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Negocian con Brasil levantar trabas mutuas

junio 28, 2012

Los gobiernos de la Argentina y Brasil están aprovechando la 43º Cumbre del Mercosur para avanzar en las negociaciones tendientes a resolver los problemas comerciales surgidos como consecuencia de las trabas que ambos países fijan para defender sus mercados internos.
Las secretarias de Comercio Exterior de la Argentina, Beatriz Paglieri, y del mayor socio del Mercosur, Tatiana Prazeres, mantuvieron ayer un nuevo encuentro bilateral en el que acordaron flexibilizar los controles que imponen en las fronteras para determinados productos considerados sensibles por ambas economías. La Argentina pidió por autos y economías regionales, mientras que Brasil reclamó por el ingreso de la carne de cerdo. Y según fuentes oficiales, “se avanzó mucho y hubo varios acuerdos”.
El encuentro se produjo en el hotel Intercontinental de esta ciudad, donde se desarrollará la cumbre entre hoy y mañana. Las funcionarias habían mantenido un primer encuentro el martes y según dijeron fuentes allegadas a Paglieri, las reuniones continuarían en el marco del cónclave.
La administración de Cristina Fernández reclama la apertura del mercado brasileño para las economías regionales, como por ejemplo la exportación de langostinos y de frutas, así como también de los autos, cuya venta a Brasil volvió a estar demorada por el gobierno de Dilma Rousseff. Según trascendió en las últimas horas, las autorizaciones de las licencias no automáticas para este rubro están tardando unos tres meses en lugar de los 60 días permitidos por la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Brasil, por su parte, insiste en lograr el ingreso a la Argentina de la carne de cerdo, aunque también reclamó, a través de Prazeres, que el gobierno de Cristina Fernández le permita exportar autopartes, un sector que es fuertemente deficitario para el país y que el gobierno quiere proteger. “Se armó un paquete de productos que se van a flexibilizar de ambos lados, pero no se firmó nada; todo fue verbal, por lo que habrá que ver si se cumple en la práctica”, dijeron fuentes de la negociación.
Luego de reunirse con Paglieri, la secretaria de Comercio Exterior brasileña fue invitada a almorzar con el gobernador de la provincia, Francisco Pérez, y otros mandatarios de provincias vecinas, y a las 16 asistió a la sede de la Bolsa de Comercio para reunirse con un grupo de empresarios locales, que le plantearon sus quejas sobre las dificultades para acceder con sus productos a Brasil.

Frenan el ingreso de alimentos argentinos a Brasil

mayo 22, 2012

Brasil anunció ayer la implementación de una serie de medidas para dificultar el ingreso de productos argentinos a su mercado, en respuesta a las restricciones que ya aplica nuestro país.

El gobierno de Dilma Rousseff, que intenta reanimar su desacelerada economía con incentivos para los productores locales, decidió suspender el régimen de licencias automáticas de importación para una decena de productos perecederos, como manzanas, uvas, vinos y quesos, según informó la agencia Reuters, sobre la base de fuentes de Brasilia. Aunque las nuevas reglas se aplicarán a todos los países, las restricciones fueron diseñadas para la Argentina, uno de los mayores proveedores de esos productos, añadió una fuente del gobierno brasileño citada por Reuters.

Las medidas llegan más de tres meses después de que la Argentina introdujera controles de importación que contribuyeron a hundir casi un 30% las ventas de Brasil a su tercer mercado después de China y Estados Unidos.

La suspensión de las licencias automáticas de importación podría demorar en hasta 60 días el ingreso de los productos argentinos a Brasil.

El ministro brasileño de Agricultura, Mendes Ribeiro, había amenazado a mediados de abril con trabar la entrada de productos argentinos en respuesta a los obstáculos para las exportaciones de carne de cerdo brasileño.

Las restricciones argentinas habían irritado al gobierno de Rousseff, que, sin embargo, mantenía un tono conciliador y decía estar estudiando su impacto.

La reacción brasileña abortaría además una campaña de la poderosa Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp) para aumentar las importaciones de la Argentina con la esperanza de recuperar el acceso a ese mercado.

“No había alternativa (…) No había voluntad de la Argentina de llegar a una solución. Brasil tuvo que reaccionar”, dijo a Reuters el presidente de la Asociación Brasileña de Exportadores de Carne de Cerdo, Pedro de Camargo Neto.

Brasil había suspendido a fines de abril el ingreso de uvas frescas y pasas importadas de la Argentina con el argumento de que fue detectado un cargamento contaminado con la plaga Brevipalpus chilensis.

Las nuevas medidas, que afectan también a las papas y la harina de trigo, fueron tomadas por el Ministerio de Comercio Exterior y el de Relaciones Exteriores. La fuente dijo que el gobierno de Dilma Rousseff no haría un anuncio oficial para poner las medidas en vigor.

Misión de negocios
La decisión de aplicar barreras al ingreso de productos argentinos se conoció apenas unos días después de la misión de negocios que organizó el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a la ciudad de San Pablo.

El propio funcionario había adelantado que tras la misión había logrado “avances” en lo que respecta a la venta al vecino país de medicamentos, langostinos y naranjas..

