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Brasil frena la importación de más alimentos de la Argentina

octubre 19, 2011

NATALIA DONATO Buenos Aires

La estrategia de Brasil para defender su industria ante la crisis financiera internacional sigue perjudicando a la Argentina. Luego de fijar, el mes pasado, licencias no automáticas al ingreso de chocolates, golosinas y galletitas, ahora se sumaron los duraznos y esta lista de alimentos podría ampliarse en los próximos días, según trascendió. Así lo confirmaron varias fuentes de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) y de la Cámara de Industriales de Productos Alimenticios (CIPA), cuyos directivos le enviaron en las últimas horas una comunicación al secretario de Industria, Eduardo Bianchi, comunicándole la decisión del vecino país.
“La incorporación de los duraznos en la lista de productos con licencias está confirmado desde hace unos días y nos comentaron que estudian incorporar el ajo y las harinas”, precisó un empresario del sector, quien tomó conocimiento de la decisión brasileña el lunes, durante un encuentro en Copal.
Quien le envió la nota a Bianchi fue el secretario ejecutivo de CIPA, Marcelo Ceretti. El presidente de la cámara y a su vez gerente general de la alimenticia ALCO, Camilo Carballo, es uno de los principales afectados por la nueva imposición de Brasil, ya que es una de las principales compañías productoras y exportadoras de duraznos en conserva. Pero a partir de esta medida, no sólo se afectan las empresas que elaboran este producto, sino la economía de Mendoza, donde están radicadas varias firmas. Más aún si se se concreta el rumor de que también deberán presentar una licencia no automática los exportadores de ajo, que también están concentrados en la región cuyana.
De acuerdo con información publicada en la página web del Senasa, en los primeros ocho meses del año la Argentina exportó a Brasil 53.280 toneladas de ajo por un total de u$s 123 millones, mientras que de una venta al exterior de duraznos –en ese mismo período– de 7.670 toneladas, Brasil compró 5.048 toneladas por un monto de u$s 4,7 millones. De acuerdo con el organismo sanitario, el mayor socio del Mercosur no compra duraznos desde mayo, aunque los empresarios del sector aseguran que la medida es reciente.
En cuanto a la harina, el titular de la Federación de la Industria Molinera (FAIM), Alberto España, precisó que “hasta ahora no hay ninguna información” y que “se está exportando normalmente”. De todas formas, los brasileños ya frenaron en varias oportunidades el ingreso de este producto porque existe un fuerte lobby por parte de los molinos de ese país para producirla ellos, por lo que no sería extraño que el gobierno de Dilma incorporara este alimento a la lista de lo que tienen licencias.
En cuanto al freno para que ingresen chocolates, golosinas y galletitas, empresarios del sector aseguraron que “ya pasaron 30 días y la solicitud de los permisos todavía no han sido respondidos por Brasil”. Según lo permitido por la Organización Mundial de Comercio (OMC), el plazo máximo para el otorgamiento de las licencias son 60 días, por lo que todavía tienen un mes para habilitar las importaciones. “No hay antecedentes de que haya licencias no automáticas al rubro alimenticio. Hablan de integración y están haciendo todo lo contrario”, se quejó un industrial del sector.
La devaluación del real también inquieta a los empresarios argentinos, no sólo porque fomenta las exportaciones brasileñas y ello puede perjudicar sectores sensibles, sino también porque desalienta las ventas argentinas al vecino país.

 
fuente: el cronista

Brasil profundiza el cierre de su economía y afecta más a la Argentina

octubre 5, 2011

Un nuevo conflicto se avecina con Brasil en los próximos días. La crisis financiera internacional está golpeando sobre su economía y el gobierno de Dilma Rousseff no escatima en tomar medidas de protección de su industria, ni siquiera si afectan a la Argentina. Incorporó hace algunas semanas licencias no automáticas a la importación de golosinas, galletitas y chocolates y ahora se resisten a negociar un mayor cupo para importar leche en polvo desde su principal socio comercial.
El acuerdo de cupos que tenían los sectores privados lácteos de los dos países contemplaba un límite de venta de leche en polvo de 3.300 toneladas mensuales. Este convenio venció en abril, pero como en todos estos meses las partes no lograron ponerse de acuerdo en un nuevo volumen, Brasil siguió comprando las toneladas mensuales del acuerdo previo. De todas maneras, quedó un remanente de 5.000 toneladas que no se enviaron en los meses que correspondía y ahora el vecino país no las acepta, admitieron en la industria láctea.
Los brasileños también se resisten a negociar un cupo mayor, tal como pretenden los industriales argentinos. Y aunque se comprometieron a enviar esta semana una contestación a la propuesta formal enviada por la industria local, “no se espera una respuesta favorable al reclamo argentino”, admitió una fuente del Centro de Industria Lechera (CIL).
“Los brasileños estuvieron muy duros en sus posiciones. No era la actitud de otras reuniones anteriores, donde uno percibía un espíritu más negociador”, remarcó la fuente consultada.
La propuesta enviada por el sector la semana pasada consiste en firmar a partir de octubre y hasta febrero un cupo de 3.700 toneladas más 1.000 toneladas del remanente que quedaba del acuerdo anterior, y 4.300 toneladas mensuales a partir de marzo y hasta agosto del año próximo. Durante las negociaciones previas, la oferta de Brasil había sido de 3.600 toneladas por mes.
Esta reticencia a actualizar el cupo de importación de leche en polvo se produce en momentos en que Brasil está profundizando el cierre de su economía a propósito de la crisis financiera internacional. El mayor socio del Mercosur viene tomando medidas en este sentido desde hace algunos meses. Lo hizo con el sector automotriz, cuando impuso licencias no automáticas a la importación de vehículos, y recientemente lo repitió con la industria alimenticia, al incorporar las golosinas, chocolates y galletitas al conjunto de productos sujetos a los permisos de importación.
Desde la industria alimenticia afirmaron que muchas empresas tienen su fábrica en Brasil, por lo que sólo les impacta en los productos puntuales que no fabrican allí. De todas maneras, están esperando la liberación de los camiones con mercadería que no pudieron ingresar al vecino país para luego comenzar a programar las entregas de acuerdo a los nuevos tiempos.
Esa medida se habría tomado en represalia por las restricciones que la Argentina impuso al ingreso de calzados fabricados en Brasil. De acuerdo con información publicada por medios brasileños, se trataría de 3,1 millones de pares de zapatos retenidos por la aduana argentina.
En el caso del sector automotriz, Brasil está liberando el ingreso de vehículos nacionales, pero a cuentagotas. Incluso, el anuncio de FIAT de suspender personal de la planta de Ferreyra, en Córdoba, tuvo que ver con la demora, por parte del vecino país, en firmar los permisos para importar 7.000 autos de la empresa. El gobierno brasileño autorizó el ingreso, por lo que ayer la automotriz retrotrajo la medida (ver pág. 21).

Natalia Donato