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Más control de Moreno a importadores: sólo autoriza subas de precios del 12%

octubre 3, 2012

03-10-12 00:00 Los empresarios deben presentar nuevos listados para poder seguir importando. Avalan 7% promedio para masivos, 14% para básicos y 18% para premium

NATALIA DONATO Buenos Aires

Con los reclamos populares por la inflación y la caída de la imagen positiva de la presidenta Cristina Fernández como telón de fondo, el Gobierno volvió a la carga con el control de los precios. Además de pedirle a los supermercados que presenten una canasta de 300 productos básicos cuyos precios se harán públicos mediante una página web, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, renovó los pedidos de listas de precios a los importadores. Y según trascendió, las autorizaciones, en promedio, rondarán el 12%.

Después de varios meses de calma con este tipo de exigencias, el mes pasado el funcionario retomó la iniciativa y comenzó a pedirle a los empresarios que presenten sus listas de precios para el mercado interno, segmentada por productos premium, básicos y masivos. Según afirmó el director de Relaciones Institucionales de la Cámara de Importadores de la Argentina (CIRA), Miguel Ponce, el reciente motivo de consulta de la mayoría de los socios radica en este nuevo pedido de Moreno, que consiste en que “los potenciales aumentos de precios no podrán exceder, en promedio, 12% de la lista anterior y que la mezcla no podrá superar el 7% en productos masivos, el 14% en indispensables y 18% en premium”.

Exportaciones

Para poder importar, los empresarios no sólo tienen que ajustarse a ese reclamo, sino también facilitarle al secretario de Comercio sus planes de inversiones y de exportaciones. La novedad, en este caso, es que mientras que a comienzos de año Moreno aceptaba que los empresarios le presenten sus planes para vender al exterior –los planes 1 a 1, para equilibrar la balanza comercial–, ahora autoriza las Declaraciones Anticipadas Juradas de Importación (DJAI) si el importador presenta documentación concreta de que ha efectivizado la exportación, afirmó el titular de la consultora DNI, Marcelo Elizondo.
Incluso, Moreno creó dentro de su propia secretaría una oficina en la que los importadores deben presentar las planillas excel con las constancias de las ventas al exterior, sostuvo el consultor.
De todas formas, si bien aumentó la exigencia respecto de que para importar el empresario debe exportar, se flexibilizó el mecanismo para llegar al objetivo. Si antes el importador debía registrarse como exportador o el exportador vender a cuenta y orden del importador, ahora Moreno acepta los “contratos de buena voluntad”, que implican que el exportador manifieste que exporta más –por la obtención de un nuevo mercado o porque logró mayor volumen– gracias a la buena gestión del importador.
Los controles a las importaciones se agudizaron en los últimos dos meses, luego de un período en el que el Gobierno había mostrado una mayor flexibilización. Tanto es así que agosto fue el mes de mayor caída interanual de las compras al exterior de los últimos tres años. El derrumbe de las importaciones llegó al 17%, frente a una merma en las ventas al exterior del 6%. Con el superávit de agosto –alcanzó los u$s 1.628 millones–, la administración de Cristina Fernández llegó a la meta de u$s 10.000 millones que se había propuesto para el año, por lo que desde la Cámara de Importadores esperan una mayor liberación de DJAI en los próximos meses.

El cronista

Hay 100.000 pedidos para importaciones frenados por Moreno

marzo 20, 2012
SON DECLARACIONES JURADAS (DJAI) «OBSERVADAS» POR EL FUNCIONARIO.
• SE PARA EL 65% DE LAS SOLICITUDES
Por: Sergio Dattilo
 
 
 
En la Secretaría de Comercio Interior ya se acumulan unas 100.000 declaraciones juradas anticipadas de importación (DJAI) que fueron «observadas» por el organismo que capitanea el omnímodo Guillermo Moreno. Según fuentes de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), desde el inicio de la vigencia del régimen, que arrancó el 1 de febrero último, se presentaron cerca de 150.000 solicitudes; la casi totalidad de los trámites que pasaron por la AFIP fueron aprobados sin observaciones. Pero una vez que aterrizan en el escritorio del sucinto equipo formado por Moreno para esta emergencia, la cuestión cambia.

