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Qué hay detrás del aumento del arancel a los bienes de capital

junio 12, 2012

Un acto de disciplina comercial, o señal que marca un retorno a la senda del Mercosur. Un gesto hacia los socios comerciales del bloque, o un anuncio disfrazado de medida nacional e independiente de todo.

Se lo mire por donde se lo mire, la importación de bienes de capital en la Argentina será gravada con un arancel del 14% para aquellos que se produzcan en el país, y del 2% para los que no tengan competencia nacional. En sí, el anuncio de la Presidenta pareció una política autónoma. Pero en la realidad, el “aumento del arancel” corresponde a la eliminación de una excepción al arancel externo común (AEC) del Mercosur (waiver) a partir del 1° de julio.

“No es algo nuevo, sino volver al AEC del que la Argentina se había apartado”, indicó Martín Clément, gerente general del estudio Clément. “Hace un tiempo Industria sacó una norma que creaba una comisión de evaluación de partes y máquinas nacionales para discriminar qué necesitaba ser importado, con una una convocatoria abierta a los interesados”, explicó.

Es a partir de los resultados que arrojó el Registro de Bienes de Capital no producidos en el país (que se comenzó a elaborar en febrero último a partir de la resolución general 9

12 de la Secretaría de Industria) que se aplicará el 14 y 2 por ciento de arancel a los bienes de capital producidos y no producidos en el país, respectivamente.

Según la consultora abeceb.com, “las importaciones de bienes de capital representaron en 2011 el 12% de las importaciones totales alcanzando los US$ 9018 millones. Sobre este total aproximadamente US$ 4369 millones (48%) correspondieron a la compra de productos alcanzados por el waiver”. En términos fiscales, la eliminación de la excepción al AEC representaría ingresos por US$ 611 millones.

Al mismo tiempo, se anunció que los fabricantes locales de bienes de capital continuarán percibiendo el “bono fiscal” hasta fines de año. Este bono (14% computable al pago de otros impuestos), vencía el 30 del actual y la intención del Ministerio de Industria era la de reemplazarlo por un mecanismo de financiamiento con fondos provenientes del ahorro fiscal “generado con la derogación del bono y con el 50% de recaudación proveniente de la elevación de los tipos de importación”, explicó abeceb.com.

“Evidentemente, la situación fiscal en general no permitió armar el plan [de financiamiento] con la facilidad que se pensaba, y se ven obligados a seguir con el bono”, sugirió Raúl Ochoa, académico en comercio exterior de la Fundación Standard Bank.

“La dificultad en torno a la eliminación del bono fiscal se relaciona con el impacto negativo que la medida tendría sobre la competitividad de los productores locales en un momento en el cual su situación se ha vuelto más vulnerable de cara a la apreciación del tipo de cambio real. En este sentido, una medida de este tipo, hubiese sido menos inconveniente varios años antes cuando la industria local poseía un margen de protección superior de la mano de una mayor competitividad cambiaria”, advierten desde abeceb.com.

¿A partir de cuándo, entonces, se debe comenzar a abonar? “Es probable que todas las destinaciones aduaneras que sean oficializadas luego de la publicación del decreto modificatorio tengan que tributar las nuevas alícuotas, por lo que resulta aconsejable la agilización de los procesos de importación ya iniciados que tengan que ver con estas mercaderías para que a más tardar el 1º de julio la mercadería y demás requisitos (DJAI, LAPI) se encuentren en orden para oficializar el despacho”, destacó Clément.

“La medida no se puede criticar. Hicieron lo que Brasil dijo”, aseguró Horacio Alais, abogado especializado en derecho aduanero del Estudio Alais & de Palacios. ”

No obstante, para Marcelo Elizondo, ex director ejecutivo de la Fundación ExportAr, y actual titular de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), con ésta decisión “continúa el proceso de cerrazón de la economía argentina”.

Para Elizondo, el flujo del comercio global en relación con el PBI es cada vez más chico desde hace cinco años. “La economía venía trabajando con el 85% de capacidad instalada ocupada. Es relativa la discriminación entre los bienes que se fabrican en el país y los que no, porque la producción local no tiene capacidad para hacer más”, agregó.

“Los bienes de capital se vinculan con la inversión -continuó- y la Argentina tiene en riesgo su tasa de inversión, que ronda el 20% del PBI. Por el otro lado, la inversión es mayormente pública, no privada; también hay mucha inversión inmobiliaria, no reproductiva. El grueso de la inversión no está asociado al incremento de la capacidad reproductiva. Un aumento de aranceles afecta la inversión, y limita la calificación de la producción doméstica y la capacidad de que ésta crezca. La Argentina no incrementa su producción, y genera más inflación al cerrar su economía”, concluyó Elizondo.