FUENTE: La Nación

 

Promesa de Moreno: liberar importaciones desde julio

abril 16, 2012

Lo curioso (o no tanto) es que para estas autorizaciones tampoco parece haber primado un criterio.

Esta misma falta de patrón se verificó para las «observaciones» (o sea, los rechazos) que formula el organismo que capitanea Guillermo Moreno. Así, hay terminales automotrices que pudieron retirar las autopartes del puerto y otras que no.

Sin embargo, hay dos ramas casi paradigmáticas. Una es la industria editorial: los libros comenzaron a ingresar en masa, tras la polémica que se suscitó cuando se sancionó una norma que exigía a los importadores pasar por un testeo de porcentaje de plomo en las tintas que se habían usado para su impresión. En el otro extremo están la marroquinería y los perfumes y cosméticos: desde hace meses no entra una cartera, una mochila, un frasco de colonia o una crema «anti age». Un importante importador de perfumes le confesó a este diario que tenía stock hasta agosto si le vendiera a toda su cadena de distribución, pero había decidido entregarles mercadería sólo a sus veinte clientes principales para poder mantenerse en el mercado al menos hasta septiembre.

La gran duda en el sector es si esta miniliberalización que se verificó (con cuentagotas, es cierto) durante los últimos diez días se mantendrá en el tiempo. Moreno les ha dicho en privado a muchos de los empresarios con los que se reunió que tienen que ser pacientes: prometió que en el segundo semestre del año va a estar todo «normalizado».

Hay poca fe en las palabras del poderoso funcionario; lo mismo dijo hace un año respecto de las licencias no automáticas, que impiden -en algunos casos durante meses, y violando las normas de la Organización Mundial del Comercio- la entrada el país de embarques de mercadería importada.

Por ahora las góndolas de los supermercados, los comercios y muchas fábricas locales (a las que les faltan insumos) siguen padeciendo las trabas a la importación que vienen desde hace casi tres años, pero que se agravaron de manera exponencial desde el 1 de febrero, cuando entró en vigencia el régimen de Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI).

Por eso, en el mercado se habla desembozadamente ya de dos fenómenos fácilmente comprobables:

El contrabando está aumentando de manera preocupante; muchos fabricantes que no pueden importar «por derecha» insumos fundamentales optan por traerlos «por izquierda»; el costo es mayor y además esos fabricantes estarían vendiendo en negro lo que fabrican con esas materias primas de contrabando, ante la imposibilidad de justificar su origen. La informalidad, entonces, sería doble: no se pagan derechos de importación y tampoco los impuestos correspondientes.

La «compra» de bienes exportables por quienes se comprometieron con Moreno al «uno a uno» (exportar el equivalente a un dólar por cada dólar de mercadería importada que traen). En todos los casos, la «omisión» por este servicio ronda el 10% sobre el valor de la mercadería exportable. En otras palabras: un importador -por caso, de computadoras- se compromete a exportar por igual cantidad, pero como no tiene fábricas en el país (sencillamente porque no las hay; de electrónica se trae todo, armado o para armar en Tierra del Fuego), se conecta con -por ejemplo- una empresa que vende software a clientes en el exterior, o que «exporta» atención al público de otros países a través de sus call centers. Se pacta la «comisión» (entre ocho y diez por ciento), y el «exportador» pasa a ser el importador de computadoras. Obviamente, se trata de una exportación que para la balanza comercial da suma cero; esas ventas se habrían realizado de todos modos. Sólo en algunos casos el importador transformado en exportador les abre las puertas a mercados del exterior a sus «proveedores» de productos transables fuera del país.

FUENTE: Ámbito Financiero

 

Aduana promete liberar importaciones en 72 horas

abril 11, 2012

Un alto funcionario de la Aduana les prometió ayer a los despachantes que en las próximas 72 horas comenzarán a liberarse los embarques detenidos en las terminales portuarias. La medida fue adelantada por Daniel Santanna, subdirector general de Operaciones Aduaneras Metropolitanas, a una delegación del Centro de Despachantes de Aduana (CDA), encabezada por su presidente, Gustavo López.

Según fuentes cercanas al CDA, durante el encuentro los despachantes le plantearon al funcionario las enormes dificultades que enfrentaban tanto sus firmas como sus clientes, que van desde los cierres de locales por falta de mercadería hasta la necesidad de cerrar fábricas por la falta de insumos o partes. También se habló de que las terminales están tan abarrotadas de containers que ya no pueden entrar ni los camiones.

La Aduana prometió que esta semana esos containers -siempre que se haya cumplido con los trámites ante la AFIP y recibido el visto bueno de la Secretaría de Comercio Interior– comenzarán a salir del puerto. Los despachantes le dijeron que justamente en la dependencia de Guillermo Moreno se originan los problemas: es allí donde hay cerca de 130.000 pedidos de importación «observados». El funcionario dijo que la promesa incluía la aprobación por parte de Moreno de buena parte de esos despachos.