«No hay estadísticas oficiales, pero sabemos que hay unas 4.000 presentaciones promedio por día hábil», dijo a este diario Diego Pérez Santiesteban, titular de la CIRA. «Al principio el atraso era del 20% al 30%, pero según nos dicen nuestros afiliados, las DJAI observadas ya trepan al 65% sobre un total aproximado de 150.000 presentaciones».

Cabe recordar que quienes están obligados a hacer el doble trámite ante la autoridad fiscal y Comercio Interior son unos 6.000 importadores; todos ellos realizaron operaciones de importación durante 2010 que superaron los u$s 500.000.

Estas trabas se suman a las «licencias no automáticas», otra barrera para-arancelaria que está aplicando la Argentina desde hace casi dos años. La Organización Mundial del Comercio (OMC) permite un lapso máximo de sesenta días corridos para su aprobación, y no existe la posibilidad -al menos en la legislación internacional- de rechazarlas. En la práctica, sucede lo contrario.

Lo que demostraría que el mecanismo de las DJAI está diseñado para impedir el ingreso de importados lo marca el hecho de que los funcionarios que estudian los formularios que llegan a Comercio Interior no superan la media docena. La tarea de estos profesionales es ciclópea por la cantidad de expedientes que deben estudiar, pero tampoco parecen tener órdenes de acelerar o facilitar los trámites.

Ritmo

La queja principal de los importadores (en voz baja, claro, para no enojar al fácilmente irritable Moreno) es que no existe un «standard» para aprobar o rechazar sus presentaciones; la acumulación de trabajo y las necesidades de caja del Gobierno marcan el ritmo de estas autorizaciones.

Desde ya, esto se nota no sólo en las suspensiones y paradas de planta que están viéndose obligadas a hacer más de una fábrica; la más notable es la de la automotriz Fiat, que suspendió dos días la semana pasada a todos sus trabajadores por falta de autopartes para sus unidades. Sin embargo -y de nuevo, más en secreto que la terminal italiana- muchas empresas de rubros tan disímiles como la industria plástica y los laboratorios farmacéuticos están haciendo lo propio.

Además de las plantas fabriles que se paran por falta de insumos, muchos importadores comenzaron a reducir personal por falta de trabajo. Esto está sucediendo entre quienes traían perfumes del exterior. Las fragancias y maquillajes están detenidos en la Aduana casi sin excepción desde al año pasado, y no hay miras de que se vuelva a permitir su ingreso. Una vez más, los privilegiados son los miembros de las clases más altas de la sociedad, que pueden viajar al exterior y obtener sus «eau de parfume» o sus cremas «anti-age» preferidas en tiendas de las ciudades que visitan o en los «duty-free shops» de los aeropuertos que utilizan. Mientras tanto, cientos de empleados, vendedores y distribuidores de locales que venden mercadería importada están quedándose sin trabajo.

Peligro

El tema de los medicamentos amenaza con ser crítico: la falta de productos como el Reliveran, que forman parte del botiquín básico de casi todo hogar argentino, va de la mano de hormonas como la Rontagel Estradiol, que viene (o venía) de Francia.

Así, a caballo de estas restricciones, hay problemas para conseguir repuestos de electrodomésticos que dejan de funcionar, fuentes para computadoras, cuchillos serrados que solían venir de Brasil. La producción local de planchas aún no satisface ni el 10% de la demanda. Por eso, junto a los perfumes, los chocolates y algún producto hecho en Uruguay, casi no hubo turista que pasara sus vacaciones en Punta del Este que no regresara con una plancha en su equipaje. Lo mismo puede decirse de secadores y «planchitas» para el cabello, routers para computadoras, multiprocesadoras y otros pequeños electrodomésticos que -de nuevo- quienes pueden viajar trajeron de sus vacaciones orientales o chilenas.

Finalmente, una de las mayores empresas de ómnibus de larga distancia está buscando dónde comprar unos 500 neumáticos para reemplazar las gomas de buena parte de su flota. Hasta ahora, sin éxito. La opción es salir a la ruta con las gomas lisas o sacar de servicio un gran número de sus ómnibus.