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Advierten que el BCRA pone en jaque al comercio exterior al entregar pocos dólares

agosto 12, 2015
12.08.15
En la jornada de ayer, el BCRA disminuyó la entrega de dólares a importadores y sólo le entregó a aquellos que podían netear esas divisas con las exportaciones

Hoy estuvo prácticamente paralizado el comercio exterior, ya que el Banco Central sólo entregó dólares a los importadores muy a cuentagotas a quienes neteaban con exportaciones. El cliente iba al banco comercial con la DJAI aprobada y le decían que el BCRA no le había habilitado los dólares, y muchas empresas necesitan esos insumos para poder cumplir con licitaciones”, advierte Miguel Ponce, director del Centro de Estudios para el Comercio Exterior del Siglo XXI.

El runrún en el sector era que todos querían sacar sus impos antes del 15, porque había un temor en el ambiente que desde la semana próxima el gobierno se pondría más duro para cuidar las divisas, pero según cuentan esto se adelantó. El comentario que circula de boca en boca es que la autoridad monetaria tendría intenciones de recuperar la cantidad de divisas vendidas antes de las PASO, por lo que se prevé que esta semana continúen cerrando el grifo.

Marcelo Elizondo, titular de la consultora DNI, coincide con esta visión: “Los límites están esencialmente en el Banco Central. Aun concedida una DJAI, luego el importador debe acceder a dólares para pagar la importación. Y en este plano hay muchos limites. Se estima que el BCRA adeuda unos u$s 6500 millones a importadores para pagar operaciones que ya fueron autorizadas y luego concretadas”.

Ponce revela que ahora se produce, por primera vez, un triple accionar en forma simultánea: “La Secretaría de Comercio no está aprobando las DJAIs, el BCRA no entrega los dólares y la Aduana pasa a canal rojo más del 20% de los productos que ingresan (cuando esta cifra solía ser menos del 7%), que deben ir a revisión total con veedores”.

Incluso, muchos socios de la Cámara de Importadores llamaron a la entidad por la cantidad de ADOs recibidas. Las ADOs es como se conoce en la jerga a las alertas de operaciones, que es cuando frenan el ingreso de mercadería porque deben pasar por el canal rojo.

Elizondo subraya que las DJAIs con más problemas son las que solicitan operaciones por más montos: máquinas y aparatos (bienes de capital), y piezas y partes (para armando o reposición) son las que pueden llegar a montos mayores. Son importaciones de manufacturas de origen industrial que, si no ingresan, afectan a la producción industrial”.

A modo de comparación, el cupo para las once terminales automotrices es de u$s 231 millones mensuales, cifra que representa apenas el 50% de lo otorgado por dólar ahorro en las siete primeras ruedas de agosto.
En rigor, las importaciones de junio cayeron de u$s 6500 a u$s 5800 millones, mientras en el ambiente se dice que las de julio podrían caer por debajo de los u$s 5000 millones, ya que en las industrias se notan faltantes de insumos para la producción, pues el 80% de lo que se importa son piezas indispensables para la actividad industrial.

En este escenario, nadie se atreve a rechazar las DJAIs por escrito, sino que la demoran, no las responden, o aparecen DJAIs observadas. En el banco comercial, cuando el cliente va con la DJAI aporbada, le piden que pase la semana siguiente, y luego la otra, y así sucesivamente, y por lo bajo confiesan que el BCRA aún no le dio los dólares, porque está privilegiando a los ahorristas con cupo AFIP.

Ante esta problemática, las empresas están pensando qué hacer con su política de reposición, porque no sabe si podrán reponer la mercadería al valor que lo están vendiendo al público, entonces por las dudas se cubren aumentando los precios, los que genera inflación.

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¿Cuánto vale el superávit comercial?

junio 12, 2012

Marcelo Elizondo

Director General de Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI)

 La presión sobre el dólar, las regulaciones surgidas en su respuesta, y en particular los límites al comercio exterior, hacen recordar un artículo que a inicios de los 70 publicó V.S. Naipaul en The New York Review of Books, en el que calificaba a la Argentina como una comunidad de hormigas, llena de acontecimientos, noticias y crisis, pero con poco movimiento hacia delante, donde la vida es cíclica y los períodos tienden a terminar cerca de donde comenzaron.
Ante la tensión cambiaria, el Gobierno planteó como objetivo un superávit comercial “holgado” en 2012 (vinculándolo a la gobernabilidad, por la relación que tiene con la disponibilidad de dólares). El superávit de la balanza comercial de bienes (la de servicios es deficitaria) ha ido disminuyendo en los últimos años, y mientras había superado los u$s 12.000 millones en 2006, 2007 y 2008; ahora está algo encima de
u$s 10.000 millones. Este año, a través de las restricciones comerciales, se buscan números similares. Se trata de una tendencia de reducción nominal, que es un reflejo de otro fenómeno mayor: la participación del comercio exterior en la economía ha venido debilitándose.
Decía Ortega y Gasset que la perspectiva organiza la realidad. Por eso, si en perspectiva hacemos la suma de las exportaciones y las importaciones (y obtenemos el número total de transacciones internacionales de bienes), accedemos a un número que equivalió en 2006, 2007 y 2008 al 38% del PBI y a partir de allí a porcentajes menores (en 2011, 34,62%). Más aún: es en las exportaciones donde se observa una más elocuente baja (representaron más del 22% del PBI en 2004 y 2005; 21% en 2006, 2007, 2008; y a desde allí bajaron hasta que en 2011 fueron del 18,4%). Mientras necesitamos dólares, el comercio tiende a cerrarse. Bartolomé Mitre aseguraba que sería una calamidad y una ruina para la humanidad si las cosas no se pudiesen comprar y vender, y que la restricción del comercio es equivalente a la restricción de la circulación de la sangre en un ser humano.
Pero en realidad, una cuestión de mayor relevancia es que el superávit comercial es cada vez menos significativo en relación al PBI. Así, desde el excepcional 2003, que mostró un superávit equivalente al 12,41% del PBI, este saldo comenzó a descender si se lo compara con el conjunto de la economía, hasta llegar en 2011 al 2,19% del PBI. De generar una cifra muy holgada en relación al PBI en 2002 y mantenerse en niveles aceptables hasta 2006 –lo que concedió gran confort para el manejo de las políticas económica, fiscal, monetaria y cambiaria– el superávit descendió en importancia relativa hasta mostrar una cifra muy menor en 2011.
Pitágoras fundó en Crotona en el siglo IV AC una cuasi religión que creía que en la esencia de las cosas hay un número. Pero hoy ya sabemos que los números no “son” sino que “representan”. El superávit, aún en 10.000 millones, es hoy mucho menor que hace un lustro. Hay que buscar, entonces, mejores instrumentos para la tranquilidad cambiaria. Hace muchos años oí decir a Julio M. Sanguinetti que lo malo de los voluntarismos no está en sus intensiones sino en sus métodos, que logran lo opuesto a lo buscado.