Los despachantes recordaron que a las puertas de los depósitos fiscales de Buenos Aires (DEFIBA) hay en estos momentos noventa camiones cargados con mercadería tan diversa como latas de durazno y autopartes, todos ellos llegados desde Brasil y Uruguay. Toda esa mercadería está hoy en el denominado «canal rojo». Esa categoría garantiza una demora de al menos treinta días para poder retirar los bienes del depósito fiscal.

Si bien Santanna no les aseguró que pasarán a «canal verde» de inmediato, les adelantó que esta semana comenzará a realizarse una «verificación» y luego se liberarán las cargas.

La gran pregunta en este caso es si la medida de la autoridad aduanera cuenta con el visto bueno de Moreno, verdadero dueño de la vida y la muerte en lo que hace a importaciones. Nadie se animó a preguntarle a Santanna si esta liberalización repentina había sido acordada con el poderoso funcionario.

No fue el único indicio positivo que recibieron ayer los importadores: Alejandro Bzurovski, presidente de la Unión de Exportadores del Uruguay, dijo en el programa radial «Comercio Exterior Siglo XXI» que los presidentes Cristina de Kirchner y José Mujica habían convenido que los dos países aceptarán operar en las monedas de ambos países en sus operaciones de comercio exterior. La medida había sido solicitada por todo el sector privado uruguayo como una forma de destrabar las exportaciones hacia la Argentina que -según fuentes de ese país- cayeron un 10% en marzo y amenazan con descender un 10% adicional en abril.

Esta «desdolarización» del comercio bilateral ya se aplica con Brasil, pero sin éxito. El gran problema con las operaciones con Uruguay, además, es con qué tipo de cambio se arbitrarán esas operaciones; cualquiera que haya viajado al país vecino sabe que en las casas de cambio el peso se arbitra según el dólar «blue»; habrá que ver si los exportadores orientales estarán dispuestos a perder el «spread» entre el «blanco» en que cobrarán y el «blue».

En tanto, continúan acumulándose los faltantes en insumos y mercaderías varias. Veamos algunos casos:

  • Una de las grandes apuestas de este Gobierno en materia de exportaciones son los vinos de alta gama. El problema es que las bodegas no reciben corchos (material 100% importado cuando se trata de tapones de la mejor calidad) y algunos tipos de botellas especiales que no se hacen en el país. Alguna bodega, como la San Huberto (de la familia Spadone), ya está tapando sus botellas con corchos de plástico.
  • En materia de marroquinería no entró nada: el 100% de los embarques está detenido en la Aduana; lo dicen tanto los despachantes como los empresarios del sector. Algunos importadores cumplieron con todos los pasos: les aprobaron la Declaración Jurada Anticipada de Importaciones, la Nota de Pedido a Moreno y hasta un plan de exportaciones compensatorias; ahora los pasaron al denominado Control Exhaustivo Aleatorio, en el que intervienen varios organismos del Estado, incluida la Policía Aduanera. El trámite no toma menos de 20 días hábiles, lo que causa la desesperación de quienes ya no tienen qué vender y además deben cargar con los costos financieros y de depósito por esa mercadería. 
  • También en el rubro perfumería y cosmética comienzan a achicarse los stocks que los importadores acumularon en previsión de que sucediera lo que finalmente pasó.