EL RELATO DE LA PROTECCIÓN

A propósito, otro especialista en comercio exterior y temas del Mercosur, Carlos Canta Yoy, señaló en su boletín informativo Cenra XXI, que “desde el comienzo de la adopción de estas medidas restrictivas a la importación se sabía que no era cierto el motivo aducido de proteger el trabajo nacional. Más bien, por el contrario, lo que deseaba protegerse eran las reservas en dólares del Estado”.

“El resultado está a la vista: suspensión de trabajadores, licencias anticipadas, despidos, falta de oportunidades de nuevos trabajo para los desempleados, caída de la producción. Estudios privados han concluido en que el 57% de las pymes están afectadas por el virtual cierre y los grandes obstáculos interpuestos a las importaciones, aún de aquellos insumos imprescindibles para la producción o para la salud, entre tantos otros”, agregó.

“Sólo un 12% de las pymes -continuó- admitió que se había beneficiado con las medidas al interponerse barreras que le permiten no tener competencia para la venta de sus productos en el mercado interno”.

A pesar de esto, cámaras empresarias como la Asociación de Pequeñas y Micro Empresas (Apyme) y la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) celebraron el anuncio oficial.

“Estas medidas que apuntan a proteger el trabajo y la industria nacional, neutralizando la competencia desleal frente a la oferta de países de extrazona y sosteniendo la competitividad del sector”, dijo Apyme en un comunicado, en el que agrega que “se debe trabajar en otras acciones que aporten a sostener el empleo, como reformar las políticas tributarias que se aplican de forma similar tanto a las grandes multinacionales como a las pequeñas empresas, sin tener en cuenta las diferencias que existen entre unas y otras”.

Por su parte, Juan Carlos Lascurain, presidente de Adimra, suscribió el tono del anuncio y en un comunicado oficial subrayó: “Una vez más, se manifiesta claramente la decisión política de sostener el proceso de industrialización que se inició en Argentina a partir de 2003, en un contexto internacional altamente complejo, que genera fuertes condicionamientos al desarrollo de las fuerzas productivas locales”.

A su vez, el presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), Diego Pérez Santisteban, recordó que resta elaborar, en el seno del Mercosur, un registro de bienes de capital fabricados en la región. “Falta armar esa lista común”, indicó.

“Presentamos como cámara, con otras cámaras e incluso con empresas una lista de bienes que no se producen localmente. Pero era en tiempos de Eduardo Bianchi [ex secretario de Industria, que renunció a principios de abril], y no pudimos ver después cómo avanzaron, aunque el equipo es el mismo”, señaló.

Con ese listado, luego, habrá que sentarse con Brasil (con el resto de los países del Mercosur) porque habrá una gran cantidad de bienes de capital que el principal socio del bloque no querrá que tenga el 2% porque, o bien lo fabrica, o bien está en condiciones de hacerlo.

¿Qué aceleró esta decisión? “Más que un súbito interés en apoyar el Mercosur, está más alineado a la política de des-subsidiar la economía”, concluyó Pérez Santisteban.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en realidad, lo presentó como una “medida de política activa industrial”, instrumentada porque resulta “imperioso sostener las políticas fuertemente contracíclicas y acentuarlas”, dadas las circunstancias “no de la Argentina, sino del mundo”.

El relato oficial sostiene, entonces, que la crisis mundial generará excedentes exportables por debajo del costo vulnerando así a la industria nacional. Por esta razón, se “decide” aumentar los aranceles a la importación de bienes de capital.

En realidad, se vuelve atrás con la excepción al AEC, que es del 14%, y que es lo que paga todo importador brasileño, paraguayo y uruguayo. Por más de 10 años, el industrial argentino que los importaba pagó arancel cero.

RECORRIDO

  • >Resolución 8/2001. Es la norma que dio origen al actual régimen de incentivos para la importación y producción de bienes de capital.
  • >Waiver. Estableció una excepción al arancel externo común del Mercosur para un grupo de bienes de capital, que pasaron a tener arancel cero.
  • >Compensación. Esta excepción desprotegía la industria nacional de bienes de capital. Por eso, en paralelo, se instrumentó un régimen compensatorio.
  • >Decreto 379/2001. Creó el beneficio del bono fiscal para el pago de otros impuestos. Se calcula como el 14% sobre ventas locales neto del costo de insumos importados al 0%.
  • >Febrero de 2012. El Gobierno anunció el final del bono fiscal y su reemplazo por líneas de financiamiento alternativas.
  • >Resolución 9/12. La Secretaría de Industria dicta la norma apoyada en la decisión 34/03 del Consejo del Mercado Común del Mercosur, que preveía un régimen común de importación de bienes de capital.
  • >Decisión 34/03. El Mercosur dispuso en esta norma la confección de dos listas: una nacional, con arancel del 2%,y una común con arancel cero.
  • >Punto final. La norma del bloque establecía además el fin de los regímenes nacionales de excepción: waiver (Argentina) y extra-tarifarios (Brasil).

