M.A.G.: Con Aécio tengo claro que el Mercosur iría hacia atrás. Ahora Eduardo Campos (ndr: el candidato socialista moderado, tercero en las encuestas y potencial aliado clave de Neves en un eventual balotaje) es un enigma, porque un día habla para la derecha y al siguiente para la izquierda. En realidad, se trata de una discusión que viene desde hace tiempo. Ya en 2010, uno de los candidatos presidenciales (ndr: José Serra, también del PSDB) defendía la tesis de un Mercosur como área de libre comercio. Eso no pasó por la decisión de los electores. Esa vieja idea de una flexibilización del Mercosur nos lleva a una discusión sobre los tratados de libre comercio. Habría que preguntarles a economistas de México, de Chile, de Colombia, de Perú, para ver en qué derivaron esos tratados: están muy mal. Por supuesto que cabe a los gobiernos de esos países si deben cambiar o no, pero no me parece que sean una salida para los países del Mercosur. Y si hacemos un análisis más fino del comercio en el Mercosur, es decir, el contenido y el peso de las manufacturas, vamos a ver que es extremadamente ventajoso para Brasil y el resto de los países.

P.: ¿Los problemas del bloque son sólo responsabilidad de la Argentina?

M.A.G.: Las dificultades se originan en la Argentina, sí, pero también en Brasil. Participé en decenas de negociaciones, no sólo con tu país, y muchas veces nosotros tenemos problemas en la importación. Muchas veces sufrimos presiones internas, que son legítimas, justificadas, pero que no se pueden compatibilizar con las políticas de integración. Se trata de casos puntuales dentro de intercambios que alcanzan a miles de millones de dólares. Justamente, en las negociaciones del Mercosur debemos apartarnos de esas presiones.

P.: Quienes defienden una ruptura del Mercosur tal como lo conocemos sostienen que Brasil ha crecido y adquirido una escala global, por lo que un bloque con una impronta proteccionista hoy representa para sus grandes empresas más un lastre que una solución. ¿Qué opinan usted y el Gobierno?

M.A.G.: Desinteresarse de la región sería una tontería absoluta, algo que ningún país importante haría, ya que por ese camino no tendría mucho futuro. ¿Cuál es la presencia internacional de Brasil desde el punto de vista económico? Gran parte de ella está en América Latina, por lo que cambiar sería una estupidez extraordinaria.

P.: Prescindiendo, por favor, del lenguaje diplomático, ¿cómo imagina el futuro de la Argentina?

M.A.G.: En lo electoral, ustedes tienen algo que va en contra de cualquier pronóstico: falta todavía más de un año para votar. En ese tiempo, creo que, por lo que se hizo hasta ahora, la situación económica del país será distinta y mejor. Acá discutí mucho, incluso en el Gobierno, para llamar la atención sobre el hecho de que se estaba produciendo un cambio en la política económica argentina. Hubo una modificación en la política cambiaria, en el INDEC, que es quizás el elemento más importante, porque toca la credibilidad. Hay cinco o seis puntos que demuestran eso concretamente. Creo que Axel (Kicillof) lo tiene claro, aunque sufre algunas limitaciones como todo ministro. Creo que las cosas están cambiando, aunque no sé cuál será el alcance de eso, su duración, su importancia. Si eso ocurre, yo no excluiría a un candidato cristinista.

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