Fuente: Ambito financiero

Restricciones a las importaciones: señales de alerta

marzo 29, 2012

Por Daniela Villaro

Las medidas que buscan poner un cepo a las importaciones reflejan con luces y sombras en el universo pyme. Desde distintos sectores donde se agrupan las pequeñas y medianas empresas, no hay una lectura única. Por un lado, se celebra la tendencia a la sustitución de importaciones e incorporación tecnología y mano de obra al mercado local. Sin embargo, al mismo tiempo se levantan voces de alerta sobre el mecanismo implementado, de forma centralizada y hasta discrecional, que está generando demoras concretas en el acceso a la materia prima para el procesamiento y afecta, en diferente medida, a distintos sectores de la economía.
“A principios de febrero, cuando salió la resolución, nos preocupamos un poco. El 100% de las telas que usamos son importadas de Chile y Brasil, porque lo disponible en el mercado local alcanza para cubrir sólo el 30% de la demanda”, cuenta Pablo Rumelfanger, gerente General de Coresa Argentina, la firma que produce envases y bolsas gigantes para el envasado de materia prima y productos del agro y la industria. Así empezó el derrotero de trámites para obtener la autorización. “Una parte de las presentaciones que hicimos ante la Secretaría de Comercio salió observada, por lo que pedimos una entrevista al tiempo que íbamos contestando sobre el uso que le damos a la materia prima, si la empresa estaba en orden con sus impuestos y explicando nuestra actividad. Le contamos que más del 60% de nuestros clientes usan nuestros envases para exportar a granel. Con ese planteo, se destrabó todo”, repasa el empresario.
Si bien tuvieron demoras de 20 días -en los que trabajó con stock-, hoy Coresa está importando las telas sobre las que agregan valor: las bolsas se hacen a medida de cada cliente.
La fábrica está en San Antonio de Areco, tiene 140 empleados directos y factura u$s 1,5 millón al mes. Sus principales clientes son exportadores de maní, maíz y harina. La firma trabaja con un inventario de tres meses y, desde que se implementaron las nuevas Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI), la aprobación demora entre siete y 15 días. “Ya vamos por la DJAI número 20, el proceso es fluido”, apunta Rumelfanger.
La Resolución 3252/2012 (AFIP), publicada en el Boletín Oficial del 10 de enero pasado, establece que los importadores, “en forma previa a la emisión de la Nota de Pedido, Orden de Compra o documento similar utilizado para concertar sus operaciones de compras en el exterior”, generen una DJAI. Esta información es luego puesta a disposición de la Secretaría de Comercio Interior, el primer organismo que adhirió al régimen.
En muchos casos, esta disposición está trabando la cadena productiva en varios de sus eslabones, ya que la producción nacional depende de infinidad de insumos importados. El titular de una firma que elabora preeminentemente productos cementicios cuenta que está teniendo dificultad para conseguir el 30% de los productos importados que utiliza en su fábrica: “Usamos cemento blanco que viene de México para nuestro producto estrella. Todavía no tuvimos problemas con ese insumo, que compramos a un importador local que tiene stock de 30 días, pero estamos alerta”, cuenta. Por otra parte, están completando nuevos requisitos de importación para ingresar desde Europa una válvula de inyección que completa un filtro que producen en la Argentina. “Ya no tenemos en stock; hicimos el pedido pero nos han agregado requisitos de importación que debemos completar. Para resolver estos trámites debemos viajar a Buenos Aires, lo que implica un costo extra de tiempo y dinero”, cuenta este empresario del interior del país. “El problema industrial es que, cuando falta un elemento, se corta la cadena. La intención de proteger la producción nacional es loable, pero debe ser aplicada con sintonía fina. Son medidas de mucho impacto porque desordenan“, concluye el ejecutivo que pide, como otros emprendedores consultados para esta nota, mantener su identidad en reserva.”Estas medidas sirven para estimular la industria local, pero se tendrían que haber trazado un año antes. Si los industriales hubiéramos tenido tiempo para prepararnos y hacer planes de inversión, la medida hubiera tenido un impacto más positivo. Con más orden y una mejor comunicación, hubiera resultado más positiva”, coincide un empresario del sector agroindustrial.

Actividad

En estos días se conocieron indicadores que marcan una desaceleración en la industria y el comercio. El nivel de actividad económica creció durante enero 5,5% en relación con igual mes de 2011, según informó el Indec, y mantuvo la tendencia declinante en el ritmo de expansión que comenzó a observarse a fines del año pasado.
Estas cifras corresponden al Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), indicador que anticipa la evolución del PBI cuyo resultado final se informa por trimestre. El resultado de enero de 2012 muestra que la economía crece a un ritmo que resulta la mitad del porcentaje de enero de 2011, cuando la comparación interanual (respecto a enero de 2010) arrojó una suba de 10,9%.
Cada sector lee el escenario desde un rincón diferente. Ante las trabas para las importaciones de juguetes, “replanteamos nuestra oferta de productos y nos concentramos en incrementar el portfolio de nuestras marcas y productos fabricados por nosotros, tanto para el mercado interno como para exportar a la región”, cuenta Daniel Dimare, director de Marketing y Comunicación Institucional de Juguetes Rasti.
En cuanto a insumos puntuales para la producción de juguetes, la línea Motobox de Rasti, por ejemplo, incluye componentes electrónicos importados. “El micromotor lo venimos importando nosotros sin inconvenientes y el resto lo compramos a importadores locales que suelen entregar con alguna pequeña demora”, dice Dimare.
También los ladrillos Rasti “se fabrican con un plástico que es importado por un proveedor nuestro y que tiene licencias no automáticas (LNA). Hasta el momento nunca tuvimos que detener las máquinas por problemas con la provisión del mismo. En lo que respecta a la inversión en maquinarias importadas, en los últimos meses compramos para la nueva planta, próxima a inaugurarse, varias máquinas de inyección que tenían LNA y pudimos recibirlas en tiempo y forma y ya están fabricando Rasti”, enumera el empresario.Además, Dimare repasa que “a nivel general del mercado del juguete, las cantidades anuales totales en kilogramos o en dólares FOB de las importaciones de juguetes del 2011 fueron muy similares al volumen de 2010. Además, ocho de los supermercados importaron en total, un 65% más de juguetes en los primeros 10 meses del 2011 versus 2010 (en Kg). No hubo restricción”.
Desde el sector textil, el dueño de Onna Sweaters, Daniel Berardo, hace su lectura: “Percibimos un impacto bueno y otro malo. Por un lado, hay más mercado interno porque las marcas ya no pueden comprar afuera. Tuve una reunión con un grupo chileno que importaba y trabajaba para cadenas, y ahora está buscando fabricas nacionales. Por otra parte, estamos teniendo problemas con las materias primas”. Es que las lanas nacionales suelen tener algún componente importado (viscosa o acrílicos, que componen entre 10 y 15% de la materia prima) y los productores locales están teniendo dificultades para comprarlo. Otro de los aspectos que impactan negativamente sobre su actividad, dice Berardo, pasa por los repuestos de las maquinarias. “Hay repuestos que se consumen a diario, como las agujas, que son importadas y se cambian seguido por el desgaste. Además, ante la escasez de productos, se están consumiendo los stocks y empiezan a subir los precios en plaza”, detalla el empresario. Onna Sweaters es una firma marplatense que tiene dos locales propios, una franquicia, más de 20 empleados, vende el 40% de su producción en el interior e invirtió en el último año unos u$s 140.000 en dos maquinarias usadas provenientes de Europa para aumentar la producción en un 20%. La firma produce con su propia marca y también para otras firmas.
La preocupación también se extiende a mediano plazo. “El balance lo vamos a poder hacer en unos meses. Por ahora se están consumiendo stocks y hay que ver si, en algún momento, el Gobierno da prioridad a la entrada de insumos fundamentales. Las prendas que están ahora en el mercado son las que se encargaron hace varios meses, antes de estas medidas. Vamos a ver qué pasa en cinco o seis meses”, dice Berardo. Mientras, el empresario apura -por las dudas- la compra de hilados para la temporada de verano ya que “hay mucha incertidumbre y un mercado inestable”, sostiene.
“Se afecta el encadenamiento de las etapas productivas y, lo peor, se afectan las expectativas. El primer problema es mirar la balanza comercial desde las importaciones. Lo más lógico es decir ‘vendamos más’, no ‘compremos menos’. Con estas medidas el Gobierno admite que es difícil defender la balanza por el lado de las exportaciones”, analizó la semana pasada Marcelo Elizondo, director general de la consultoría DNI, durante el V Seminario Pyme, organizado por El Cronista Comercial y la revista Apertura.
Como paliativo a la dificultad para obtener insumos importados, el presidente de la Unión Industrial de Zárate, Eduardo Campos, recomienda “trabajar con las cámaras, para llegar al ministerio de Economía y plantear la situación. Sabemos que no hay tiempo y muchas empresas se quejan, especialmente en el sector metalúrgico, porque empiezan a sentirse los efectos de algunas faltas, pero lo mejor es hacer el reclamo en conjunto”, refuerza.