Fuente: web de CIRA

Por primera vez en una década suben el arancelpara importar los bienes de capital: será de 14%

febrero 17, 2012

Después más de una década de vigencia del arancel cero para la importación de bienes de capital de extrazona –medida que fue instrumentada por el ex ministro Domingo Cavallo en 2001, para fomentar la inversión–, el Gobierno decidió subir la tasa a 14% a partir del 1º de mayo y eliminar de esta forma el mecanismo de compensación que recibían –en forma de bono– los productores locales de maquinaria. Sin embargo, los fabricantes nacionales recibieron la promesa de que este año se volcarán al sector fondos por $ 2.700 millones.
La decisión fue comunicada por la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra) a sus socios esta semana y también llegó a manos de la Cámara de Importadores (CIRA), que cuestionó duramente la medida mediante un comunicado. Fuentes oficiales confirmaron que la movida está bajo estudio y que la decisión de volver a cobrar 14% de Arancel Externo Común (AEC) apunta a “profundizar la defensa del sector de la competencia desleal externa, en un momento de crisis internacional y sobreoferta de productos a precios de dumping”.
Como está planteada, la medida podría tener un efecto negativo en la inversión, aunque podrían quedar exceptuados de la suba del arancel aquellos bienes de capital que no se fabriquen en la Argentina, si bien debería estar convalidado por Brasil. Fuentes de cámaras asociadas a Adimra afirmaron que “se está armando una lista de lo no producido” en la Argentina para presentarle al Gobierno.
Para poder aplicar el arancel cero en 2001, Cavallo tuvo que pedir un “waiver” –permiso– al Mercosur, que fue prorrogándose año tras año. Pero hace tiempo que Brasil presiona para suspender el permiso y, por otro lado, la Argentina necesita de mayores recursos fiscales.
Por un lado, el Gobierno dejará de pagar el bono a los metalúrgicos –el costo fiscal asciende a $ 1.400 millones anuales–, mientras que por otro lado obtendrá $ 2.600 millones anuales por la suba del arancel de 0% a 14%. Según las fuentes oficiales, lo que se le quita al sector del bono será compensado por $ 2.700 millones para “financiamiento blando” que estarán conformados por el ahorro del bono más el 50% de la recaudación por el arancel.
Con la eliminación del arancel cero a la importación de bienes de capital de extrazona, Brasil quedaría en una posición de ventaja para exportar máquinas a la Argentina. Sin embargo, Adimra informó a sus socios que le fue informado que “habrá administración del comercio a través de la Secretaria de Comercio Interior y Exterior”.
Desde el Gobierno garantizaron que estará disponible para el sector metalúrgico un esquema de bonificación de tasas a través del Banco Nación y el BICE –menor al 9%– por $ 7.000 millones, de forma tal que las empresas fabricantes de bienes de capital puedan destinar esos créditos a inversión, reconversión y aumento de la productividad, prefinanciación de exportaciones y capital de trabajo. El Programa de Desarrollo de la Industria Nacional de Bienes de Capital también contemplaría la creación de un Fondo que inicialmente contaría con $ 500 millones para atender las necesidades específicas de financiamiento de corto y mediano plazo para todas las empresas, especialmente las que no acceden al crédito bancario.
Entre las medidas que la ministra de Industria, Débora Giorgi, le informó al titular de Adimra, Juan Carlos Lascurain, a comienzos de la semana, también está incluida la suba del IVA para las ventas de bienes de capital, que pasarían del 10,5% al 21%. Este era un viejo reclamo de los metalúrgicos, que compran insumos con un IVA del 21% y luego deben vender la máquina al 10,5%. Esta diferencia genera importantes saldos que son luego difíciles de cobrar. La medida debería salir mediante una ley.
Desde CIRA informaron que también se estudia “la eliminación del IVA reducido (10,5%) para las importaciones de muchos bienes de capital” para elevarla al 21%. “Lamentamos mucho ambas decisiones, ya que la vigencia de esos beneficios ha permitido un importantísimo reequipamiento y modernización industrial, y el desarrollo de muchas inversiones productivas en la economía real del país, mediante la importación de una gran cantidad de bienes de capital y tecnología no producidos en Argentina”, precisó la cámara. A su vez, pidió que se vuelvan a analizar “los impactos negativos que una decisión de este tipo causaría en el campo productivo del país.

Fuente: el cronista