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Crece el pesimismo sobre el futuro de Brasil

julio 25, 2013

La economía brasileña siguió frustrando la expectativa de recuperación más fuerte a lo largo del primer semestre de 2013. A inicios de año, cerca de 100 agentes económicos que consulta semanalmente el Banco Central (BC) preveían que el país crecería 3,3% este año, muy por encima del 0,9% de 2012.
A finales del primer semestre, ese mismo grupo redujo su previsión para una suba del Producto Bruto Interno (PBI) de 2,4% y algunos estiman una expansión menor, que tal vez no llegue al 2%. El deterioro de expectativas combina una economía débil en los seis primeros meses del año con un fuerte cambio en el escenario externo y doméstico en el mes de junio.
Por un lado, la Reserva Federal indicó que reducirá estímulos monetarios a partir de final de año, lo que generó una corrida al dólar y una fuga de capitales de países emergentes, entre ellos Brasil. Por otro, una ola de protestas tomó las calles de las principales ciudades del país a lo largo de junio, con consecuencias políticas y económicas que aún se desconocen.
Las señales de dificultad para cumplir la meta fiscal del año y el aumento de la inflación, reforzaron el pesimismo sobre la economía brasileña. Para Felipe Tâmega, economista jefe de Modal Asset, sorprendió el bajo desempeño de la industria y el sector de servicios en el primer semestre, en el que se destacó el sector agrícola, que está levantando buenas cosechas de maíz y soja este año, después de la sequía en el sur y nordeste en 2012.
Para Monica Baumgarten de Bolle, socia directora de Galanto Consultores, el problema básico de la industria brasileña no se resolvió. A pesar de las desgravaciones fiscales concedidas por el gobierno para intentar inyectar competitividad en el sector, la industria continúa enfrentando costos altos, lo que se agrava por la deficitaria infraestructura del país. Economistas esperan un crecimiento de 2,5% anual para la industria, pero ese número puede caer después del resultado de mayo, cuando la producción retrocedió 2%.
Para Baumgarten de Bolle, las dificultades se hicieron más visibles por la desaceleración de los socios comerciales importantes para Brasil, como China y Europa. En los primeros seis meses del año, las ventas externas de manufacturas cayeron 1,2% en relación a igual período del año pasado. Como los precios de las principales commodities exportadas por Brasil, como café y azúcar bruto y, más recientemente, soja y mineral de hierro, también están en caída; la balanza comercial acumula un déficit de u$s 3.000 millones en los primeros seis meses, el peor resultado para el período desde 1995.
Crecer también fue más difícil por la pérdida de aliento del consumo. El economista jefe de Barclays para América latina, Marcelo Salomon, consideró que la demanda de las familias está creciendo menos en función de la inflación alta, que corroe las ganancias reales de renta y, al mismo tiempo, afecta la confianza del consumidor. Salomon destacó que las primeras señales de acomodamiento del mercado de trabajo contribuyen negativamente en esa dinámica. El mercado de trabajo en movimiento está sosteniendo la capacidad del consumo de las familias, pero el período prolongado de débil actividad parece estar comenzando a afectar la generación de empleos.
Hasta mayo, según el ministerio de Trabajo, se abrieron 669.300 puestos de trabajo en el mercado formal, 23,8% menos que en igual período de 2012. Barclays proyecta un aumento de la tasa promedio de desempleo a 5,8% este año y 6,5% en 2014. José Francisco de Lima Goncalves, economista jefe del Banco Fator, también evaluó que la moderación en la concesión de crédito contribuye a contener las ventas en el comercio, que están prácticamente estancadas desde el tercer trimestre del año pasado. Hoy, las familias tienen un 21,5% de su renta mensual comprometida con deudas, según el BC, mientras la insolvencia se mantiene elevada, aunque decreciente. De esa forma, el consumo tiende a perder espacio como propulsor del crecimiento brasileño a lo largo de este año.
En este contexto, se abre espacio a la recuperación de las inversiones, después de una caída de 4% en 2012. Sin embargo, el tono es de cautela. Para la socia directora de Galanto Consultores, invertir implica decisiones de largo plazo que precisan de seguridad para quienes desembolsan el dinero. “Hoy tenemos un ambiente de mucha incertidumbre, exacerbada por los movimientos cambiarios y por las manifestaciones de la población. La deuda congela proyectos”, dijo l

O Estado: “Frenada en la Argentina”

mayo 22, 2012

La macroeconomía se complica mucho en la Argentina, de acuerdo al análisis del principal columnista de economía en el diario O Estado de S. Paulo.

por CELSO MING
 
S. PAULO (O Estado). Está llegando la cuenta de los trabajitos sucios populistas de las 2 administraciones Kirchner.
 
No se trata solamente de la escasez y fuga de dólares; también hay una fuerte desaceleración de la actividad económica.
 