Impacto

Las disposiciones tienen diferente repercusión en las industrias. Uno de los sectores más favorecidos es el de electrodomésticos industria nacional. “Estamos abocados a potenciar al máximo la producción que tendremos en nuestra nueva planta modelo en Granadero Baigorria, en Santa Fe. Allí, y luego de una inversión de $ 35 millones, con una extensión de 13.000 metros cuadrados y tecnología de vanguardia, vamos a continuar con la apuesta a la fabricación nacional”, sostiene Luis Cafferatta, Gerente Comercial de Electrodomésticos Liliana. El empresario admite que, si bien la mayor parte es producción nacional, utilizan ciertos insumos importados. “Día a día vamos sumando nuevas opciones buscando crear matrices, productos y tecnología que asistan a abastecer localmente al mercado”, sostiene Cafferatta. Liliana es una empresa de capitales nacionales con más de 60 años de producción en la ciudad de Rosario
También un empresario de la industria de la refrigeración de la zona de Rosario, afirma que registraron algunos inconvenientes para importar motores de Brasil, pero el saldo es positivo. “Tuvimos algunas demoras que se resolvieron. Lo cierto es que nuestro sector ha sido muy beneficiado por las licencias no automáticas y hemos crecido sustituyendo importaciones. Hoy se produce localmente el 90% del mercado local de refrigeración, cuando hace seis años el 75% era importado. Al mismo tiempo, fuimos creciendo con inversiones y personal. Este plan para proteger la industria nacional nos favoreció, aunque hay cosas para mejorar”, cuenta el industrial.
Según Idesa, en base a datos del Ministerio de Economía referidos a 2010 y 2011, el total de importaciones de la Argentina equivale al 16% del PBI. Al comparar este indicador con otros países, Idesa establece que en Brasil, las importaciones equivalen a aproximadamente el 12% del PBI; en Australia al 22%; en Nueva Zelanda al 26% y en Canadá al 31%. En el conjunto de los países desarrollados las importaciones promedian el 40% del PBI de cada país. “Estas evidencias muestran, con claridad, que la Argentina no se caracteriza por tener un alto nivel de importaciones. Las compras al exterior son un poco más altas que en Brasil (que por ser un país mucho más grande depende menos de la integración con otros países), pero mucho más bajas que en países como Australia, Nueva Zelanda y Canadá”, dice el informe.
Entre los empresarios, no obstante, persiste la confianza en que algún momento (algunos creen que sería a partir de abril) se corregirán las distorsiones y se simplificará la importación de insumos fundamentales para producir. Mientras tanto, el instinto empresario vuelve a ponerse a prueba.

 
fuente: cronista

Despidos en la industria fueguina

marzo 28, 2012

as crecientes trabas que el Gobierno impuso a las importaciones, en un intento desesperado de mantener un saldo superavitario de la balanza comercial para asegurar el ingreso de dólares en el país, ya le hicieron perder casi 5000 puestos de trabajo a la industria fueguina. Así lo admitió ayer el ministro de Industria de Tierra del Fuego, Fabio Delamata, al reconocer que la industria radicada allí había terminado el año pasado con “13.695 empleados; hoy debemos estar en 8700 u 8800”, precisó en diálogo con una radio local.

La provincia más novel del país demanda unos US$ 3500 millones para la compra de insumos al año. Pero “como cualquier importador, entre octubre, noviembre y diciembre empezamos a tener un control de divisas. Ya estaba puesto en práctica totalmente en el continente y nos llegó a nosotros”, dijo Delamata al establecer una relación directa entre esos controles y la caída del empleo. El funcionario sostuvo que la provincia analiza distintos planes para sostener los puestos de trabajo y las inversiones en la provincia, pero se quejó porque “los empresarios no toman una determinación rápida” que les permita actuar.

“El globo explotó porque en octubre empezaba a haber un control de los pagos al exterior y en enero había que pagar la materia prima que consumimos”, mencionó en relación con los componentes que ingresan para ensamblar los teléfonos celulares, por ejemplo.

Las más afectadas fueron Brightstar, AT y BGH, por ser “las tres principales productoras, que habían quedado totalmente desfasadas en cuanto a la cantidad de gente”, según Delamata.

“Brightstar tenía entre 700 y 800 empleados y quedó en 300, y en la primera quincena de enero no había material para trabajar por las restricciones aplicadas a los ingresos de insumos”, prosiguió el ministro al detallar la situación.

 

Endurecen los controles para el ingreso de importaciones al país

marzo 28, 2012

En línea con las medidas que el Gobierno ha tomado en los últimos meses para restringir las importaciones y cuidar los dólares que genera la balanza comercial, la AFIP dio ayer otro paso que apunta a endurecer los controles sobre el ingreso de mercadería al país.
Mediante un comunicado, el organismo que conduce Ricardo Echegaray informó sobre nuevas medidas “para fortalecer los controles en tiempo real relacionados con la verificación física y el control de valor en las operaciones de importación, que se suman a la Declaración Jurada Anticipada de Importaciones (DJAI)”. A tal fin, se conformará un equipo multidisciplinario de profesionales técnicos, verificadores, valoradores e inspectores. Además, se tomarán muestras de las mercaderías a ser ingresadas al país por la aduana y se analizarán.
Otros de las medidas es la toma de diez fotografías de la carga que se intenta hacer entrar en los contenedores, las cuales se adjuntarán a la Declaración Aduanera para luego ser auditadas por distintas áreas de la AFIP.
El objetivo es “evitar los saltos en la posiciones arancelarias”, explicaron desde el organismo recaudador. Y agregaron: “Con estas medidas se pretende lograr un régimen comercial más seguro y transparente, que proteja la industria nacional y favorezca el modelo de desarrollo productivo con inclusión social y sostenimiento del empleo registrado”.
Todas estas innovaciones se plasmaron en la resolución general 3304 de la AFIP que en los próximos días será publicada en el Boletín Oficial. Complementa la resolución 3252 mediante la cual se estableció la DJAI, y que fue objeto de numerosas críticas y reclamos no sólo de los importadores, sino también de varios países de la región con estrechos vínculos comerciales con la Argentina, como Brasil, Paraguay y Uruguay.
Desde la AFIP explicaron que en una primera etapa, el nuevo control será aplicable solamente a las mercaderías arribadas en contenedores. Pero no se descarta que en el futuro este sistema se pueda expandir a otras modalidades de importación.

Reunión en la UIA

Precisamente las dificultades que están generando las trabas a las importaciones es uno de los temas que preocupa a los directivos de la Unión Industrial Argentina (UIA), cuya Junta Directiva se reunió ayer. Aunque públicamente intentan matizar sus diferencias con el Gobierno, en lo privado se muestran mayores diferencias.
Entre los temas que trató ayer en la UIA también se analizó la marcha de las negociaciones salariales y la necesidad de tener en cuenta la situación de cada uno de los sectores para que los incrementos salariales no afecten la competitividad. Asimismo, se evaluaron los resultados de la reunión que mantuvo la semana pasada la entidad con la Confederación Nacional de Industrias de Brasil y el impacto que puede tener en la economía el anuncio efectuado por el gobierno de los Estados Unidos respecto de excluir a la Argentina del Sistema General de Preferencias (SGP).
Desde numerosos sectores de la actividad económica se señala que a raíz de los controles a las importaciones están faltando algunos insumos y artículos vitales. Como algunos medicamentos. Pero también otros que generan malestar en la población, como autopartes y libros, tanto de interés público como científico o académico.

Fuente: el cronista

Hay 100.000 pedidos para importaciones frenados por Moreno

marzo 20, 2012
SON DECLARACIONES JURADAS (DJAI) «OBSERVADAS» POR EL FUNCIONARIO.
• SE PARA EL 65% DE LAS SOLICITUDES
Por: Sergio Dattilo
 
 
 
En la Secretaría de Comercio Interior ya se acumulan unas 100.000 declaraciones juradas anticipadas de importación (DJAI) que fueron «observadas» por el organismo que capitanea el omnímodo Guillermo Moreno. Según fuentes de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), desde el inicio de la vigencia del régimen, que arrancó el 1 de febrero último, se presentaron cerca de 150.000 solicitudes; la casi totalidad de los trámites que pasaron por la AFIP fueron aprobados sin observaciones. Pero una vez que aterrizan en el escritorio del sucinto equipo formado por Moreno para esta emergencia, la cuestión cambia.