Hasta ahora, se podría decir que, a pesar de todo, a pesar de la falta de crédito externo que siguió a la megadeuda 2001; a pesar de la burda manipulación de las estadísticas de precios; a pesar de la represión de los precios y tarifas; a pesar del super-ajuste de los salarios y las jubilaciones; y a pesar del aplanamiento de las ganancias del sector productivo, la Argentina había estado creciendo una belleza: promedio de 8% anual desde 2003.
 
Sin embargo, no es lo que sucede en 2012. En lugar de asegurar el avance del PIB de al menos 5,0% anual, tal como habían proyectando los organismos oficiales, las más recientes estimaciones indican que el resultado de las cuentas nacionales de este año puede no ser positivo. Tiende a quedar cerca de 0%. Aun así, los consultores independientes vienen trabajando con un crecimiento del PIB alrededor de +3,0%.
 
El ex secretario de Industria del gobierno de transición del ex presidente Eduardo Duhalde, Dante Sica, hoy al frente de la consultora Abeceb, explica que la economía argentina se enfrenta a un considerable deterioro fiscal, en la medida en que los gastos crecen a una velocidad muy superior a la de la recaudación. Los gastos públicos (que incluyen los del gobierno central más los de las provincias) correspondían en 2001 a 21,9% del PIB. En 2011, saltaron a 38,17% del PIB. Sólo los subsidios del gobierno argentino para cubrir la congelación de las tarifas de las empresas públicas explican 4 puntos porcentuales de ese total.
 
Las estadísticas oficiales señalan un aumento de precios inferior a 10% anual, mientras que la inflación real quedó cerca al 25% en 2011 y se proyecta a cerca de 22% en 2012.
 
Para mantener las apariencias y evitar la disparada de la inflación real, el gobierno no devalúa la moneda en la misma proporción que el aumento de precios le quita sustento al peso. La población percibe el retraso en el ajuste del tipo de cambio y corre a las tradicionales casas de cambio para abastecerse de moneda extranjera.
 
De ese modo, el cambio paralelo va ganando fuerza, pese a la ostensiva represión del gobierno. El viernes 18/05, por ejemplo, mientras que el cambio oficial señalaba $ 4,47 por dólar, el paralelo se negociaba a $ 5,63 por dólar, una diferencia del 20,6%.
 
El año pasado, el deterioro de las finanzas públicas, junto a la escasez de divisas, llevó al gobierno de Cristina Kirchner a quemar US$ 6.100 millones de sus reservas internacionales (12% del total) para cubrir los gastos corrientes, una práctica temeraria en la administración pública. Este año, para no provocar una excesiva sangría en las reservas, la política dominante consiste en retener las importaciones y reforzar los controles de flujos de moneda extranjera.
 
Además de los problemas crónicos como el achatamiento de la rentabilidad (efecto de la fijación de precios y tarifas), el sector productivo argentino se enfrenta a un alza generaliza de los costos, especialmente los salarios, reajustados más o menos de acuerdo con la inflación real.
 
El gobierno de Cristina Kirchner tiene a su favor la inapetencia de la oposición (pareciera carecer de hambre de poder) o, incluso, la falta de una oposición organizada. A pesar del amplio margen de votos (53%) obtenido en las elecciones del año pasado, cuando Cristina fue reelecta para la Presidencia, el descontento popular va tomando forma
 
Por el momento, ella está desviando la atención hacia el agravamiento de los problemas, apelando a algunas jugadas de apelación nacionalista. El resurgimiento de la cuestión de las islas Malvinas y la expropiación de la principal empresa petrolera, YPF, antes bajo el control de Repsol, de España, son los ejemplos más recientes.
 
Sin embargo, el empeoramiento de la crisis externa y la posible reducción de precios de las commodities agrícolas (el segmento principal de las exportaciones) deben agravar las dificultades.