«No hay estadísticas oficiales, pero sabemos que hay unas 4.000 presentaciones promedio por día hábil», dijo a este diario Diego Pérez Santiesteban, titular de la CIRA. «Al principio el atraso era del 20% al 30%, pero según nos dicen nuestros afiliados, las DJAI observadas ya trepan al 65% sobre un total aproximado de 150.000 presentaciones».

Cabe recordar que quienes están obligados a hacer el doble trámite ante la autoridad fiscal y Comercio Interior son unos 6.000 importadores; todos ellos realizaron operaciones de importación durante 2010 que superaron los u$s 500.000.

Estas trabas se suman a las «licencias no automáticas», otra barrera para-arancelaria que está aplicando la Argentina desde hace casi dos años. La Organización Mundial del Comercio (OMC) permite un lapso máximo de sesenta días corridos para su aprobación, y no existe la posibilidad -al menos en la legislación internacional- de rechazarlas. En la práctica, sucede lo contrario.

Lo que demostraría que el mecanismo de las DJAI está diseñado para impedir el ingreso de importados lo marca el hecho de que los funcionarios que estudian los formularios que llegan a Comercio Interior no superan la media docena. La tarea de estos profesionales es ciclópea por la cantidad de expedientes que deben estudiar, pero tampoco parecen tener órdenes de acelerar o facilitar los trámites.

Ritmo

La queja principal de los importadores (en voz baja, claro, para no enojar al fácilmente irritable Moreno) es que no existe un «standard» para aprobar o rechazar sus presentaciones; la acumulación de trabajo y las necesidades de caja del Gobierno marcan el ritmo de estas autorizaciones.

Desde ya, esto se nota no sólo en las suspensiones y paradas de planta que están viéndose obligadas a hacer más de una fábrica; la más notable es la de la automotriz Fiat, que suspendió dos días la semana pasada a todos sus trabajadores por falta de autopartes para sus unidades. Sin embargo -y de nuevo, más en secreto que la terminal italiana- muchas empresas de rubros tan disímiles como la industria plástica y los laboratorios farmacéuticos están haciendo lo propio.

Además de las plantas fabriles que se paran por falta de insumos, muchos importadores comenzaron a reducir personal por falta de trabajo. Esto está sucediendo entre quienes traían perfumes del exterior. Las fragancias y maquillajes están detenidos en la Aduana casi sin excepción desde al año pasado, y no hay miras de que se vuelva a permitir su ingreso. Una vez más, los privilegiados son los miembros de las clases más altas de la sociedad, que pueden viajar al exterior y obtener sus «eau de parfume» o sus cremas «anti-age» preferidas en tiendas de las ciudades que visitan o en los «duty-free shops» de los aeropuertos que utilizan. Mientras tanto, cientos de empleados, vendedores y distribuidores de locales que venden mercadería importada están quedándose sin trabajo.

Peligro

El tema de los medicamentos amenaza con ser crítico: la falta de productos como el Reliveran, que forman parte del botiquín básico de casi todo hogar argentino, va de la mano de hormonas como la Rontagel Estradiol, que viene (o venía) de Francia.

Así, a caballo de estas restricciones, hay problemas para conseguir repuestos de electrodomésticos que dejan de funcionar, fuentes para computadoras, cuchillos serrados que solían venir de Brasil. La producción local de planchas aún no satisface ni el 10% de la demanda. Por eso, junto a los perfumes, los chocolates y algún producto hecho en Uruguay, casi no hubo turista que pasara sus vacaciones en Punta del Este que no regresara con una plancha en su equipaje. Lo mismo puede decirse de secadores y «planchitas» para el cabello, routers para computadoras, multiprocesadoras y otros pequeños electrodomésticos que -de nuevo- quienes pueden viajar trajeron de sus vacaciones orientales o chilenas.

Finalmente, una de las mayores empresas de ómnibus de larga distancia está buscando dónde comprar unos 500 neumáticos para reemplazar las gomas de buena parte de su flota. Hasta ahora, sin éxito. La opción es salir a la ruta con las gomas lisas o sacar de servicio un gran número de sus ómnibus.

Moreno ahora aprueba sólo la mitad de los permisos para importar

marzo 20, 2012

La buena predisposición manifestada inicialmente por los importadores al momento del arranque del nuevo régimen de control se convirtió en las últimas semanas en un profundo malestar del sector ante la enorme cantidad de trámites rechazados y la sensación de que no existen criterios claros en la decisión de frenar o no una mercadería.
Si bien desde la AFIP se resisten a brindar información precisa sobre la cantidad de declaraciones que han sido aprobadas desde el pasado 1º de febrero y cuántas rechazadas, la Cámara de Importadores (CIRA) advirtió que apenas el 50% de los pedidos de autorización para importar sale con el visto bueno por la AFIP y la secretaría de Comercio Interior. El resto aparece denegado y hay muchas quejas de empresarios que afirman haber presentado toda la documentación requerida por Guillermo Moreno para que le liberen la operación y tampoco así es aprobada.
“Hay mucha preocupación en el sector porque por un lado, tenemos llamados diarios de los socios que nos cuentan acerca de las DJAI objetadas, así como de los que nos dicen que presentaron todo lo que Moreno les pidió y tampoco salen”, manifestó el director de Relaciones Institucionales de CIRA, Miguel Ponce.
También comenzaron a comunicarse con la cámara, representantes de seccionales gremiales del interior –de Smata, la UOM, alimentación y plásticos– para transmitirles su preocupación por el impacto que el faltante de insumos puede ocasionar en los puestos de trabajo. Hasta ahora, algunas automotrices pararon sus plantas algunas jornadas por escasez de alguna parte, pero no es todavía una problemática generalizada debido a que las empresas aún tienen stocks. Pero se están agotando.
El humor de los importadores fue empeorando con el paso de las semanas. Durante los primeros días de iniciado el régimen, transmitían algunas quejas pero menores, ya que el 80% de las DJAI salían aprobadas. Ahora el panorama cambió y ese porcentaje se redujo a la mitad.
Las mayores trabas se dan en productos terminados que tienen fabricación nacional, ya que el objetivo de Moreno es sustituir la mayor parte de las importaciones por bienes locales; y si bien la intención oficial no es complicar los procesos productivos, el temor de los empresarios es que termine generando el efecto contrario al que se busca.
“Nosotros estamos con una inversión de una planta muy grande en una localidad pequeña de Córdoba y estamos preocupados porque ante cualquier faltante de algún insumo nos puede paralizar la obra, con los respectivos costos extras que ello implica”, manifestó un empresario alimenticio.
Moreno tampoco está cumpliendo con su promesa de liberar todas las licencias no automáticas que venían con demoras desde antes del inicio del nuevo régimen. El funcionario se encargó, semanas atrás, de hacer trascender que liberaría en breve todos los trámites demorados, pero la liberación sigue siendo a cuentagotas, se quejan los importadores.

Encuentro bilateral

Las trabas a las importaciones será uno de los temas que abordará el titular de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, con el presidente de la Confederación Nacional de la Industria de Brasil, Robson Braga de Andrade, quien llegará mañana a Buenos Aires. También discutirán sobre el comercio bilateral, los desequilibrios y de qué forma pueden avanzar los países en una mayor integración productiva.
Ambos empresarios trabajarán en torno a la agenda del Consejo Empresario Binacional, que impulsan las presidentas Cristina Fernández y Dilma Rousseff.

Fuente: el cronista comercial

Fiat y Renault no podrán importar si no integran más partes nacionales

marzo 1, 2012

En el marco de una reunión que mantuvo con las terminales automotrices y autopartistas, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, amenazó a FIAT y Renault con impedirles importar, ya que las fustigó por la falta de compromiso en comprar autopartes locales.
El encuentro se produjo en Comercio Interior para el análisis del plan “Motor argentino”, que exige la mayor integración de autopartes en los motores que utilizan las terminales en cualquiera de sus proyectos. Fuentes que participaron de la reunión indicaron que, junto con FIAT y Renault, también estuvieron presentes directivos de Peugeot, Ford, General Motors y V e interpretaron que la firma que comanda localmente Cristiano Ratazzi fue la que recibió las recriminaciones más duras por no honrar sus obligaciones en ese sentido.
El Secretario habría reprochado al conjunto de automotrices que “ las gerencias de Argentina no hacen nada para gestionar las localizaciones”. Con una dosis apenas inferior de indignación, Moreno fustigó a Renault por la misma razón que a Fiat: la falta de una política seria para comprar mayores partes nacionales.
La ira del titular de Comercio Interior fue seguida con atención por el resto de los presentes: directivos de la Asociación de Metalúrgicos de la Argentina (Adimra), de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) y de la Asociación Fabricantes y Distribuidores de Repuestos Motor (Afydrem).
El programa “Motor argentino” fue ideado por el presidente de Afydrem, José Luis Basso (dueño de Válvulas Basso) y por Norberto Taranto, titular del Grupo Taranto, ambos de la extrema confianza de Moreno. La situación es muy delicada: según las cifras del sector autopartista, el déficit rondó los u$s8.000 millones en 2011.
De acuerdo con las proyecciones del plan, debe mejorar la adquisición de válvulas, juntas, pernos, pistones, bombas de agua y aceite y tapas de cilindro, entre otras.
Medicamentos. En otro orden, las cámaras de la industria farmacéutica (CILFA, CAEME y Cooperala) informaron que “los laboratorios abastecen en forma normal el conjunto de sus medicamentos y líneas terapéuticas”.
Asimismo, la compañía Bunge Argentina señaló que formará parte de la delegación empresaria que visitará Angola a partir de la próxima semana, y que está encabezada por el secretario de Comercio Interior.

FUENTE: BAE